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A trompadas la primera semana de enero los mayores retirados del Ejército Juan Carlos Rodríguez, alias Zeus, y César Maldonado Vidales sellaron su suerte y se pusieron en evidencia. Los protagonistas del escándalo que sacudió al Ejército por la cascada de irregularidades en la base militar de Tolemaida, donde purgaban sus condenas por sus probados nexos con el narcotráfico y el paramilitarismo, dieron la primera pista para que se destapara la caja de Pandora en Tolemaida.
Aunque desde finales de 2010 al comando del Ejército empezó a llegar abundante información sobre los excesos de Rodríguez y Maldonado, “cuando ordenábamos pasar revista no hallábamos ninguna prueba”, le dijo a El Espectador un alto oficial que conoce de cerca la investigación. Pero la pelea entre ambos se salió de madre y los testimonios sobre cómo estos oficiales en retiro terminaron disputándose el control en el centro de reclusión los puso en el radar de la justicia y el alto mando militar.
Las escandalosas historias sobre la entrada de prostitutas y licor a la emblemática base militar de Tolemaida rebosaron la copa, el comandante del Ejército general Alejandro Navas ordenó una inspección y tras corroborar las evidencias de toda suerte de anomalías, actos de indisciplina, épicas parrandas y “hasta orgías”, según contó otro investigador, el 14 de enero fue trasladado en total sigilo a la cárcel La Picota de Bogotá el mayor Juan Carlos Rodríguez, condenado por narcotráfico y quien ofició durante años como jefe de seguridad del capo del norte del Valle Diego León Montoya, alias Don Diego.
“Zeus y Maldonado se medían con el fin de que todos se enteraran quién era el que mandaba”, añadió un oficial consultado. Las francachelas y libertades a las que tenían acceso indiscriminadamente no les fueron suficientes. Cada quien quería imponer su poderío y por eso la primera semana de enero se trenzaron a golpes y tuvieron que ser separados por algunos de sus compañeros. Sobre los 276 uniformados recluidos en Tolemaida, los mayores retirados tenían ascendencia. “Investigamos si hubo motivos adicionales para este altercado, hay indicios de que además del control territorial existía entre ellos de tiempo atrás una disputa por el manejo de dinero y otros asuntos en Tolemaida”, le reveló a este diario un integrante de la cúpula de las Fuerzas Militares.
Pero con el traslado de Zeus lejos estaba de conjurarse el escándalo. En su edición del pasado lunes, titulada “El pachá de Tolemaida”, El Espectador contó con lujos de detalles cómo Zeus protagonizó bochornosos espectáculos en Tolemaida al son de prostitutas, músicos y tragos. La revelación tocó las fibras del generalato, se ordenaron pesquisas y traslados, y pronto se descubrió que el vecino de patio de Zeus y su enconado rival, el mayor César Maldonado, se había fugado. La controversia se atizó. El Ejército destituyó a los mayores César Augusto Ramos Botía y Luis Carlos Burbano López (Ver actualización de esta noticia aquí), así como al sargento Luis Carlos Ramírez.
El Espectador siguió indagando y tuvo acceso a los detalles más reveladores del informe elaborado por el Ejército, que daba cuenta de los escandalosos episodios de Zeus y Maldonado, este último condenado por el atentado a Wilson Borja. Se supo entonces que desde noviembre de 2009, por solicitud del general Javier Fernández Leal, Maldonado, quien ya se había fugado de un centro militar en Bogotá, fue trasladado a Tolemaida. Allá consolidó su círculo de poder, pero Zeus ya le llevaba seis meses de ventaja, pues desde abril de 2009 estaba detenido allí.
De hecho, conocía muy bien Tolemaida, toda vez que su padre, el coronel Homero Rodríguez, lo paseó desde pequeño por batallones, guarniciones y bases militares. Muy a pesar de tener una carrera ascendente, el coronel Homero Rodríguez salió de la línea de mando del Ejército tras la fuga en 1992 de Pablo Escobar Gaviria de la cárcel La Catedral, en la que ejercía como director. Casi dos décadas después su hijo Juan Carlos Rodríguez se enroló en las filas de Don Diego, protagonizó una infiltración a las Fuerzas Militares que cobró la cabeza de 12 oficiales y terminó preso.
Lo que ha trascendido a los medios es una bicoca comparado con lo que conoció este diario. Zeus y Maldonado salían de Tolemaida por lo menos cuatro veces por semana, se movían en carros particulares entre Melgar y Girardot, y era usual verlos a ellos y a sus familias en las piscinas de la base, cumpleaños, fiestas y almuerzos se hacían sin restricción alguna. Las prostitutas desfilaban, entraban camufladas dentro del personal civil, las parrandas se hacían en una granja acondicionada para hacer trabajos destinados a la rebaja de penas y de esos encuentros habría participado el mayor César Ramos Botía, director del centro de reclusión.
El whisky y otros licores requeridos para animar las parrandas llegaban en cajas que eran guardadas en una tienda pequeña, ubicada a unos 15 metros del penal. Para decirlo sin rodeos, eran los patrones de Tolemaida. Tanto así, que a Maldonado le avisaron que iba a ser trasladado a Bogotá, en su teléfono celular quedó registrada la alerta de un informante que decía “los amigos de Bogotá van a visitarlo”. De inmediato emprendió la fuga a bordo de una tricimoto que lo sacó del radar de sus carceleros. La noche del martes 18 de enero llamó a un contacto desde su celular y le dijo que si lograba evitar el cerco viajaría hasta Puerto Triunfo, “donde un grupo lo esperaba”, añadió un investigador consultado, quien no descartó que Maldonado aún conserva un séquito de hombres a su servicio.
Pero fue recapturado y su suerte no fue distinta de la de Zeus. Ambos están confinados en la cárcel de alta seguridad de La Picota. Sus andanzas siguen siendo documentadas por el Ejército y son un testimonio del poder corrupto de dos oficiales destituidos y retirados por cruzar las fronteras de la ley y enredarse en la vorágine de las mafias.
Actualización de esta noticia: Con posterioridad a esta publicación, la Procuraduría General de la Nación, mediante auto de fecha 18 de diciembre de 2015, confirmado mediante auto de fecha 7 de abril de 2016, decretó la prescripción de la acción disciplinaria por los hechos investigados a favor del mayor (r) César Augusto Botía Ramos en su condición de director del CRM de Tolemaida para la fecha de los hechos, ordenando el archivo del expediente. En dicho auto también se declaró desvirtuado el cargo formulado en contra del mayor (r) Luis Carlos Burbano López, en su condición de director del CRM de Tolemaida para la fecha de los hechos.
Así mismo, la Fiscalía Octava ante el Juzgado de Inspección del Ejército, mediante auto de fecha 13 de abril de 2015, resolvió que en materia penal, no existió mérito suficiente para dictar resolución de acusación contra el mayor (r) Cesar Augusto Botia Ramos como presunto autor del delito de prevaricato por acción, profiriendo a su favor la cesación de procedimiento”.