El Espectador asistió a este evento en que se reconoció que el Estado le ha fallado a las víctimas, como lo dijo la magistrada de la JEP, Sandra Jeanette Castro. Sin embargo, el espacio fue una oportunidad para que al menos 30 víctimas que asistieron contaran sus vivencias y las cicatrices que la violencia sexual dejó en sus vidas. Aquí, las imágenes:
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La JEP encontró que al menos 35.000 personas, en su mayoría mujeres, fueron agredidas sexualmente en medio del conflicto. Sin embargo, enfrentan un verdadero reto para ofrecerles justicia, pues no en todos los escenarios se conoce el perpetrador y los máximos responsables.
Foto: Ana María Cristiano -UIA
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En el evento de este miércoles, docenas de personas gritaron una vez más por justicia. Tanto mujeres de las ciudades, como de municipios rurales, así como de grupos afro e indígenas, han sufrido esta violencia.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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"La vida no vuelve a ser igual después de la violencia sexual". Esta fue una de las conclusiones que tanto víctimas como magistrados de la JEP llegaron en el evento. Psicólogos alertan que no solo se afecta el proyecto de vida; además hay secuelas físicas y sociales que en algunas ocasiones, no sanan nunca.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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Fanny Escobar se convirtió en una lideresa afro que grita cada vez que puede para lograr justicia a las mujeres agredidas sexualmente en la guerra. En el evento, Escobar, que es oriunda del Urabá, exigió al Estado que su historia y la de miles de personas agredidas por hombres armados no se repita más.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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María Carmen Juagibioy, lideresa indígena que sufrió violencia sexual por grupos armados, hizo énfasis en que los daños en el tejido social, especialmente comunitario, también deben ser tenidos en cuenta por el Estado a la hora de ofrecer justicia.
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Angela Escobar, directora de la Red de Mujeres Víctimas, entregó a los magistrados de la Unidad de Investigación y Acusación, de la JEP, una solicitud para acreditar a cerca de 1.000 personas como víctimas de violación y violencia sexual en el conflicto.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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El evento culminó con un canto por parte de las mujeres buscadoras de desaparecidos forzados que llegaron desde los llanos orientales. Su reclamo al Estado es tener respuestas, responsables y algún viso de verdad antes de que ellas mueran para lograr la justicia que pidieron durante décadas.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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Pero este crimen también ha sido sufrido por las madres de las víctimas. Las mujeres buscadoras, que son madres o abuelas que llevan décadas buscando a sus familiares, también hicieron presencia en el evento para que la justicia no solo les muestre dónde están sus allegados, sino que encuentren a los responsables de haberlas violentado sexualmente.
Foto: Ana María Cristiano - UIA
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