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En desarrollo de la lucha integral contra las bandas criminales, liderada por el Presidente Juan Manuel Santos, la Policía Nacional evitó el rearme de al menos 100 integrantes del autodenominado “Ejército Revolucionario Popular Anticomunista” (ERPAC), quienes después de recobrar su libertad tras el proceso de sometimiento a la justicia en diciembre del año pasado, decidieron continuar en la delincuencia.
Luego de una investigación soportada en entrevistas, interrogatorios a indiciados, inspecciones de campo y verificación de información con el apoyo de fuentes humanas, comandos especializados de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIIJIN), ubicaron seis caletas dispersas en una vasta zona rural comprendida entre las veredas Guacamayas y Santa Helena del municipio de Mapiripán, en el departamento del Meta.
Dentro de los escondites, los uniformados encontraron un gigantesco arsenal de la banda criminal, representado en 98 armas de fuego, 157 armas de guerra, gran cantidad de munición y abundante material de intendencia.
En total, la Policía Nacional se incautó de 93 fusiles de asalto tipo AK-47, 4 ametralladoras, igual número de lanzagranadas, 3 morteros, 150 granadas de fragmentación, 85 proveedores, más de 40 mil cartuchos de munición y 97 equipos de campaña, entre morrales y chalecos.
Después de este hallazgo, la Policía Nacional investiga si los integrantes del “ERPAC”, otrora encabezados por el extinto Pedro Oliveiro Guerrero Castillo, alias “Cuchillo”, y más recientemente por Eberto López Montero, alias “Caracho”, pretendían continuar bajo la sombrilla de la misma banda criminal, o hacer alianza con estructuras como las Farc y la organización mafiosa que lidera Daniel “El Loco” Barrera, dice el comunicado de prensa de la Policía.
Hasta el momento, la Institución ha hecho efectiva la captura de 67 de los 253 miembros del “ERPAC” que quedaron libres luego de los acercamientos realizados el 22 y 23 de diciembre en la ciudad de Villavicencio.