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Iván Rojas Acosta quien, según Estados Unidos, lleva el alias de El Mono, fue capturado en el país el 17 de enero de 2020 por funcionarios de la Fiscalía, luego de que el país norteamericano lo requiriera en extradición para que responda por delitos relacionados con el manejo de dinero proveniente de actividades ilícitas en ese país. Desde entonces, Rojas Acosta ha estado bajo custodia de la Fiscalía mientras se define su situación judicial, sin embargo, según un documento conocido por El Espectador, el Ministerio del Interior de Colombia ya resolvió su caso. (Lea también: “Me torturaron y me presionaron para que firmara mi extradición”: Alex Saab)
La cartera ministerial resolvió autorizar la extradición a Estados Unidos de Iván Rojas Acosta para que responda por los supuestos delitos cometidos en el país norteamericano como integrante de una red cuyo propósito era el de blanquear dinero proveniente del narcotráfico. En ese sentido, y según la justicia norteamericana, Rojas Acosta se alió con Miguel Céspedes, Omar Mogollón, Alex Barrera Forero, David Ortiz Villamizar y Luis Felipe González Arcila para delinquir. Este último, según medios locales, es un reconocido empresario de Armenia (Quindío) propietario de una cafetería ubicada en un centro comercial y de varias canchas sintéticas de fútbol en esa ciudad.
González Arcila también fue capturado el mismo día en que la Fiscalía materializó la aprehensión de Iván Rojas Acosta. Pero ¿de qué los acusa la justicia estadounidense? La Corte Distrital de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York emitió un escrito de acusación contra Rojas Acosta, a finales de 2019, en el que lo responsabiliza por dos cargos, el primero, “concierto para operar un negocio de transferencia de dinero sin licencia”, y el segundo, “operar un negocio de transferencia de dinero sin licencia”. La Corte asegura que Rojas fue un intermediario de dinero y, en ese rol, realizó transferencias electrónicas desde y hacia cuentas bancarias en los EE.UU.
El problema, según la investigación de los gringos, es que el dinero provenía de la venta de sustancias psicoactivas. Entonces, lo que indica la justicia norteamericana es que Rojas Acosta y los otros investigados pertenecían a una red dedicada a mover las ganancias de los narcotraficantes en el sistema bancario estadounidense, para después blanquearlas, a través de un negocio de venta de artículos electrónicos en Colombia. La acusación de Estados Unidos señala que al menos desde 2018 y hasta 2019, Iván Rojas Acosta, alias El Mono, y los otros connacionales mencionados “participaron en esquemas para lavar fondos”.
El modus operandi de esta organización, tal como lo dicta la acusación, era conseguir clientes con dinero en efectivo en Estados Unidos y transferir ese dinero a otros países, principalmente, Colombia, sin la necesidad de transportar los dólares físicamente a través de una frontera internacional. Para cumplir su objetivo, los “clientes” o quienes tenían el dinero en efectivo en Estados Unidos se valían de los “corredores de dinero”, rol que, precisamente, desempeñaba Iván Rojas Acosta y los otros colombianos que supuestamente hacían parte de esta red. (Le puede interesar: Autorizan extradición a Argentina de una de las colombianas más buscadas)
El trabajo de estos “corredores de dinero” consistía en contratar a mensajeros para que recogieran el dinero físico de los clientes (en dólares estadounidenses) en todo el país para luego depositarlos en una cuenta bancaria ubicada en Estados Unidos. Después, el dinero era transferido a otra cuenta distinta asociada con un negocio de productos electrónicos con sede en East Hanover, Nueva Jersey. Según la investigación, el director ejecutivo de la compañía de productos electrónicos es el indú Amit Agawal, quien fue capturado el 20 de diciembre de 2019 en el aeropuerto de Nerwak (Nueva Jersey) por estos mismos hechos.
El caso es que las autoridades gringas aseguran que cuando Agawal recibía la confirmación de que el dinero se encontraba depositado en la cuenta bancaria del negocio, este preparaba la exportación de productos electrónicos por un valor equivalente al depositado en la cuenta y los enviaba proveedores ubicados en Colombia. Los proveedores que recibían la mercancía, pagaban en pesos colombianos y ese dinero llegaba a manos de los “corredores de dinero”. “De esta manera, los fondos recolectados en los Estados Unidos podían ser remitidos a Colombia, sin requerir que los mismos fuesen informados, declarados o contrabandeados por fronteras internacionales”, señaló la Corte Distrital de EE.UU.
La investigación apunta a que Iván Rojas Acosta y sus colegas, en ocasiones trabajando de forma independiente y en otras trabajando en conjunto, ofrecieron y ejecutaron varios negocios que “requirieron de recoger fondos a lo largo de Estados Unidos y la entrega de un valor correspondiente en pesos al corredor en Colombia”. Tal como aparece en la acusación, a cambio de su trabajo como “corredores de dinero”, estas personas recibieron una comisión procedente de los pesos entregados a ellos en Colombia.
“Alias Mono, los acusados, y otros conocidos y desconocidos, voluntariamente y a sabiendas se unieron, conspiraron, confabularon y entraron en un acuerdo el uno con el otro para cometer un delito contra los Estados Unidos, a saber, la operación de un negocio de transmisión de dinero sin licencia”, indicó la acusación. Y con respecto al cargo de concierto para delinquir se señala que “los acusados y otros conocidos y desconocidos condujeron, controlaron, administraron, supervisaron, dirigieron y fueron titulares de todo o parte de un negocio de transmisión de dinero sin licencia afectando el comercio interestatal y extranjero”.
Por estos hechos, los seis colombianos y el ciudadano indio se encuentran bajo la lupa de las autoridades gringas. Por ahora, el Ministerio de Justicia de Colombia dio luz verde a la extradición de Iván Rojas Acosta, luego de que la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia emitiera un concepto favorable para este trámite. Sin embargo, el Ministerio de Justicia condicionó la entrega del ciudadano hasta tanto Estados Unidos envíe un compromiso en el cual garantice que Rojas Acosta no será sometido a desaparición forzada, torturas, tratos o penas crueles, ni a penas de destierro, prisión perpetua y confiscación. (Noticia relacionada: Presidente Duque da luz verde a la extradición de “Alex”, presunto miembro del Eln)
“Tan pronto se reciba el mencionado compromiso, el Ministerio de Justicia y del Derecho remitirá copia de la decisión y de las garantías ofrecidas a la Fiscalía General de la Nación para que se adelanten las gestiones necesarias y se proceda a la puesta a disposición del Estado requirente de la persona reclamada”, precisó el ministerio de Justicia agregando que, en caso de que Rojas Acosta sea condenado, el ciudadano tiene derecho a que se le reconozca el tiempo que permaneció detenido bajo custodia de la Fiscalía en Colombia. Lo cierto es que el supuesto integrante de la red criminal deberá enfrentar un juicio ante las autoridades estadounidenses en el que se determinará si, en efecto, cometió los crímenes de los que se le acusa.