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El presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó el sábado que ha decidido comprar seis aviones chinos de combate K-8, que usará en la lucha contra el narcotráfico, y un avión presidencial de industria rusa, en pasos que acentúan su distanciamiento de Estados Unidos.
Las compras fueron reveladas en las últimas semanas por fuentes próximas a Morales, pero el mandatario guardó el anuncio oficial para un discurso en la ciudad de El Alto, con motivo del 52 aniversario de la Fuerza Aérea Boliviana.
"Esto no es carrera armamentista", aseguró el gobernante boliviano, en referencia a temores expresados por vecinos, en especial Paraguay, sobre los alcances del programa definido por La Paz como de reposición de material de vuelo obsoleto.
Morales ratificó un informe oficial previo de que la compra de los cazas K-8, biplazas de combate ligero, fue decidida después de que Estados Unidos prohibiera a la República Checa que venda a Bolivia similar número de aviones, porque el modelo checo elegido, L-159, tenía tecnología estadounidense.
"La semana pasada emitimos un nuevo decreto supremo reorientando los recursos económicos para la compra de seis aeronaves K-8, son chinas", dijo el mandatario indígena sobre la compra a China, por un valor de casi 58 millones de dólares, incluidos repuestos, un simulador de vuelo y otros sistemas.
Agregó que los K-8, que según un informe oficial previo reemplazarán de forma parcial a una vieja flotilla de naves T-33, serán destinados principalmente a la lucha contra el narcotráfico.
El principal aliado internacional de Morales, el presidente venezolano Hugo Chávez, también está comprando aviones K-8 para interceptar naves con drogas, luego que Estados Unidos bloqueó su plan de compra de aeronaves brasileñas Super Tucano.
Las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos están en crisis desde septiembre del año pasado, cuando Morales expulsó al embajador estadounidense, acusándolo de alentar una supuesta subversión opositora.
El gobernante izquierdista echó luego a la agencia antidrogas estadounidense DEA, a lo que Washington respondió con la "descertificación" del país altiplánico, el tercer productor mundial de coca y cocaína.
Avión presidencial
Morales confirmó también que comprará, para uso como nave presidencial, un avión Antonov 148, de la fábrica rusa Ilyushin, en una decisión que dijo fue favorecida por la promesa de instalar en Bolivia una base regional de mantenimiento de ese tipo de naves.
"Decidimos comprar ese avión presidencial de Rusia porque el embajador de Rusia y el representante del Gobierno (ruso) nos ofrecieron (…) un centro de mantenimiento para aviones de Rusia que vuelan en Sudamérica, un equipamiento, una instalación con una inversión de más de 5 millones de dólares", dijo.
El ministro de Defensa, Walter San Miguel, explicó que el avión presidencial, que costará unos 30 millones de dólares, será financiado con un crédito ruso.
El mes pasado, Morales logró financiamiento y asistencia técnica de China para lanzar un satélite boliviano de comunicaciones, un proyecto que costaría hasta 300 millones de dólares.