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La floración de los cerezos marca en Japón el inicio del hanami, la tradicional celebración en la que las personas se reúnen para contemplar la belleza efímera de las flores de sakura. Este fenómeno, seguido con entusiasmo en todo el país, suele ocurrir entre finales de marzo y comienzos de abril, aunque puede adelantarse por cambios en la temperatura.
Foto: EFE - NEIL HALL
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Más que un evento natural, se trata de un símbolo cultural que representa la renovación, la llegada de la primavera y la fugacidad de la vida, transformando ciudades como Tokio en escenarios llenos de color, encuentros y tradición.
Foto: EFE - KIMIMASA MAYAMA
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El shibazakura, o flox musgoso, es una planta rastrera que florece entre mediados de abril y mayo, creando en Japón extensas alfombras de tonos rosa, blanco y morado que cubren el suelo como si fuera un césped. Este espectáculo alcanza su punto máximo en el Festival Fuji Shibazakura, donde cerca de 500.000 flores se extienden a los pies del Monte Fuji, formando paisajes únicos que combinan naturaleza y diseño, y atraen cada año a miles de visitantes durante unas pocas semanas de floración.
Foto: japan.travel
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En el Festival Fuji Shibazakura, estos campos se organizan en patrones de color que, junto al imponente Monte Fuji, crean una de las postales más llamativas y efímeras de la temporada.
Foto: Freepik
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Cada primavera, el Ashikaga Flower Park se transforma en un escenario casi irreal gracias a la floración de las glicinias, que entre mediados de abril y mediados de mayo cubren el lugar con cascadas de tonos morados, rosados y blancos. El mayor atractivo es una imponente glicinia de más de 160 años que forma una bóveda natural sobre los visitantes, junto con un túnel de flores blancas de 80 metros que parece sacado de un cuento, convirtiendo este jardín en uno de los espectáculos primaverales más impresionantes de Japón.
Foto: PIXABAY}
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Durante la primavera en Japón, las colinas del Hitachi Seaside Park se cubren con millones de flores de nemophila, también conocidas como “baby blue eyes”, creando un impresionante tapiz azul que parece fundirse con el cielo y el horizonte del mar. Estas pequeñas plantas, que apenas alcanzan los 20 centímetros de altura, florecen especialmente entre mediados y finales de abril, ofreciendo un espectáculo visual único en el que desaparecen los límites entre la tierra y el cielo y que, por su belleza efímera, atrae cada año a miles de visitantes.
Foto: pixabay
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Cada primavera, el Nezu Shrine se llena de color con la floración de más de 3.000 azaleas de cerca de 100 variedades, que tiñen sus jardines de tonos rojos, rosados y blancos entre finales de abril y comienzos de mayo.
Foto: EFE - KIMIMASA MAYAMA
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Este espectáculo coincide con el Bunkyo Tsutsuji Matsuri, un evento que transforma el santuario en un escenario ideal para recorrer senderos rodeados de flores, disfrutar de la tradición japonesa y vivir la primavera en uno de los espacios más históricos de la ciudad.
Foto: EFE - KIMIMASA MAYAMA
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La colza, conocida como nanohana en Japón, es una planta herbácea de la familia de las brasicáceas que puede alcanzar entre 30 y 100 centímetros de altura y se caracteriza por sus flores amarillas de cuatro pétalos agrupadas en racimos. Florece principalmente en primavera y es apreciada tanto por su valor ornamental —al cubrir campos enteros de color intenso— como por su uso agrícola, ya que de sus semillas se obtiene aceite vegetal. En lugares como el Awaji Island Flower Park, estas flores forman escenarios luminosos y amplios que atraen a visitantes en busca de uno de los espectáculos más sencillos pero impactantes de la temporada.
Foto: EFE - FRANCK ROBICHON
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