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Caroline Kennedy regresó a escena y lo hizo junto al presidente Barack Obama. Juntos pidieron el voto para el gobernador de Nueva Jersey, Jon Corzine. Dicen que Caroline está dispuesta a volver a intentar hacerse un hueco en la vida política de EE.UU. A su favor tiene que su cara es la más famosa de la llamada familia real norteamericana, y que es amiga personal de los Obama.
A la “benjamina” del clan Kennedy se la dio por desaparecida de la política cuando intentó que el gobernador de Nueva York, David Paterson, la eligiera para ser senadora por Nueva York, ocupando el escaño de Hillary Clinton. Pero fracasó. Todo empeoró cuando un colaborador de Paterson le reveló a New York Daily News que se había prescindido de ella por “problemas de impuestos e irregularidades en la contratación de una niñera”.
Posteriormente, la cadena política conservadora Fox News habló sobre un supuesto romance extramatrimonial de Kennedy con el dueño de The New York Times, Arthur Sulzberger. Acorralada, Caroline Kennedy decidió centrarse en su trabajo en la Fund for Public Schools para dotar de más calidad a las escuelas públicas. El pasado verano vivió la muerte de dos de sus tíos: Eunice, fundadora del movimiento paralímpico, y Ted, senador por Massachusetts. La única hermana del presidente John F. Kennedy viva es Jean, de 81 años. Por eso sobre Carolina descansa ahora el peso de toda una dinastía.