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Lucía Catalina Silva Cala tuvo que recibir un fallo judicial a su favor para poder comprobar que fue la mejor bachiller en 2008. De nada valió que en su prueba del Icfes, la cual presentó en abril del año pasado, obtuviera el promedio más alto del país: 82.21. Tampoco sirvió que en el segundo semestre del año, ningún otro estudiante sobrepasara ese número. La única manera que ella, entonces estudiante del colegio La Quinta del Puente de Floridablanca (Santander) y su familia hallaron para que le fuera reconocido tal mérito, fue una acción de tutela, que acaba de resolver el Juzgado Noveno Civil del circuito de Bucaramanga.
Su padre, Pedro Ignacio Silva, instauró el recurso luego de haber sido un observador, durante siete meses, en primera fila, de cómo su hija perdía todas las posibilidades de ser galardonada como la mejor bachiller del país y, por ende, acceder al mayor beneficio que esto conlleva: la beca Ecopetrol, que financia toda la carrera universitaria. El primero de diciembre, en la sala de su casa, Silva, su esposa y su hija vieron atónitos la ceremonia que transmitían por el canal institucional, en la que se premiaba con el título que, en su parecer merecía Lucía Catalina, a Juan Sebastián Rojas.
Estudiante del colegio jesuita Berchmans de Cali, Juan Sebastián, quien presentó el Icfes en abril de 2008 al igual que Lucía Catalina, consiguió un promedio de 79.02, que era menor al de ella. El 20 de octubre de ese mismo año, sin embargo, un mes después de que se habían realizado los segundos exámenes de Estado para ingresar a las universidades, el Icfes divulgó la resolución 489, con la que su directora, Margarita Peña Borrero, notificó que la institución había modificado su manera de calificar las pruebas individuales de los estudiantes. Fue con base en ese decreto que Lucía Catalina perdió la posibilidad de ser considerada la mejor bachiller de 2008.
“Nos cambiaron las reglas del juego después de haber jugado el partido”, expresó Pedro Silva. Según argumentó este hombre tanto a la justicia como al Ministerio Público, su hija, al no ser reconocida como la mejor bachiller ni departamental ni nacional, perdió la oportunidad de que Ecopetrol financiara su carrera universitaria. La Universidad de los Andes le concedió una beca completa a Juan Sebastián Rojas para que estudiara en sus instalaciones, pero la familia de Lucía Catalina, quien ingresó en esa misma universidad para formarse como médica, tuvo que pagar ya un primer semestre de $14’000.000.
La jueza Carmenza Badillo Chaparro consideró que a Lucía Catalina Silvia se le violaron los derechos del debido proceso administrativo y a la confianza legítima, razón por la cual le ordenó al Icfes que ella fuera reconocida como “la mejor estudiante a nivel nacional, departamental y municipal” de 2008, si su puntaje lo ameritaba, y que accediera a los beneficios que tal reconocimiento le acarreaba. Y el pasado 27 de abril, el Icfes expidió una resolución en la que manifestó que la sentencia se acataba y que Lucía Catalina Silva Cala, efectivamente, había sido la mejor bachiller de 2008.
No obstante, la jefa de la oficina jurídica del Icfes alegó que éste no otorgaba becas ni estímulos económicos, como los de Ecopetrol o de la Universidad de los Andes. Silva coincide con esta explicación, pero refuta que fue por la información errónea proporcionada por el Icfes que su hija no pudo acceder a los beneficios de su loable primer lugar. Fue Juan Sebastián Rojas quien los recibió y seguramente, bajo esta misma lógica, no podrían quitárselos, lo que tampoco es el propósito de los Silva. Esta familia sólo espera que, ahora que la justicia se ha pronunciado, el sueño de su hija de ser médica pueda financiarse con el mérito de haber sido la mejor bachiller del país.