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Ni siquiera saben qué les quedó después de las bombas del domingo pasado.
La población temerosa se resguarda en una escuela ubicada en la vereda El Damián, en el norte del departamento, sitio que la comunidad escogió previamente como espacio de Asamblea Permanente. Allí están 425 personas a la espera de que cesen los enfrentamientos y puedan regresar a sus hogares, de los cuales fueron desterrados debido la explosión de un artefacto lanzado por las Farc al Ejército y que accidentalmente cayó sobre sus viviendas.
Sin embargo ésta no es la primera vez que Toribío es victima de los enfrentamientos entre la guerrilla y la fuerza pública; en lo corrido del año se han presentado trece tomas guerrilleras y más de 300 enfrentamientos, según dijo a Elespectador.com el alcalde del municipio, Carlos Alberto Banguero.
Las Autoridades Tradicionales Indígenas, en nombre de los afectados, reclaman la ayuda urgente y efectiva de los organismos humanitarios del orden nacional e internacional para atender a los heridos, así como alimentos y artículos que faciliten la estadía forzada que tiene que soportar la comunidad por causa del conflicto armado.
La comunidad denuncia que más de diez casas han sido destruidas y otras afectadas por las explosiones. "Todavía no hemos podido realizar un balance de las pérdidas materiales, ya que el permanente enfrentamiento no nos permite acercarnos a la zona", informó Banguero.
Ni siquiera pueden enterrar tranquilos a sus muertos. El cadáver de la única victima de ese ataque, estuvo tres días en el resguardo provisional . "No hemos podido enterrar a nuestro compañero, el cementerio queda ubicado justo en medio de los enfrentamientos", relató el alcalde del municipio un día antes que la comunidad se ‘armara’ de banderas blancas y en una larga fila acompañara hasta el cementerio a su compañero muerto.
Además piden a los organismos de control del Estado que se vigile el comportamiento del Ejército frente a su obligación de respetar y garantizar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Reiteran el reclamo de los pueblos indígenas en el sentido de no involucrar a la sociedad civil en el conflicto, y que las autoridades respeten la autonomía territorial de los pueblos indígenas, en especial aquellos que son propiedad colectiva.
Un funcionario de la Defensoría del Pueblo regional Cauca, confirmó que una segunda explosión generó un enorme cráter en la carretera que comunica la vereda con el casco urbano de Toribío, que agrava más la situación.
Tras el primer ataque sufrido por la comunidad indígena de la zona; la oficina de la ONU para los refugiados (ACNUR), reportó que se siguen presentando desplazamientos como consecuencia de las retaliaciones por parte de los grupos subversivos.
Un llamado de las comunidades indígenas
La población de Toribío se declaró en Asamblea Permanente. Bajo este instrumento las comunidades indígenas buscan evitar que la población se desplace a otros municipios, en los que muy seguramente no encontrarán el apoyo y la atención necesarios en medio de esta situación.
El conflicto armado llevó a los pobladores a formar la guardia indígena, un grupo que surge a raíz de los múltiples enfrentamientos de los que han sido victimas. "Esta guardia es la base para la defensa de la población civil y el territorio, no es una fuerza de choque, es un mediador que busca el diálogo y la solución de los conflictos", dijo Banguero.
Ésta es la reiteración de que los grupos indígenas no quieren abandonar sus tierras. Que ellos buscan una salida dialogada para evitar que más personas mueran de manera injusta.
El clamor de estas comunidades es el mismo; piden al Gobierno Nacional que les garantice su seguridad y permanencia en su territorio.