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Éste alcanzó a llegar a una estación de Policía y alertó a las autoridades sobre lo sucedido con la aeronave, tipo B-206, de propiedad de Delta Helicópteros, que, en teoría, había sido contratada por los otros dos ocupantes para regar unas cenizas sobre el océano Pacífico.
De acuerdo con la Aeronáutica Civil, la aeronave partió del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, a eso de las 9:25 de la mañana, con tres ocupantes, incluyendo al piloto.
Luego, cuando la aeronave, que cubría la ruta Cali-Buenaventura-Juanchaco, sobrevolaba el municipio de Loboguerrero, desapareció de los radares. Al cierre de esta edición, las autoridades adelantaban un consejo de seguridad en Cali para analizar las medidas a tomar respecto a este secuestro.
Es el segundo incidente con un helicóptero en menos de una semana, tras la explosión de uno en Norte de Santander ejecutada por el Eln. Aunque hasta ahora no se ha confirmado si el helicóptero, en el que viajaban cuatro uniformados, fue derribado por este grupo armado ilegal, como el Eln lo dijo en un reciente comunicado, o si estalló al aterrizar en un campo minado, como lo ha dicho el Ejército.
Ayer, esta fuerza militar sostuvo que “la carga se encontraba enterrada y tenía un sistema de iniciación eléctrico con un dispositivo de activación por cable de mando, lo que significa que necesariamente debió ser activada por terroristas a distancia, de manera premeditada”.