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El pasado sábado, el magistrado José Fernando Reyes Cuartas asumió la presidencia de la Corte Constitucional, reemplazando en el cargo a la magistrada Diana Fajardo. En diálogo con El Espectador, el togado se refirió a las papas calientes que atenderá el alto tribunal. Además, se refirió a las tensiones que tiene en este momento el presidente Gustavo Petro con el poder judicial y la independencia de los poderes en el país.
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Usted llega a la presidencia de la Corte después de dos periodos seguidos presididos por mujeres, ¿cómo asume esta responsabilidad?
Es, primero, un privilegio y un gran reto. Un privilegio, porque las mujeres de la Corte Constitucional, las cuatro, son mujeres potentes, con un gran dominio de los temas, empoderadas entre su género, pero también de su cargo. Uno a veces diría que diferenciar un cargo por género no es algo pertinente, pero sí es verdad que las mujeres tiene un toque especial para todo, y no me refiero a argumentos tontos sobre las plantas o la decoración, sino que las mujeres ponen su acento en cosas que a veces los hombres no ven. Los temas de la violencia basada en género, los temas de los niños, la infancia, el cuidado, en general los temas que tiene que ver con esas vicisitudes, encuentran mejor sensibilidad en las mujeres para ser tratados y decididos. La justicia con cara de mujer puede tener unas particularidades ventajosas para la sociedad, entonces recibimos con mucha alegría su mandato. Aquí no estamos para competir, simplemente para continuar su trabajo. Tuvimos dos grandes presidentas que pusieron a la Corte muchos pasos adelante y mi misión será mantener esos pasos adelante y poder dar otros. Al final no es un tema de hombres o mujeres, sino un tema de la Corte, de mantener el nivel de prestigio de este alto tribunal, que tiene resonancia y respeto internacional.
¿Cuál va a ser el sello que le va a dar a la Corte en 2024?
Mi trabajo, mis ponencias, tiene un enfoque especial sobre los derechos de las mujeres, las violencias basadas en género, la perspectiva de género, los ataques a la prensa. Entonces lo que yo quiero hacer en mi presidencia es enfatizar en el qué hacer, de cómo esta sociedad desde los cargos públicos que vienen desde el presidente de la República para abajo, cómo es que vamos a quebrarle una costilla a la violencia contra las mujeres. Esto es una cosa endémica, no hay día que la prensa no se ocupe de uno, dos o tres casos al tiempo. Qué estamos haciendo como sociedad y como agentes públicos, como los que administran, como los que legislan y los que somos jueces, para ponerle un punto final y la atención a la violencia basada en género. ¿Qué le pasa a la sociedad que todos los días agrede a la mujer, la violenta y la mata?, ese es un tema, para mí, sustantivo. Yo tengo alma y espíritu de mujer también, para querer enfrentar estos problemas de la sociedad.
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El año pasado, 2023, fue bastante movido desde la Corte Constitucional, porque tuvieron que revisar y terminaron modificando o declarando inexequibles algunas iniciativas del gobierno de Gustavo Petro como la reforma tributaria o el Estado de Emergencia decretado en La Guajira, ¿cuáles serán los retos para 2024?
La Corte no escoge su trabajo. La Corte actúa por demanda en los ciudadanos y en general por las acciones de tutela también de los ciudadanos. Sin embargo, ya están puestos en la agenda y se van a tomar muchas decisiones sobre el Plan Nacional de Desarrollo (PND), reforma tributaria, hay tutelas sobre la inteligencia artificial, redes sociales, el tema de la actriz Esperanza Gómez contra Instagram. Hay muchos.
La inteligencia artificial entró con toda a la vida cotidiana desde el año pasado, incluso en la justicia se le dio uso por primera vez. El tema está en estudio en este momento por parte de ustedes, pero es una realidad que ya está acá, ¿hacia dónde apunta el uso esta inteligencia para impartir justicia en Colombia?
Los temas de inteligencia artificial son puntos en los que ni siquiera la sociedad o los científicos pueden limitar su avance. El año pasado hubo una tregua de seis meses por esta fiebre del uso de la inteligencia artificial en la justicia. Sin embargo, esos son los temas que gobiernan el intelecto, el espíritu científico del tiempo. Decir cómo todo esto está revolución de la forma de pensar, de actuar, de decidir, el tema de eficacia con el tiempo, de corrección de decisiones, de lograr decisiones más cerca a la certeza, etcétera. Sin embargo, también están claros todos los riesgos de su implementación, de lo humano, del aislamiento de puestos de trabajo, e inclusive discriminación. Hay estudios que demuestran que la inteligencia artificial discrimina por género, por ejemplo. Entonces, eso está en la agenda de los científicos, pero también de los ciudadanos de a pie que no somos científicos, pero nos preocupa.
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Particularmente desde el punto de vista de los jueces y de la educación, es una herramienta, y como herramienta es buena o es mala. Por ejemplo, un martillo es bueno o es malo, porque sirve para ayudar a clavar un clavo y es bueno, pero si alguien tiene un momento de ira le pega con el martillo en la cabeza a alguien y eso es malo. Entonces las herramientas son buenas o malas dependiendo de su uso. La inteligencia artificial es una herramienta, su adecuado uso nos genera más tiempo para el esparcimiento, para la familia, para la lectura propia. Pero también si creemos que vamos a descargar en la inteligencia artificial que nos hagan las sentencias, entonces estaremos llegando a una sociedad fracasada, en la que se confía demasiado en un elemento que no tiene el grado de confianza y desarrollo que debería tener, entonces las sociedades estarían arrojadas a la debacle.
¿Cómo van las relaciones de la Corte con las demás cortes y con las demás ramas del Poder?, ¿Han vuelto a tener de pronto invitaciones por parte del presidente Petro para tomarse un café como el mismo lo he hecho el año pasado?
Yo apenas estoy recibiendo esta presidencia y no ha habido oportunidad para eso. En todo el mundo se estila que haya visitas de cortesía entre los poderes, por ejemplo en España hay una cena anual del Rey con todas las Cortes y es una cena de mucha camaradería, amigable, etc. Nadie se ha atrevido a decir que esas reuniones no sean convenientes. Lo que no es conveniente es poner en las agendas de las cenas o los cafés el orden del día de las Cortes y cómo deberían decidir sus temas. No es debido y no sé si se haya hecho en alguna otra corte, pero en la Constitucional no lo hemos hecho nunca.
Pero el diálogo entre Cortes con el Ejecutivo y Legislativo es una cosa usual y ordinaria en toda parte del mundo, entonces aquí no tenemos por qué decir algo en contra de eso. Estamos puestos para conversar cualquier día. Por ahora es una relación cordial, amable, la Constitucional apoya la colaboración armónica de los poderes, de modo de que a todos nos une un sentimiento común que es el bienestar de la ciudadanía y de las responsabilidades públicas que tengamos. Mantener esa colaboración es importante, pero lo que sí está claro es que tiene que garantizarse esa independencia de poderes, sobre todo del trabajo de los jueces.
A pesar de esta buen de esta buena relación entre los poderes, el presidente Petro ha venido hablando desde el año pasado de “golpes blandos” por parte de las altas cortes, por decisiones que se han tomado en iniciativas que el Gobierno ha presentado, ¿qué responderle al presidente en este momento de tensiones entre el Ejecutivo y la Rama Judicial?
Yo entiendo el presidente desde lo humano, es decir, cuando uno se forja una responsabilidad como la de ser presidente de la República, lo único que quisiera es el bienestar de los ciudadanos y poder sacar cosas adelante. Y digo que lo entiendo desde lo humano en el sentido de su frustración. Que él no logre sacar adelante cuestiones que se propone, pues al final se frustra por decisiones de la Corte y yo lo entiendo en su molestia. Pero yo aspiraría también a que el presidente entendiera que nosotros ni somos la oposición, ni estamos para amargarle la vida, ni estamos para truncar sus metas. La Corte está para hacer respetar la Constitución, es el árbitro fiel de esas controversias y es el guardián de la supremacía de la Constitución.
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Lamentamos mucho que no le gusten las decisiones, ¿cómo nos vamos a alegrar de eso? Lamentamos mucho que no le gusten, pero aun así tenemos que expedirlas y discutirlas. Además, esas discusiones no son de cinco segundos, ni siquiera de cinco horas, son de muchas horas, con mucha controversia y mucha deliberación. La gente que es magistrada en la Corte Constitucional es porque tiene trasegar, no son cargos recién adquiridos. Uno esperaría que fueran mejor recibidas las decisiones, inclusive con el disgusto propio de no poder sacar triunfantes las ideas. Pero el espíritu democrático del presidente Petro, que lo tiene y ha dado muestras, también debería alcanzarle para entender que esas son decisiones que la Corte tiene que tomar, que no hay que decir que les va a bajar el presupuesto a las Cortes o que no les va a subir los salarios, porque se ve retaliativo, y el presidente no es una persona en cuyo espíritu y en cuya alma quepan las retaliaciones, creo que es un demócrata, y en esa medida quisiéramos respuestas democráticas.
El país está políticamente polarizado y esas divisiones han tocado incluso a las Cortes, eso se vio en las manifestaciones de la semana pasada a las afueras del Palacio de Justicia por la no elección de fiscal general en la Corte Suprema de Justicia. ¿Cree que en esa pelea política se ha tratado de comprometer la independencia de las Cortes?, ¿qué postura tienen desde la Corte Constitucional?
No es ni siquiera lo que yo crea, es lo que dicen los mismos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ellos sintieron afectada su independencia. Yo podría estar de acuerdo o en desacuerdo. Yo creo y entiendo de buena fe que ellos sienten afectada su independencia, que el cercamiento que sufrió el Palacio de Justicia y las manifestaciones, no generales, pero sí incidentales, de violencia y el impedimento de la libre movilidad de los magistrados de las Cortes tiene esa lectura. Afecta su independencia y en esa medida uno lo que tiene que hacer es llamar a la sensatez, a la calma y a que se entienda que la Corte Suprema necesita tranquilidad para deliberar.
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Si yo fuera el presidente de la Corte Suprema, agendaría cada el tema de elección de fiscal general cada que haya Sala Plena. Pero si existe un cerco violento parecido al que ocurrió, pues lo que haría para salvaguardar la integridad de los magistrados y de las instalaciones, sería no discutirlo, hasta tanto haya un clima pacífico, que garantice la integridad de todas las personas que trabajan en las Cortes. No puede ser sus familias lo estén llamando a uno para saber si uno está bien o le pasó algo, como si hubiera habido un terremoto. Ese ambiente de zozobra exaspera y obnubila los ánimos y la libre posibilidad de pensar y discutir con tranquilidad.
¿Qué debería tener la nueva fiscal general que elija la Corte Suprema de Justicia?
Las tres candidatas son magníficas juristas. Todas tiene experiencia en manejar asuntos penales, no es una decisión fácil, porque un fiscal general de la Nación es el gran responsable de la lucha contra el crimen, contra el delito y las cifras de impunidad también pesan sobre esa persona. Tendría que decidir si priorizar los temas de corrupción, la violencia basada en género, el hurto callejero, el maltrato infantil, definir sus prioridades. Es una persona que deberá decidir si se centra más en Bogotá o se despliega en los territorios, así como elegir si crea más cargos de fiscal seccional, que me parece que no, o tener miles de policías judiciales que investiguen, porque ahí está la lucha contra la impunidad y las cifras negras.
Tiene que ser una persona que conozca esa institución, que es un monstruo de 25.000 empleados, para enfrentar su misión central, que es garantizar la seguridad de los ciudadanos a través de la lucha contra el delito y el castigo a esos delitos con la llevada ante los jueces de los presuntos responsables. No es una decisión de una tarde, ni de una mañana, ni fruto del calor de los asedios a la Corte, sino de una deliberación profunda, sostenida y muy argumentada.
¿Cómo vivieron ustedes lo ocurrido en esas manifestaciones a las afueras del Palacio de Justicia?, porque a pesar de no ser ustedes de la Corte Suprema, igual tuvieron impedimentos para moverse.
Nosotros afortunadamente estábamos en teletrabajo, pero algunos funcionarios sí vienen presencialmente. En el caso de mi despacho, desde el miércoles de la semana pasada, un día antes de las manifestaciones, les dije que no vinieran al Palacio, que trabajaran desde sus casas y la Corte Constitucional sesionó en pleno de manera virtual. Nosotros no sentimos ese asedio, no nos vimos expuestos.
Desde diciembre del año pasado, Vladimir Fernández es magistrado de la Corte Constitucional, después de haber sido secretario jurídico de la Presidencia de la República, ¿cómo ha sido la relación con él viniendo del Ejecutivo y teniendo ustedes en sus manos varias decisiones que pueden reversar iniciativas del Gobierno en el que Fernández trabajaba?
En lo personal, el magistrado Fernández es una persona muy amable, es una persona de muy buenas maneras, es un caballero. Con él no existen dificultades de ningún tipo, es un buen colega, es una persona que se ha integrado al equipo de una gran manera. Lo sentimos como uno más, como si estuviera aquí hace años, discute los temas con propiedad. El doctor Fernández no es apenas el exsecretario jurídico de la Presidencia de la República, es una persona con un largo trasiego académico, además con experiencia en la vida pública que le avalan suficientemente para ser magistrado. Es muy relevante su capacidad y suficiencia en los temas.
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Es que es cierto que el origen de los magistrados a veces coartarle su libertad de decidir. Uno después de que llega a la Corte pierde todos los hilos umbilicales que tenga. Yo particularmente le dije al magistrado Fernández a la semana pasada y él me lo reafirmó, es que tenemos un deber de ingratitud, los magistrados tienen el deber de ser ingratos con quien los postuló, romper los hilos y entender que su único jefe es la Constitución y la ciudadanía. El magistrado Fernández tiene suficiente solidez moral e intelectual para entender eso. Además, en los casos en los que él puso su mano algún día, se ha declarado impedido, ya lo ha hecho en 16 casos. Yo no tengo ninguna razón para dudar de su independencia y espero que siga siendo así.
En menos de dos años se declararon cuatro ECI relacionados con la firma del Acuerdo de Paz de 2016. Uno de ellos llegó hasta finales del año pasado sobre la protección de líderes sociales, pero ya cuando han pasado siete años, ¿por qué llegan tan tarde estas decisiones?, ¿qué seguimiento se le está dando par que realmente se cumpla la protección que pide la Corte?
Esas tutelas se demoran, porque se suspenden los términos para practicar las pruebas y a veces esos términos se convierten en un limbo muy largo. Son decisiones muy complejas y son plurales. En cuanto a líderes y lideresas sociales, y sus derechos a defender y a la vida e integridad, son cerca de 25 casos de todo el país, ahí hay una serie de elementos, donde entran la Unidad Nacional de Protección (UNP), el Ministerio del Interior, la Policía, el Ejército, etc. Entonces exige un trabajo muy minucioso, son muchas las instituciones vinculadas, y al final lo que queremos sacar es una decisión que impacte, que sea muy fuerte. Eso no se logra en un mes, ni en seis a veces.
Una persona que pretenda hacer política de paz en los altos niveles del Estado hoy en día no tiene problema para elaborar su programa de gobierno, su programa está hecho desde 2016 y se llama Acuerdo Final de Paz. En ese documento están todas las políticas públicas que pretenden enderezar la vida ciudadana y pacífica de este país. Por eso, digamos que el nivel de compromiso de un presidente se mide por su grado de acatamiento y de empatía con el Acuerdo de Paz, qué tanto se lo tome en serio y qué tanto no.
La Corte Constitucional ha visto de primera mano que hay cosas del Acuerdo de Paz que no se han cumplido, ¿qué debería hacer el actual gobierno para que la actual iniciativa que tiene de paz sea efectiva y no quede a medias como ha ocurrido con el acuerdo de 2016?
En el acuerdo están todas las bases, incluyendo una reforma al sistema electoral, al sistema de partidos, el tema de la distribución de tierras, de medioambiente, el tema de género, de la mujer campesina, todo está ahí. Yo creo que está la forma de realizar la democracia social y la igualdad y la protección de las personas vulnerables que son tantas en este país. Uno ve lo que está haciendo la justicia transicional, la JEP, eso es muy importante para la sanación de las heridas, pero hay que prevenir, y para eso el Acuerdo de Paz debe ser tomado en serio lo que hay y lo que los gobiernos han ido construyendo. Es un compromiso del Estado. Ese es el gran pacto de paz de este país.
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