¿Por qué pidió el magistrado Gustavo Malo los testimonios de Bustos y Ricaurte?

La solicitud se hizo con una tutela ante el Tribunal Superior de Bogotá, el cual deberá recibir este lunes todo el expediente de Malo para estudiarlo y decidir.

De izq. a der.: José Leonidas Bustos, Gustavo Malo y Francisco Ricaurte. / Fotos: Archivo El Espectador
De izq. a der.: José Leonidas Bustos, Gustavo Malo y Francisco Ricaurte. / Fotos: Archivo El Espectador

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Que los investigadores de la Cámara de Representantes cerraran la investigación contra el magistrado Gustavo Malo -lo cual ocurrió el pasado 29 de noviembre-, sin haber pedido los testimonios de los expresidentes de la Corte Suprema José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, fue para la defensa de Malo una especie de gesto arbitrario e infundado. Por eso acaban de recurrir al Tribunal Superior de Bogotá, con la esperanza de que, a través de una tutela, esos testimonios sean recogidos.

El trámite ya está andando. El Tribunal le pidió a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, que es la que lleva el proceso de Malo por su presunta participación en el cartel de la toga, “informar a esta corporación lo que considere pertinente sobre los hechos y circunstancias originarias de esta acción. Así mismo, se le solicita copia íntegra del proceso N° 4903, seguido en contra del accionante”. Es decir, del magistrado Malo.

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Esa comunicación fue enviada a la Comisión el pasado jueves en la tarde, y el Tribunal le daba el plazo “improrrogable de un día” para responder. Es decir que este lunes, cuando el magistrado que está estudiando la tutela de Malo, José Joaquín Urbano, llegue a su despacho, deberá encontrar ya todos los documentos que requirió para definir si Malo tiene la razón y Bustos y Ricaurte deben ser oídos dentro de su expediente.

Malo empezó a ser investigado el año pasado, luego de que Luis Gustavo Moreno declarara que él había sido un engranaje más de la red de corrupción que habrían formado en la Corte Suprema de Justicia él mismo, José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, para cobrar altas sumas de dinero a personas investigadas en ese alto tribunal. Malo, quien no ha vuelto a la Corte desde septiembre pasado presentando excusas médicas, sostiene que es inocente.

Las sospechas fueron creciendo cuando el congresista Musa Besaile admitió ante la Corte Suprema que había pagado $2.000 millones a Moreno para frenar una orden de captura en su contra, la cual habría significado que el proceso de parapolítica dejaba de ser preliminar y pasaba a ser una investigación formal. Ese proceso, precisamente, estaba en el despacho de Malo, quien terminó renunciando a él. Besaile acaba de ser llamado a juicio por este asunto.

Ante el Tribunal de Bogotá, la defensa del magistrado Malo argumentó que cuando él rindió indagatoria, el pasado 3 de octubre, la Comisión señaló que tenía en su poder “medios de prueba que indican que usted (Gustavo Malo, hizo) parte de una organización o grupo de personas integradas entre otros por el magistrado Francisco Javier Ricaurte, por el magistrado José Leonidas Bustos (…) organización que al parecer se había concertado para cometer de manera permanente y sistemática actos de corrupción”.

La defensa de Malo asegura que, ante esa afirmación, era indispensable oír a los exmagistrados Bustos y Ricaurte. La Comisión de Acusación, sin embargo, no lo permitió. Alegó que no era pertinente porque “se encuentra por medio la salvaguarda de los derechos fundamentales de los testigos solicitados, quienes se encuentran encartados dentro del radicado 4869 que adelanta esta comisión. Se recalca que podrá en todo caso en otros estados procesales accederse al testimonio solicitado”.

¿Cuáles derechos de los exmagistrados se violan? ¿Cuáles son los otros escenarios para oír las declaraciones de los magistrados? Con esas preguntas, la defensa de Malo refutó la respuesta de la Comisión de Acusación, la cual insistió en que había pedido más de un centenar de pruebas en el proceso de Malo y que su tarea era garantizar los derechos de todos, no solo de él.

En la tutela que presentó ante el Tribunal de Bogotá, la defensa de Malo reiteró la importancia de oír a Bustos y a Ricaurte. Señaló que sus testimonios no eran aislados o accesorios, sino que correspondían a las acciones investigativas que se necesitaban para determinar si Malo participó o no en el llamado cartel de la toga. “Será con los dichos de estos con los cuales se aclare si el doctor Gustavo Enrique Malo Fernández tomó o no parte en el desarrollo de las actividades delictivas correspondientes”.

No es tan claro, sin embargo, que serán los testimonios de Bustos y Ricaurte los que esclarezcan el supuesto papel de Malo en el cartel de la toga, pues ambos han negado cualquier participación en esta red de corrupción. Ricaurte ya fue llamado a juicio, y en el caso de Bustos, la Comisión no ha tomado determinaciones aún. El testigo que los comprometió a los tres fue el de Luis Gustavo Moreno, quien está pedido en extradición por Estados Unidos.

Moreno ha admitido tanto en la Comisión de Acusación como en la Corte Suprema su propia responsabilidad en el cartel de la toga, y también ha dejado saber los posibles roles que jugaban Ricaurte, Bustos y Malo. Para la Corte, dado todo lo que ha contado y las pruebas que ha entregado, sumado a confesiones como la de Musa Besaile, su testimonio ha sido creíble. Para la Fiscalía también lo ha sido, y sigue peleando para que el principio de oportunidad que pactó con él sea por fin legalizado.

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