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Ángel Carromero acusa a Cuba de asesinato

El joven culpado de la muerte del disidente cubano Oswaldo Payá, aseguró que el opositor fue rescatado con vida y ejecutado por los servicios secretos de la isla.

06 de agosto de 2013 – 02:25 a. m.

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Desde que Ángel Carromero regresó a Madrid en enero de este año, su silencio y su austeridad frente a los medios de comunicación han sido constantes frente a la avidez informativa de los periodistas. Él, quien actualmente ocupa el cargo de vicesecretario de Nuevas Generaciones del Partido Popular de España –hoy partido de gobierno- se hizo trágicamente célebre cuando el carro que conducía por las carreteras cercanas a la localidad cubana de Bayamo se salió de la carretera y sufrió un duro choque.

Actualmente no existe una versión unánime sobre el accidente: la justicia cubana dice que todo ocurrió porque Carromero manejaba con exceso de velocidad. Los testimonios de defensa del implicado aseguran que un vehículo oficial del gobierno cubano los embistió por detrás, lo que ocasionó la pérdida de control del automóvil. El informe forense del accidente sostiene que el coque causó la muerte de dos de las cuatro personas que viajaban en el vehículo: el conocido disidente cubano Oswaldo Payá (de 60 años) y el también disidente Harold Cepero. Carromero y el sueco Jens Aron Modig, líder de las juventudes democristianas de su país, no tuvieron heridas de gravedad.

Toda esta historia ocurrió el 22 de julio de 2012, cuando los políticos europeos realizaban una visita a la isla, en la que habían establecido contactos políticos con la oposición del gobierno de La Habana. Sin embargo, ahora que acaba de cumplirse un año del accidente, los hechos retomaron nuevamente sonoridad porque después de casi ocho meses por fuera de la prensa, Camorrero concedió una entrevista a El Mundo de España en la que lanzó una acusación rotunda: “Los servicios secretos cubanos asesinaron a Oswaldo Payá”.

Su historia relata que Payá salió vivo del accidente, pero después fue presentado como muerto sin mayores explicaciones. El juicio que siguió a los hechos y que sentenció a Carromero a cuatro años de cárcel por homicidio involuntario, de acuerdo con sus palabras “una coartada perfecta para ocultar la muerte del único opositor que podía liderar la transición en Cuba”.

El caso Carromero ha sido poco menos que enigmático. El principal argumento que tuvieron los jueces para condenarlo fueron sus antecedentes como conductor. Las 45 contravenciones que acumulaba en España, tres de ellas por exceso de velocidad, bastaron para que la Fiscalía lo acusara de ser un “conductor temerario”, más allá de que de acuerdo con la evidencia, transitaba a una velocidad de entre 100 y 130 kilómetros por hora en una zona que se encontraba en obra.

La explicación de la defensa, que apuntó a desmentir la veracidad del dato de la velocidad entregado por la Fiscalía, intentó fallidamente demostrar que el accidente ocurrió por el mal estado de la vía y falta de señalización. Carromero tuvo el beneficio de pagar el resto de su condena en España, después de intensas labores diplomáticas de su país con La Habana.

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