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Todo comenzó a finales de mayo. Entonces, el gobierno de Nicolás Maduro ya había decidido iniciar un acercamiento con el preso más famoso del país, Leopoldo López, para lograr su arresto domiciliario. Claro, no por voluntad propia, pues el chavismo radical está convencido de que el «monstruo de Ramo Verde» como lo llaman en Miraflores debía permanecer tras las rejas por «asesino». Así lo dice una de las voces más representativas del oficialismo, Iris Varela.
Sin embargo, la insistencia del expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, logró su cometido. Aunque no logró llevar a la mesa de diálogo al Gobierno y a la oposición, el exmandatario se propuso lograr la casa por cárcel para López. Su bandera, antes de conseguir cualquier otro acuerdo era ese. La esposa de López, Lilian Tintori, lo confirmó en Twitter. Dijo que Zapatero había sido autorizado a ingresar a Ramo Verde y que habían conversado.
Días después, López, condenado a casi 14 años, acusado de instigar a la violencia en las protestas contra Maduro que dejaron 43 fallecidos, aceptó reunirse con representantes del Gobierno: Jorge y Delcy Rodríguez, hermanos y muy cercanos a Nicolás Maduro.
El 6 de junio, después de que la entonces canciller Delcy Rodríguez asegurara que el gobierno había iniciado el proceso de diálogo con López, la oposición la tildó de «mentirosa». Tintori, una de las caras visibles de la oposición radical (porque en la Mesa de Unidad Democrática también hay varias corrientes) dijo que todo lo que había dicho Delcy Rodríguez era falso. «No vamos a negociar nada, no hay nada qué negociar», señaló la esposa de Leopoldo López.
Rodríguez, quien junto a su hermano Jorge Rodríguez ya se había reunido con López, respondió que «no se puede tener un ejercicio de la política de forma tan inmadura, tan irresponsable».
Entonces, Tintori se desdijo. Aseguró en algunas entrevistas radiales que «Leopoldo respondió que hay 290 presos políticos, muchos con orden de excarcelación, muchos con audiencia preliminar y habló de los policías del 11 de abril. Que antes de salir él, tienen que salir todos los presos políticos que además es uno de los petitorios de la Mesa de la Unidad Democrática», indicó.
De acuerdo con el portal de noticias venezolano Contrapunto, en esta oportunidad, Tintori confirmó que en las últimas dos semanas (entre finales de mayo y principios de junio) habían visitado a su esposo el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, y su hermana, la canciller Delcy Rodríguez. “A Leopoldo no le han pedido nada, hablaron del país, de cómo lograr la paz, Leopoldo los escuchó con atención y esta información me la dio ayer”, agregó.
El 8 de julio, López volvió a su casa acompañado de la excanciller Delcy Rodríguez, y su hermano, el alcalde Jorge Rodríguez, aproximadamente a las 3 de la mañana. En una conversación sostenida ese día, la opositora dijo haberles agradecido por la medida, y además dijo que «no puede existir más tortura en Venezuela, que no deben existir más presos políticos en Venezuela» y que deben «trabajar en conjunto para lograr entendimiento, lograr concordia y lograr solución inmediata a la crisis».
Agradeció directamente a Rodríguez Zapatero porque, indicó, gracias a sus gestiones con el Gobierno fue que se logró el beneficio que recibió su marido. «Después de tantos meses, después de tantas visitas a Venezuela hoy podemos decir que el presidente Zapatero logró empujar esta medida, y como familia lo agradecemos», dijo.
Palabras que crisparon a la dividida oposición. Y que ella trató de matizar después.
«No hubo negociación para que Leopoldo esté en su casa, fue una medida porque a Leopoldo lo torturaban en la cárcel militar de Ramo Verde», dijo Tintori. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) informó de que «la medida humanitaria» se debió a «problemas de salud» del político.
Hasta el momento las autoridades no han explicado cuáles fueron las motivaciones para esta «medida humanitaria» o si la integridad de López estaba comprometida dentro de la prisión como asegura su esposa.
Tintori aseguró que esta medida «era urgente para Leopoldo porque no se le garantizaba su vida en la cárcel», y añadió que «Leopoldo conoció la tortura y la maldad» dentro del centro militar donde estaba desde febrero de 2014.
En las primeras declaraciones, su familia había asegurado que López se encontraba en buenas condiciones, sin embargo Tintori ha dicho que los últimos días «fueron los peores», obligado a comer los alimentos de la prisión y no la dieta que ella enviaba para él, y que bajó cinco kilos de peso durante este último periodo.
«Fue una decisión unilateral del Gobierno de Nicolás Maduro», porque «no se negocia la libertad, no se negocian los derechos humanos, no se negocia la dignidad, ni nuestra familia», agregó
El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, criticó con ironía a López: «Apenas le dieron la oportunidad, se fue a meter en su cuarto y dejó a los demás en la cárcel».
El analista Luis Vicente León cree que el gobierno desea bajar la tensión ante el riesgo de mayor desestabilización y una fractura en la Fuerza Armada, mientras la oposición moderada quiere evitar «el suicidio en una situación de perder-perder».