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El dilema ético de las mascotas “influencers” en redes sociales

En un mundo dominado por likes, seguidores y tendencias virales, los perros y gatos se han convertido en las nuevas “celebridades digitales”. Sin embargo, detrás de las cámaras y los filtros, existe una realidad menos visible: ¿qué precio pagan los animales por su fama?

La fama en redes puede parecer divertida, pero también puede significar estrés y sobreexposición para las mascotas.
Los pet influencers han dejado de ser simples mascotas para convertirse en celebridades digitales con agendas saturadas, contratos millonarios y audiencias globales.
Foto: Pexels

JiffPom, el pomerania de peinados impecables, y Grumpy Cat, la gata de gesto gruñón, se convirtieron en estrellas globales de las redes sociales sin decir una sola palabra ni firmar contratos. Al igual que ellos, muchos animales han conquistado el mundo digital.

Los pet influencers han dejado de ser simples mascotas para convertirse en celebridades digitales con agendas saturadas, contratos millonarios y audiencias globales. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿puede la fama digital coexistir con el bienestar animal sin caer en la explotación?

Mariana Álvarez Barrero

Por Mariana Álvarez Barrero

Periodista de la Universidad del Rosario. Apasionada por la agenda global, la literatura y la economía. Además, presentadora de Moneygamia, formato audiovisual de finanzas fáciles de El Espectador. malvarez@elespectador.com

 

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