
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Rafael Revert, antiguo colaborador del ‘hacker’ Andrés Sepúlveda, se despachó contra su exjefe y lo tildó de mentiroso, cocainómano, rumbero y tacaño, en la declaración que rindió ante la Fiscalía. Es español añadió que Sepúlveda lo amenazó en diversas ocasiones, algunas en tono de broma, y le advirtió que si contaba algo de la información que sabía le amputaría sus extremidades, dejándolo como una “tortuguita”.
“Andrés era una persona muy mentirosa, o sea, contaba mucho humo. Tanto como que él viajo a negociar con el guerrillero no lo sé. Si viajó, fue a pegarse una fiesta y regresó hecho mierda con 20 kilos de perico encima. Pero sí trajo al guerrillero”, señaló Rafael Revert en relación con el episodio de un supuesto guerrillero desmovilizado. Precisamente, la adicción del ‘hacker’ a las drogas y su fanatismo por las rumbas fueron algunos de los temas que el español mencionó en su declaración ante el ente investigador.
“Llegaba en muchas de las fiestas, en el apartamento de la 66 con 7, llegaba a las 12 de la tarde, totalmente hecho mierda para dormir, en algunas ocasiones yo le acompañé a las fiestas y era trago, mujeres, drogas, incluso se la metía con las llaves del apartamento propio. Si hacen así van a ver que dentro de las llaves hay restos de droga porque se los metía por la nariz. Y era básicamente ese su estilo de vida, a gastarse todo el dinero que sacaba por otros lados”, narró Revert.
Añadió que en una ocasión “el diseño estaba hecho, pero nunca llegó el man este (Sepúlveda) a comprar los equipos, porque siempre se gastaba más la plata en putas que en comprar equipos, la verdad. El man se gastó ese equipo, que vale $10 millones. En una semana se gastó $10 millones en putas, dos millones y pico por día (sic).” También dijo que el ‘hacker’ “era una persona bastante prepotente, arrogante, una persona intimidadora”.
Tanto que “incluso también recibo una amenaza de él que decía ‘si cuentas algo en mi contra te haré la tortuguita’ que es cortarte los brazos y las extremidades y me mandaba fotos de tortuguita y tal cosa. En principio lo tomé a chiste, pero ya una vez cuando nos levantamos los dos después de una resaca me habló seriamente y me dijo si cuentas algo de esto y de esto te va a pasar tal (sic.)”.
El español también explicó que “Andrés Sepúlveda se lucía mucho en decir que él había sido pobre, que había hecho mucho dinero y ahora que estaba haciendo dinero. Le gusta que el resto de gente viva bien y por eso pagaba bastante bien”, pero más adelanta Revert aclara que “se hacía como el güevón para pagar y pagaba muy mal a la gente, menos a los otros que éramos los que manejábamos la otra parte de la oficina”.
Además, sostuvo que el hacker “aparte era una persona que prometía mucho a la gente y no cumplía. Era muy, de puño cerrado que se le llama, que te cuesta mucho sacar la plata” y que le quedó debiendo “$11 millones y no le fui a reclamar, porque automáticamente recibía algún tipo de amenaza o algo, entonces preferí callarme”.
Definió a Sepúlveda como “bastante paranoico en que le estaban siempre siguiendo (sic.), en que era una persona de alto interés. Tenía una paranoia excesiva de sobrevaluarse su imagen y cuando se empepaba o se metía la coca que había en la oficina, pues básicamente se desmadraba aquello”.