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Seguramente alguna vez ha caminado por las calles de su ciudad y le parezca normal que parte del paisaje lo compongan diferentes perros. Algunos, se limitan a observarlo mientras camina, mientras que otros, se acercan a olerlo. Y aunque no es tan fácil determinar si estos perros fueron abandonados o nacieron en las calles, muchos de nosotros solemos obviar una clasificación de estos caninos: semidomiciliados.
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Estos animales, de acuerdo con el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, son aquellos que tienen un cuidador, pero por tenencia irresponsable pueden circular libremente y durante el día fuera del domicilio sin supervisión, es decir, están parcialmente confinados.
Además, representan un riesgo para la salud pública, pues se trata de animales que enfrentan condiciones adversas que comprometen su estado de bienestar, “su presencia se ha reconocido como un factor de riesgo para la salud pública, principalmente por los accidentes por mordedura y la trasmisión de enfermedades zoonóticas, así como por la contaminación por excretas y la dispersión de basura” indica el Idpyba.
En esto concuerda, Natalia Parra, subdirectora de cultura ciudadana de la entidad, quien explica que esto se debe hablar desde una doble vía porque así como puede ser un riesgo para el animal mismo, también puede serlo para las personas, “por ejemplo, si hay cercanía a un humedal o estructura ecológica principal, la fauna silvestre se puede ver afectada por el perro, pero también porque el perro es un animal que puede estar compartiendo algunas enfermedades con la fauna silvestre”.
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Pero, ¿por qué hay perros semidomiciliados?, la respuesta parece ser simple: son el resultado de una tenencia irresponsable, pero las expertas indican que hay varios factores por analizar. De acuerdo con Parra, obedece a dos problemáticas: una cultural y una social. “Es un fenómeno común en todos los países en vías de desarrollo, algo que se acrecienta aún más en las zonas problemáticas y excluidas”.
Diana Santacruz, subsecretaria de protección y bienestar animal de la alcaldía de Medellín, añade que esto se debe a una visión antropocéntrica y a los bajos niveles económicos y de escolaridad de quienes tienen a los animales, “entre más escaso sea no se logra comprender que tener un animal de compañía no es solo una decisión personal o familiar, sino que impacta en la sociedad”, explica la funcionaria.
Sin embargo, para Adriana Pabón, administradora logística y directora de la fundación Golden Cats en la ciudad de Santa Marta, esto ocurre porque las personas o la comunidad acogen a los perros que llegan por sí solos a un sector con el fin de esterilizarlos, vacunarnos y resguardarlos, pero a veces no lo logran, entonces deciden alimentarlos y darles un hogar, pero sin tomar medidas para evitar la sobrepoblación, “entonces nos encontramos con varios animales que se encuentran sin esterilizar y generan un aumento exponencial de población y nadie se encarga de ellos”, agrega la mujer.
Ahora bien, esta tenencia irresponsable también acarrea un problema en términos de convivencia, sobre todo con las personas del mismo sector. “Muchos perros semidomiciliados que son territoriales pueden afectar a algunos niños, entonces lo que hacemos es trabajar con ellos para que entiendan que los animales nos pueden gustar mucho, nos pueden parecer muy lindos, pero no se pueden tocar así como así y mucho menos tirarles piedras o algo similar”, afirma Parra.
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La situación en las ciudades
En el caso de Bogotá, aunque no hay cifras exactas que den pistas sobre la cantidad de perros categorizados como semidomiciliados, en el más reciente estudio “Estimativo de abundancia y densidad poblacional de perros deambulantes en Bogotá” se arroja una cifra: más de 66.000, con algunos puntos críticos como Ciudad Bolívar, Usme, Bosa, Kennedy y San Cristóbal.
Un dato que llama la atención en este informe es que en el 78 % de los casos el estado emocional de los animales era tranquilo y en el 57 % de los casos, los caninos eran reportados como “perro de cuadra”, un punto importante, teniendo en cuenta que son animales que habitan en el sector y que podrían tener dueños.
Otro de los factores que suman a esta problemática es el relacionado con la violencia. Tal como lo documentamos en La Red Zoocial, varios informantes de estos barrios, concuerdan que los ataques contra los animales, son el resultado de situaciones de violencia en estos sectores, “sabemos que algunas personas son imprudentes, pero también hay temas de seguridad como: el perro mordió al ladrón, luego él lo mato, y así. Por eso se han presentado algunos envenenamientos según lo que hemos indagado desde el Idpbya con la comunidad”, indica Parra.
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Una situación no muy diferente a la de algunos barrios Cali, donde, de acuerdo con Patricia Dosman, directora de Radio Conexión Animal, hay mayor presencia de estos animales en esta condición. “Podemos hablar de Manuela Beltrán, Pizamos, Valle Grande, Alirio Mora, Siloé, que es un punto crítico en la ciudad y en el que hay que trabajar mucho”. Recordemos que este barrio fue protagonista durante el Paro Nacional de 2021 por la violencia perpetrada por algunos miembros de la fuerza pública contra sus habitantes, quienes, el pasado mes de marzo, condenaron al Estado colombiano por un tribunal popular en un fallo simbólico.
Por otro lado, hemos visto varios casos de maltrato y tenencia irresponsable de animales en la ciudad de Santa Marta, lo que conlleva a que, posiblemente, la cantidad de semidomiciliados sea alta. Para la Pabón, la mayor cantidad de estos perros en condición de calle y semidomiciliados se encuentran en los barrios con estratos más bajos, “tenemos varios en algunos sectores de estrato 1 y 2, pero esta cantidad puede ser mayor, ya que no se ha establecido una metodología estadística por parte del gobierno distrital para saber el número real de animales callejeros”, explica.
Algo no muy diferente a lo que sucede en Medellín, donde, de acuerdo con la subsecretaria, en los barrios donde existe mayor vulnerabilidad para las personas, sucede lo mismo con los animales, “en los sectores donde existe gran población migrante, barrios como Carpinelo, el oleoducto y algunos corregimientos de la ciudad, hay malas condiciones para los animales”, indica Santacruz.
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¿Quién es el responsable directo de estos perros?
Gabriel Chica, abogado y miembro de la Corporación Raya, explica que definir la responsabilidad sobre estos animales es un asunto complejo porque existe una doble viabilidad jurídica sobre estos casos. “Desde el punto de vista civil, el código nos dice que hay un propietario que debe responder por el animal o por los daños que este cause, sin embargo, en el caso específico de estos perros esta persona no asume porque no hay responsabilidad contractual”, explica.
Algo que se complica un poco más cuando hablamos de la Ley 1774 de 2016 y el principio de solidaridad por el cual se rige. “Entonces tenemos que esa persona no se hace cargo, porque no es considerado como su perro, en el código, pero la ley exhorta a que haya acciones diligentes en pro del bienestar animal, de forma que alguna persona pueda proporcionarle diferentes principios”, indica Chica.
Lo ideal en estos casos, de acuerdo con el abogado, es que el Estado, las entidades municipales, se encarguen, de acuerdo con la Ley 2054 de 2020, en asignar un lugar seguro a estos animales en términos de su bienestar. De lo contrario, “se puede hacer una demanda de responsabilidad del Estado por falla en el servicio, porque hay una obligación de protección animal que debe materializarse y si no se realiza debe haber acciones legales”, explica.
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La alcaldía de Bogotá, por su parte, se encuentra haciendo diferentes campañas de concientización con los responsables de dar un hogar a estos animales y es consciente de que esto no se hace de la noche a la mañana. “Bogotá está haciendo sus primeros abordajes, su primera inversión en los animales a un daño que ha sido histórico. Pero se necesita más inversión, que sea sostenido, y esto se conoce en cuando hay abordajes con niños o mujeres que han comenzado mucho antes del tema de los animales y las problemáticas no están solucionadas, por eso, porque los problemas son estructurales, son históricos”, concluye Parra.
En Medellín, según la subsecretaria, se adelantan esterilizaciones periódicas, así como programas de recuperación y rescate de algunos animales, además de campañas pedagógicas para concientizar a la ciudadanía sobre la tenencia responsable de estos animales.
*La Red Zoocial se comunicó con la alcaldía de Cali y Santa Marta para conocer los planes de manejo de estos animales, pero, hasta el momento de la publicación de esta nota, no tuvimos respuesta.
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