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Las reuniones se dieron como medida para poner fin a la ola de violencia que comenzó el 18 de septiembre, que dejó varios heridos y muertos, como consecuencia del rechazo al referendo promovido por el presidente Morales mediante el cual restaría autonomía a algunas regiones del país.
El siguiente paso del gobierno boliviano será acudir al Congreso Nacional con el “ánimo de buscar acuerdos” para aprobar la ley de convocatoria del referendo sobre la nueva Constitución, según dijo el ministro de Desarrollo Rural, Carlos Romero.
Por su parte, el portavoz de los gobernadores autonomistas, Mario Cossío, destacó que el acuerdo nacional no ha sido posible porque el Gobierno no ha solucionado sus peticiones sobre las autonomías departamentales ni el reparto de las rentas petroleras.
Sin embargo, según agregó Carlos Romero, “habrá referendo porque eso manda la ley. Será convocado por el Congreso y habrá que buscar acuerdos en ese escenario”, pero los opositores dejaron en claro que no respaldarán la consulta si previamente no se discuten otros temas del proyecto y si no se hace una auditoría al registro electoral.
Tras la aprobación de la nueva Constitución, en junio del 2009, Evo Morales anunció que habrá nuevas elecciones nacionales y otro Congreso con mayoría oficialista para “continuar el proceso de cambio”.