Publicidad

¿Un fiscal en campaña?

La Unidad Nacional señaló que el jefe del ente acusador no se debe dejar intimidar por el expresidente Álvaro Uribe. Lluvia de acusaciones cruzadas en la recta electoral.

El fiscal Montealegre ha sido señalado de estar alineado con los intereses del presidente Juan Manuel Santos.
El fiscal Montealegre ha sido señalado de estar alineado con los intereses del presidente Juan Manuel Santos.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

A escasos 11 días de la primera vuelta presidencial, y mientras las propuestas de los candidatos terminaron trocadas por una feria de acusaciones cruzadas, el fiscal Eduardo Montealegre es hoy el protagonista de la campaña.

Para el uribismo no hay duda de que está casado con el proyecto reeleccionista de Juan Manuel Santos. Es más: que ni siquiera disimula esa orilla. La respuesta de la Unidad Nacional es que Montealegre no puede dejarse intimidar por esta coyuntura. Por el lado de Enrique Peñalosa ya advierten que se le está yendo la mano. En el Polo, en cambio, aplauden que ante acusaciones tan graves como la del expresidente Uribe sobre la supuesta narcofinanciación de la campaña Santos, el fiscal ande corriendo para tomarle bajo juramento la declaración y le exija que aporte pruebas.

Uribe lo dijo sin rodeos: no confía para nada en el fiscal. Fuentes cercanas a Montealegre señalaron que cualquier acusación de intervención en política es absurda en tanto su función es la de investigar todas las denuncias que lleguen a su despacho. En ese sentido, y tal como se lo anticipó a este diario en entrevista el pasado domingo, el señalamiento de Uribe contra Santos es “supremamente grave”.

Pero a renglón seguido lanzó una advertencia: sería perverso que se utilizara la justicia con fines electoreros. Eso argumentan los santistas en torno a la denuncia del uribismo.

De allí que el presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, señalara: “Los representantes de las bancadas hicieron un llamado a la Fiscalía para que avance prontamente sobre las investigaciones de espionaje y chuzadas sin dejarse intimidar por el acoso verbal de la campaña del exministro Óscar Iván Zuluaga y el expresidente Álvaro Uribe”.

El exvicepresidente Francisco Santos no titubeó al calificar a Montealegre como “un fiscal de bolsillo” y añadió que las declaraciones que dio el fin de semana “son aberrantes desde el punto de vista ideológico”. Por eso trinó: “Fiscal, la institucionalidad y la democracia peligran es porque usted tiene la Fiscalía al servicio de una campaña”. En esa línea, el electo senador José Obdulio Gaviria recalcó que Montealegre “no se mostró como un jurista sino como un político de baja estofa, dedicado a agredir a los contradictores de su jefe, Juan Manuel Santos (…) No hay duda de la persecución de la Fiscalía al uribismo”. Además concluyó que las movidas judiciales contra la campaña de Óscar Iván Zuluaga no dieron resultado, pues ya puntea las encuestas.

Uno de los llamados uribistas purasangre, el senador Juan Carlos Vélez, le dijo a El Espectador: “Creo que ha pecado por imprudente. Mejor que no opine, y si lo hace, que sea a través de sus autos. Pero no puede decir que el expresidente Uribe podría estar inmerso en un fraude procesal. Es lógico que Uribe se sienta más como sindicado que como testigo. Hay cosas que preocupan: ¿cómo es que alias Comba da unas declaraciones en noviembre y el fiscal apenas se viene a dar cuenta ahora a través de los medios de comunicación? Nos ayuda mucho, a todos, si se queda callado. Que actúe como fiscal, porque se ve muy mal corriendo a ver si aclara una situación que podría afectar al presidente Santos antes de las elecciones.

Esto no puede ser un tema político sino jurídico”. En defensa de Eduardo Montealegre salió ni más ni menos que el exfiscal que ternó Álvaro Uribe Vélez, Mario Iguarán, quien resaltó que el deber de un fiscal es abrir las investigaciones y avanzar para esclarecer los hechos. “La actuación del fiscal es jurídica, pero por el momento político muchos pueden hacer interpretaciones que no son.

Él está haciendo lo que le corresponde y eso no debe interpretarse como una intimidación por parte del expresidente. De no haber hecho esa citación, más bien estaríamos pensando que tenemos un fiscal intimidado por un expresidente, y ahí sí apague y vámonos”. Iguarán, como otros penalistas consultados, coinciden en que Montealegre tiene la obligación de pedirle a Uribe que entregue las evidencias de sus acusaciones.

En cambio, allegados al expresidente Uribe no dudan en enrostrarle a Montealegre una supuesta parcialidad para beneficiar a Juan Manuel Santos, y recuerdan que ha terminado terciando en debates que no le corresponden, como los diálogos de paz en La Habana o la marcha por las víctimas, en la que acompañó a Santos el 9 de abril de 2013. Mientras las campañas de Zuluaga y de Santos continúan despellejándose en público, los demás candidatos no saben cómo traducir esa pelotera en votos para ellos. Lo cierto es que hoy por hoy, entre los cálculos políticos, Montealegre es un protagonista.

Por lo pronto investiga los alcances del hacker para sabotear el proceso de paz y sus nexos con J.J. Rendón y la campaña de Óscar Iván Zuluaga, así como si el mismo Rendón y el exconsejero de Palacio Germán Chica recibieron US$12 millones de la mafia para que cabildearan ante el presidente Santos una propuesta de sometimiento a la justicia.

Lo verdaderamente lamentable, según varias fuentes consultadas por este diario, es que los llamados indecisos, es decir, aquellos que aún no definen su voto para el próximo 25 de mayo, se vean forzados a escoger entre el candidato, no con las mejores ideas, sino el menos salpicado por los coletazos judiciales.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido