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La hidroponía es una técnica de cultivo en la que las plantas crecen sin tierra, recibiendo los nutrientes directamente a través del agua, lo que permite un uso más eficiente de recursos como el agua y los fertilizantes. Además de reducir plagas y aprovechar mejor el espacio —especialmente en entornos urbanos—, se presenta como una alternativa sostenible y accesible, que incluso puede implementarse en casa con materiales sencillos, siempre que se comprendan sus principios básicos y se mantenga un seguimiento constante del sistema.
Foto: Pexels - Pragyan Bezbaruah
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Crear un huerto en macetas es una opción práctica para espacios pequeños como balcones o terrazas, ya que permite cultivar en contenedores como macetas, bolsas o cajas con un sustrato ligero que combine fibra de coco, humus de lombriz y perlita para garantizar buen drenaje y nutrientes. Es recomendable empezar con hortalizas fáciles como lechuga, aromáticas, tomates cherry o rábanos, asegurando entre 6 y 8 horas de sol directo.
Foto: Pixaby
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Las camas elevadas, también conocidas como cajones de cultivo, son una técnica ideal para huertos urbanos porque crean un entorno más controlado al elevar la tierra sobre el suelo, lo que mejora la calidad del sustrato, facilita el drenaje y reduce el esfuerzo al trabajar. Se construyen con materiales como madera o bloques y se rellenan con mezclas fértiles que favorecen el crecimiento de hortalizas, aromáticas e incluso flores.
Foto: Leidy Barbosa
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Los huertos de geometría y en pendiente pueden entenderse como un tipo de huerta que se adapta al espacio y al terreno disponible. En el caso de los huertos de geometría, se organizan según formas y diseños —verticales, horizontales o más creativos— para optimizar el área y aportar un componente visual. Por su parte, los huertos en pendiente se desarrollan en terrenos inclinados o en terrazas, utilizando técnicas que ayudan a conservar el suelo y el agua, lo que permite cultivar de manera eficiente incluso en superficies irregulares.
Foto: Jardín Botánico de Bogotá
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La huerta en tierra es el tipo de cultivo más tradicional y se desarrolla directamente sobre el suelo del jardín o en un terreno disponible, lo que permite aprovechar mejor el espacio y cultivar una mayor variedad de alimentos. Para su buen funcionamiento, es clave preparar la tierra con compost, asegurar una buena exposición al sol y mantener un riego constante, además de controlar malezas. Aunque requiere más trabajo inicial que otros sistemas, es una opción económica, productiva e ideal para quienes cuentan con áreas al aire libre y buscan una conexión más directa con el cultivo.
Foto: Secretaria de Educación de Cali
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El huerto vertical es un tipo de huerta diseñado para cultivar plantas en estructuras elevadas como paredes, palets o botellas, lo que lo convierte en una solución ideal para espacios pequeños como balcones o terrazas. Al no requerir suelo directo, permite aprovechar superficies disponibles en casa, fomentar el autoconsumo y, además, integrar materiales reciclados, lo que lo hace una opción práctica, sostenible y también decorativa.
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
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Este tipo de huertas verticales funciona bien con hortalizas, aromáticas y plantas ornamentales, siempre que cuenten con buena luz solar y riego constante. Aunque su instalación requiere organizar bien la estructura y el drenaje, ofrece ventajas como el ahorro de espacio, la reducción de la huella ambiental y la posibilidad de reconectar con el cultivo incluso en entornos urbanos.
Foto: Getty Images
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