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A Katie LaRouche no la hace especial su belleza sino su vocación de servicio. A sus 25 años es deportista, bailarina y voluntaria desde que tiene uso de razón. Un viaje a Nepal, en Asia, para trabajar con una organización no gubernamental la enfrentó a la realidad de la trata de personas. De vuelta a los Estados Unidos descubrió que en su país también existían mercados dedicados al comercio de humanos.
El más reciente Informe sobre Trata de Personas del Departamento de Estado, de EE.UU., calcula que 27 millones de hombres, mujeres y niños son víctimas del delito que estremeció a Katie en su paso por el continente oriental. Ellos son vendidos con fines de explotación sexual, para realizar trabajos forzados o para ser usados como combatientes. «Las naciones desarrolladas constituyen los mayores mercados de sexo y prostitución forzada», anota la joven de Bay City, Michigan, en coincidencia con el informe.
Para combatir esta realidad, Katie fundó una Organización no Gubernamental llamada ‘One World, One Future’, y también se convirtió en Miss Michigan. Su participación en el concurso de belleza no es un punto disonante de su biografía porque esta joven se propuso ganar el certamen para combatir la trata de personas.
Con banda y corona, Katie LaRouche ha viajado a Norte y Centro América, África y diversos países del sureste asiático, con su mensaje de alerta sobre el tráfico. La joven ha dictado conferencias en colegios, organizaciones políticas y universidades. También ha alternado su discurso con presentaciones de danza moderna en las que ha hecho alusión a la mujer, al significado del cuerpo y al respeto que este merece.
Miss Michigan y otros 700 jóvenes de distintas nacionalidades, que dedican su vida a trabajar como voluntarios en las más diversas causas humanitarias, se dieron cita en Barranquilla durante los primeros días de noviembre para definir la agenda de trabajo del voluntariado juvenil durante los próximos 10 años.
Los jóvenes conformaron la Red 2021 y adquirieron compromisos en áreas como la erradicación de pobreza extrema, el emprendimiento social y el desarrollo sostenible, entre otros. También compartieron experiencias e intercambiaron conocimientos sobre su trabajo como voluntarios y el impacto que su labor ha tenido en diversas comunidades.
Por su parte, Katie tiene claro que seguirá creando conciencia sobre el tráfico de personas a través de charlas y muestras culturales. No lo hará como Miss Michigan, pues su periodo con cetro y corona acabó el pasado junio. Continuará trabajando de la mano de la Asociación Internacional de Voluntariado Partners of the America, y a juzgar por su vestuario -jeans, converse, camisa de tirantes y chaqueta- parece no extrañar mucho el protocolo de sus días como reina.