Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Para la mayorìa fue de admirar la valentìa del Pontìfice de ponerle la cara a los crìticos. Quienes ayudaron a travès de los medios a magnificar los escándalos – censurables y condenables es cierto –no contaban con un hombre "frentero "que desde siempre ha sido capaz de decir "si "o "no" sin matizar las responsabilidades en el disimulo.
No dar la cara genera un problema adicional y eso fue lo que sucedió a quienes en los Estados Unidos no aprendieron la lección del Cardenal Bernardin que en su proceso fue ejemplar muestra de sacerdote y de ciudadano al afrontar la justicia y vencer en juicio – ya que inocente – a quienes lo inculpaban.
Pero el signo de la pedofilia no era la meta del viaje, era tan solo un objetivo a lograr. Pero los sensacionalistas se quedaron ahi y se dieron por satisfechos ignorando que en el tema hay que seguir insistiendo ya que mas allá delo 75% de los abusos contra los niños se da en la familia y en el entorno mas cercano a ella.
El Papa Ratzinger llevaba otro tipo de cuenta a los Estados Unidos como pais y a las Naciones Unidas. Y lo supo programar en tèrminos de favorabilidad porque es la primera vez que un viaje de pontìfice alguno se realiza en un momento de depresión y de crisis de la nación mas fuerte del mundo y cuando las Naciones Unidas celebraban los 60 años de vigencia de la Carta de los Derechos Humanos.
El Papa Ratzinger no improvisa. Quien piense que si se equivoca. Entre el teologo y el pontìfice no hay contradicción.Terminado el Concilio Vaticano II en el que la iglesia "puso al dia" su visión del mundo y creó una metodologìa para analizarlo ( “los signos de los tiempos “) se enfrentó –casi solo – desde la cátedra universitaria al naciente “relativismo" que surgìa de la revolución universitaria de Paris que si bien era atractiva en la forma comportaba el nacimiento de una sociedad nueva definida por ser una sociedad con valores en crisis y no solo con crisis de valores.
En efecto esa sociedad nacida del culto absoluto a la libertad, que llevaba a la cùspide siete siglos de desarrollo del pensamiento: revolución cientìfico-tecnica;revolución industrial;revolución cultural(la ilustración );revolucion democrática ( libertad y derechos humanos de la Revoluciónes americana y francesa) se agotaba en la fe en el progreso indefinido, en la secularización, en el individualismo, en el consumismo y en el final de la historia y de dios que quedaba reducido a una opción privada que nada cuenta en la organización de la vida social.
La historia ha muerto y es por ello que se le sustituye por los pequeños episodios del "gran hermano", de la isla de los famosos "o por las confesiones de los grandes criminales y de sus complices ante las fiscalìas. Desde hace mas de 30 años Ratzinger declaró la guerra a los efectos disturbantes de esa "Revolución del 68 "y no lo ha hecho solo, la mayoria de sus lìderes aùn vivos como Andrè Glucksmann, Capanna, Touraine, y pensadores como el mismo Hans Kung no dudan en reconocer lo positivo pero alertar , siguiendo e este profesor de teologia al que no se le escapa el pensar del mundo, sobre el problema de una crisis de civilización y de una civilización en crisis.
Desde el año 2000 en el jubileo se hizo inconfundible que el teólogo, defensor de la doctrina de la fe, se armaba para una gran batalla a saber: la defensa de las raices cristianas de occidente. Con su elección hace tres años como Papa la tendencia fue clara. Habìa que rescatar principios, redefinir valores, ser asequible al diálogo pero sabiendo què no es negociable, ayudar a
que los demás perciban què es lo que se defiende cuando se habla de ser cristiano y que los testimonios de vida sean concordantes con lo predicado.
Quienes hayan seguido los actos de este Papa saben que detrás de su afabilidad hay determinación, que va lento pero que no retrocede, que sabe cuál es su camino, que cumple a la perfección con el principio de la lentitud que le permite no retroceder porque cada paso está pensado aùn en el menor de sus detalles y que todos ellos van de acuerdo a una "doctrina segura "que no da lugar a equivocos.
Esta arquitectura solo es posible en un hombre que sabe que no tiene demasiado tiempo para cambiarle el rumbo a la historia de esta parte del mundo en donde las raices cristianas aùn pueden resurgir con vitalidad. Quien observe la agenda del diálogo privado en la Casa Blanca descubre los ejes de trabajo:
1.- la defensa de la dignidad humana y de la vida en “todos "sus aspectos( desde la concepción hasta la muerte natural) incluyendo la amenazada vida del planeta.
2.-la defensa del matrimonio y de la familia
3.-La defensa de los derechos humanos en todas las naciones del mundo
4.-Rechazo total al terrorismo y a la utilización de la religion como justificador de la violencia.
5.- La lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo sostenibleal tiempo que el combate a las epidemias
6.- La urgencia de redefinir y de impulsar la educación fundada en valores para las nuevas generaciones
7.- La defensa de la libertad religiosa y el urgente diálogo entre fe y razón.
Fue una reunión de acuerdos y para quien conozca el rol de los Estados Unidos y del Vaticano tendrá que aceptar que se trata de los dos pilares de poder universalmente aceptados como legitimadores ya que USA legitima económica y polìticamente en tanto que la Santa Sede es universalmente reconocida aùn por protestantes como Bush y por jefes de estado de otras opciones religiosas o vinculados al agnosticismo como el gran legitimador moral.No hay gobierno que no busque luego de su elección ser recibido por ellos para dar inicio a la gestión prometida.
Y es conocido que pese a la armonìa que reinó en la reunión el Papa Ratzinger no dió su brazo a torcer en los desacuerdos con la gran potencia demostrando una vez más que en la moderna diplomacia dominan si la buenas maneras pero no se sacrifica la verdad. El viejo principio “suaviter in modo, fortiter in re "recupera su vigencia plena.Nunca se descubrirá un instructivo en la diplomacia vaticana de hoy de algùn instructivo ordenando a los agentes diplomáticos de torcerle el cuello a la verdad.
Estos temas eran parte de las metas prioritarias del Papa Benedicto para ajustar las cuentas con la “revolución del 68 "que aflojó el encordado de los puntos de referencia èticos en el mundo actual recièn ingresado en el tercer milenio de la
civilización cristiana. Y son estos temas los que definen la temática con la Santa Sede y sirven para evaluar el peso positivo o no de las relaciones.
El èxito de este encuentro con el presidente, la claridad de sus instrucciones a los obispos, sacerdotes y religiosos de proponer una cultura cristiana en todos los ambitos de la gestión polìtica, social y económica, la invitación a las religiones del mundo a promover la vida, su defensa y la libertad fueron los elementos previos para aparecer ante Naciones Unidas con la propuesta de un relanzamiento de los Derechos Humanos.
No es posible olvidar que hace 60 años uno de los centros de pensamiento para las redacciones primeras de lo que serìa la Declaración estuvo precisamente en el Vaticano y que desde el mundo Laico en especial a traves de Jacques Maritain se puso de presente la propuesta que posteriormente – y fundida a otras iniciativas concordantes unas y complementarias otras- fue aprobada y empezo a desarrollarse dando origen a las diversas generaciones de enunciados vinculados a los derechos humanos que a veces amenazan negar la raiz de la que surgieron por no entender que nunca un derecho – con excepción del de la vida – puede surgir sanamente sin el control de un deber que le sea simètrico y pertinente. Por ejemplo no se puede hablar del derecho a la libertad sin la obligación de la responsabilidad.
Estos antecedentes le permitìan al Papa Ratzinger llegar a Naciones Unidas con la ventaja comparativa de ser reconocida mundialmente como "experta en humanidad". El pastor que señalaba rutas de espiritualidad y se castigaba reconociendo la verguenza de los pecados de varios miembros de la iglesia; que habìa dado paso al polìtico que planteó las 7 diemensiones de la polìtica a Bush dió paso al rol más confortable para Ratzinger que fue el de oficiar como "Profesor "ante el auditorio mundial para afirmar que el futuro solo se puede construir sobre los derechos humanos,que estos derechos tan solo sobreviven y se desarrollan en libertad.
Magistralmente realizó un trabajo conceptual que sin dificultad podìa ser compartido por todos. De la misma manera y sabedor como el que más que la institución que congrega a las naciones del mundo está buscando redefinirse y encontrar nuevas dimensiones que le garanticen la supervivencia les lanzó la propuesta de redefinir los derechos humanos en el ámbito de la globalización.
El texto de esta Cátedra debe ser trabajado a fondo . Baste no mas recordar la fundamentación que ofrece del "Principio de ingerencia o de intervención humanitaria “;la urgencia de alejarse de la violencia y de combatir el terrorismo; la urgencia de armonizar mayormente "legalidad" y "justicia "y no podìa El olvidar que los derechos no pueden sobrevivir en el relativismo sino que es posible acompañarlos del consenso en los valores básicos, dicho de otro modo: los derechos son universales pero igualmente lo es la persona humana que es sujeto de esos derechos.
Fue este el momento en el cual se recuperó ante la comunidad internacional la temática de la "Ley Natural "como fuente de los Derechos Humanos, ley que está "escrita en cada corazón y en la Civilización “. El auditorio lo acompañaba asintiendo y la clase continuaba tratando el Profesor Papa Ratzinger de abrirle camino a la unica globalización inevitable para dar paso saludable a las otras modalidades que ya ha presentado en el ámbito del mercado, de las comunicaciones, de la ciencia.
Esta elaboración didáctica no podìa olvidar que anteriormente dos pontìfices han ocupado ese mismo escenario. Pablo VI en 1965 y Juan Pablo II en 1979 y 1995, ambos testimonios reclamantes de los derechos y de la expresión concreta de ellos en la Justicia.Detrás del siguiente capìtulo está lo pensado en" Populorum Progressio "de Paulo VI que cumple 40 años y que reclamó la urgente acción por el desarrollo en el mundo y de la responsabilidad de las naciones ricas en la superación de la pobreza en las naciones pobres y la "solicitud por la cuestión social "de Juan Pablo II en donde recupera la temática de la solidaridad en el interior de las persona, delas naciones y de la comunidad internacional.
Es por eso que el Papa Ratzinger da el paso a la consideración del problema que hoy dia preocupa la seguriadad de las naciones que es la aparición incontenible del hambre. Urge dice èl evaluar la relación entre justicia e injusticia, desarrollo y pobreza, seguridad y conflicto.
Liderar eficientemente la tarea de la superación del hambre y la pobreza en el mundo es la tarea apasionante que Benedicto plantea casi como afirmando que "obras son amores y no buenas razones" y lo plantea, además, como preparación para su próxima encìclica que se dice aparecerá próximamente y que recogerá las preocupaciones – seguramente – sobre la globalización y un mundo en busca de garantizar la supervivencia y la calidad de la vida.
"Cuando las naciones adoptan el relativismo se paralizan observando cómo se violan los derechos de las minorìas "ha sido una de las frases más fuertes de su enseñanza pero con ella logró sacudir el pensar de los presentes. La aceptación fue generalizada y si se unen , entonces, las temáticas de la dimensión polìtica ante Bush y de la magisterial en el Palacio de Vidrio se tiene con claridad el "ajuste de cuentas "con una revolución fascinante pero a la larga perniciosa como fuie la del 68 y que pocos han tenido el valor de afrontar llevándola al tribunal de la Historia.
Y ese “ajuste de cuentas" lo proseguirá el Papa Ratzinger con su encìclica futura,con los diferentes foros que bajo su protección se celebran en el Vaticano para estudiar y acicatear el encuentro y la práctica de iniciativas orientadas a la recuperación de los valores, de los puntos de referencia de la civilización,de la defensa de la vida y de la superación del hambre y de la injusticia en todas sus dimensiones. No otra razón tenìa cuando al firmar el libro de oro de la ONU escribió "la paz será obra de la justicia “
Cuarenta años despuès de la Revolución de Mayo de 1968 el Papa Ratzinger propone reiniciar el camino recuperando las señas de identidad y elaborando la certeza de "hacia dónde vamos "en este propósito de humanización y de construcción de la Nueva Sociedad.
Prof. Guillermo León Escobar Herrán