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Bogotá es conocida por ser la capital del mundo con mayor diversidad de aves. Según datos de 2021 de la Secretaría de Ambiente, son 160 especies las que escogen el área urbana como su hogar. De estas, cuatro especies y una subespecie son endémicas: la Tingua bogotana, el Chamicero, el Cucarachero de pantano, el Barbudito paramuno y la Tingua moteada. Además, si se suman las aves que habitan en los cerros, zonas rurales y la sabana, la cifra se incrementa a 550 especies.
Las aves, tanto las nativas como las migratorias, cumplen un papel muy importante en los ecosistemas “como la polinización, la depredación de las especies o plagas y la dispersión de semillas, así como servir de alimento a muchas especies de otros grupos taxonómicos como mamíferos y reptiles”, informa el Observatorio Ambiental de Bogotá en su página web.
Sin embargo, estos animales se enfrentan a múltiples amenazas que ponen en riesgo su vida. La pérdida de hábitat, la caza ilegal, la contaminación, el envenenamiento indirecto (por el uso de pesticidas y raticidas), el cambio climático y las colisiones contra ventanales son solo algunos de los muchos riesgos.
Debido a esta creciente necesidad de ayudar a la avifauna silvestre, exótica y ornamental, así como a la ciudadanía que tiene un contacto directo o indirecto cada vez más frecuente con estos animales en entornos urbanos y rurales de Bogotá, nació en 2019 la Fundación Aves S.O.S.
Evelyn Martínez, médica veterinaria de la Universidad Nacional de Colombia con experiencia en medicina, crianza y rehabilitación de aves silvestres, exóticas y ornamentales y actual presidenta de la fundación, comenzó esta labor de ayuda voluntaria y profesional en temas de rescates de aves y educación ambiental a partir de una iniciativa en redes sociales.
“Nuestra misión es velar por la protección y supervivencia de la avifauna silvestre, exótica y ornamental que tenga contacto directo o indirecto con las personas en grandes entornos urbanos y rurales. Esto lo hacemos mediante la participación activa de la ciudadanía, por medio de diversas estrategias de prevención de riesgos y de aseguramiento del bienestar y salud, tanto de las aves como de los humanos”, cuenta Evelyn.
El objetivo principal de la Fundación Aves S.O.S. es proteger y mejorar, de forma directa o indirecta, la calidad de vida de las aves de la ciudad. Para esto, la organización brinda diferentes servicios gratuitos profesionales como asesorías y consultorías en temas de rescate (virtuales o presenciales), manipulación, primeros auxilios, bienestar animal, prevención en salud pública, tenencia responsable y mitigación de conflictos animal-humano.
Según cuenta Evelyn, en promedio se reciben 50 reportes a la semana y desde que la fundación nació, se tiene registro de 12 mil casos atendidos.
“Orientamos casos de rescates de cualquier especie de ave, incluso especies como la paloma de plaza. Tenemos atención profesional presencial en algunos casos y en otros, por medio de la orientación virtual. Allí brindamos la información, consejos y primeros auxilios que deben llevar a cabo según cada situación, la especie, la edad y el estado general de salud que tenga el animal en dicho momento”.
Aun así, la profesional recalca que con este servicio de orientación no pretenden excluir ni reemplazar la debida atención veterinaria que estos animales necesitan de forma presencial y especializada. Por este motivo, no recetan medicamentos vía internet o sin previa revisión clínica y física del individuo, así mismo, tampoco brindan consejos para que los animales sean cuidados o mantenidos en viviendas. “En la fundación no fomentamos ni buscamos facilitar el que las aves sean cuidadas en casas, especialmente en casos de rescates de especies silvestres. Nuestro principal objetivo es dar consejos profesionales, según cada caso particular, que permitan que el ave pueda llegar con vida y lo más pronto posible a manos de las entidades oficiales encargadas de la rehabilitación de fauna”.
La organización, según explica su creadora, también es pionera en el ofrecimiento de ayudas y labores de rescate, crianza y rehabilitación de una de las especies de aves cada vez más comunes en Colombia y otros países: la paloma de plaza (Columbia livia). “Somos la primera entidad en el país, que por medio de diferentes estrategias profesionales, buscamos asegurar el bienestar y el estado de salud de estas aves, unas de las más frecuentes víctimas directas e indirectas de las acciones humanas”, cuenta Evelyn.
La Fundación Aves S.O.S. se financia por medio de las donaciones o aportes voluntarios que brindan los rescatistas y otros servicios profesionales que tienen costo como, por ejemplo, consulta veterinaria, hogar de paso y rehabilitación. Además, cuentan con un Programa de Adopción Responsable que se lleva a cabo con aquellas aves exóticas que, por ser especies no nativas del país, no se pueden liberar.
“Es un programa muy riguroso y exigente, ya que queremos evitar al máximo que las aves queden en manos de personas que no sean responsables o que no están en capacidad de asumir los cuidados que necesitan”, indica Evelyn.
De acuerdo con la profesional, especies como los Agapornis, Cacatúas ninfas, Canarios domésticos, Diamantes mandarín, Capuchinos, Gorriones de java, entre otras, fueron traídas de otros países y continentes décadas atrás y actualmente son permitidas como aves de compañía.
“Serían condenadas a fallecer, o a invadir y afectar un ecosistema que no es el suyo, y por ello necesitan vivir bajo el cuidado humano, de un hogar que les brinde, con mucha responsabilidad y amor, los cuidados y la protección que ellas necesitan para poder asegurar la mejor calidad de vida posible”, dice Evelyn.
Los interesados en adoptar deben enviar un video respondiendo un cuestionario por medio del cual la fundación puede tener una idea de los conocimientos y la disposición que tienen las familias para una posible adopción. De igual forma, deben contar con un alojamiento seguro y de tamaño suficiente según la especie, un hogar donde no se expongan a los diferentes peligros y, por supuesto, demostrar que tienen los recursos económicos para asegurar los implementos necesarios y la atención veterinaria especializada.
“No se pueden tener como aves de compañía las especies que existen en libertad en nuestros ecosistemas, aves que fueron robadas de sus nidos en los bosques, o que son rescatadas, pero nacieron en libertad. Estos animales deben quedar siempre en manos de profesionales especialistas en rehabilitación de fauna”, recalca la veterinaria.
Para Evelyn, la mejor manera de generar conciencia sobre el cuidado y la protección de las aves es conocerlas, informarse sobre cada especie, la importancia que tienen en el medio ambiente, las hazañas que han logrado. De esta forma, las personas “empezarán a querer mantenerlas en los entornos, cuidarlas y protegerlas de los peligros”.
La ciudadanía también puede unirse a los grupos de avistamientos, recorrer los humedales, los cerros, la Estructura Ecológica Principal de Bogotá y aprender la importancia que tienen los diferentes bosques urbanos tanto para las aves residentes como para las migratorias.
De igual manera, evitar cualquier actividad que las ponga en riesgo, mantener los gatos en espacios controlados y donde no cacen aves, implementar medidas antichoques en las ventanas donde suelan aparecer aves fallecidas, mantener los entornos verdes de los barrios, sacar a los perros con correa y enseñarlos a no atacar a otros seres vivos.
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