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Con la participación de funcionarios que hicieron parte de una de las más cruentas dictaduras de América Latina sería factible desarrollar una eventual administración del Gobierno de Chile, admitió el candidato de la derecha a la Presidencia de ese país, Sebastián Piñera.
Sin embargo, dijo que no contaría con aquellos que incurrieron en violaciones a los derechos humanos, pues éstos serían sometidos a procesos judiciales que adelantan las autoridades australes para esclarecer todos los hechos oscuros y violentos que rodearon el régimen de Augusto Pinochet.
Advirtió que, en cambio, su contradictor Eduardo Frei, candidato de la Concertación de Partidos de Gobierno, sí colaboró con ese régimen militar, así que no entiende qué dificultad surgiría en aceptar la colaboración de dirigentes que hicieron parte de ese proyecto.
"El hecho de haber colaborado lealmente y honestamente con un gobierno no es pecado ni un delito", sostuvo el candidato derechista.
Agregó que durante el Gobierno de Frei, entre 1994 y 2000, fue nombrado como ministro de Salud un funcionario que, como Carlos Massad, apoyó la dictadura.