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En un extraño relato, la fiscal 16 anticorrupción manifestó que la muerte de los padres Rafael Riatiga y Richard Armando Pifano, asesinados el 26 de enero de 2010, habrían pagado su propia muerte.
Según la Fiscalía, los sacerdotes contactaron a un jardinero identificado con el nombre de Isidro Castelblanco, quien los llevó donde Gildardo Peñate quien era conocido por sus actividades delincuenciales y sicariales.
En su presentación precisó que los sacerdotes le explicaron en una corta conversación su deseo de morir «el 23 de enero habían intentado suicidarse en el cañón de Chicamocha (Santander) sin embargo no habían podido hacerlo debido a las vallas de seguridad«, se precisó en la investigación adelantada por la Fiscalía.
Se aclaró además que los clérigos pagaron 15 millones de pesos por su propia muerte. «El 26 de enero (día del asesinato) los padres se comunicaron en repetidas oportunidades con los sicarios, y cuadraron todo el plan. La hora y lugar del fatal encuentro«.
Se explica además que al padre Rafael Riatiga se le había diagnosticado sífilis y «el síndrome del VIH».
Además, la Fiscalía, pudo establecer por medio de algunos testimonios que los sacerdotes asistían a bares gay.
También se estableció que en sus últimos días el padre Rafael no sólo se había visto desmejorado de salud y le pedía a los feligreses que oraban mucho por él, sino que hablaba de su muerte.