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Desde hace dos años el Gobierno y la Rama Judicial pretenden cambiar la que es una imagen recurrente en los juzgados de Colombia: las inexpugnables montañas de papel que atiborran los despachos. En virtud de esa campaña contra el papel, las autoridades acaban de conseguir una gran victoria: el primer proceso judicial tramitado en su totalidad por medios virtuales; es decir, el primer proceso cero papel. Se trata de una sentencia proferida por el Juzgado Segundo Civil Especializado de Restitución de Tierras de Ibagué con el que se restituyó el predio Amapolas 2 en la vereda Balsillas, zona rural del municipio de Ataco (Tolima).
De acuerdo con el Consejo Superior de la Judicatura, con el fin de evitar el uso del papel en este proceso, la Judicatura y la Unidad de Restitución de Tierras «conformaron un grupo interdisciplinario integrado por magistrados, jueces, abogados e ingenieros de sistemas de ambas instituciones, diseñando e implementado procedimientos que lograran la integración e interoperatividad de los sistemas de información de las entidades para la recepción de la demanda y el trámite judicial a través de correos electrónicos, con las medidas de seguridad que permiten la integridad, confidencialidad y disponibilidad de la información».
De la misma forma, esa entidad recalcó que este primer proceso cero papel «marca el inicio del litigio en línea y representa un avance significativo en la transformación cultural, el incremento de la eficiencia y eficacia de las decisiones judiciales, además del fortalecimiento de la capacidad institucional. Lo anterior redundará en el oportuno acceso a la justicia de los ciudadanos en cumplimiento de los principios de acceso a la justicia y publicidad, además de marcar un importante hito en la entrada de la justicia a los medios electrónicos».
Eso sin contar los beneficios para el medio ambiente como son el ahorro de papel y la reducción de los residuos. De la misma forma, la disminución del consumo de recursos naturales empleados en la fabricación del papel, de la contaminación producida por los materiales con los que se blanquea el papel, de la energía empleada en imprimir y fotocopiar y de los residuos contaminantes como el toner y los cartuchos de tinta. Desde el 3 de abril de 2012 hay una directiva presidencial en la que se ordena «sustituir, en lo posible, el uso de papel por documentos y canales electrónicos». De esta forma, la Rama Judicial empieza a cumplir con esta meta que, se espera, beneficie a los usuarios de uno de los sistemas judiciales más lentos del mundo.
En septiembre de 2013, el Ministro de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, Diego Molano, le dijo a El Tiempo que «la gran mayoría de entidades se están transformando rápidamente. Mire la transformación de las notarías: todo se maneja con huella digital. Mire la Contraloría: todos son documentos digitales. Con el Consejo Superior de la Judicatura tenemos un plan en desarrollo para hacer el expediente judicial electrónico. Todo electrónico. Tenemos una política de ‘cero papel’ en el Estado. Y esa política, que es una realidad, nos conducirá a ser el primer Estado digitalizado del continente». ¿Será el fin de los juzgados atiborrados de papeles? ¿Será el fin del papel?