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Cada campesino de las regiones cocaleras de Bolivia tendrá su propia parcela de 1.600 metros cuadrados para producir la planta de la que se extrae la cocaína. Con la medida anunciada por el presidente Evo Morales aumentará un 40% la extensión de tierras para cultivar legalmente la hoja de coca.
El Presidente dijo que es una necesidad legalizar los cultivos de coca de la región central del Chapare, su bastión electoral, de donde surgió como dirigente sindical hasta llegar a la Presidencia del país. Según Evo Morales, se debe legalizar el cato de coca de una extensión de 40 por 40 metros asignado a cada campesino de la región.
“Ahora todos somos responsables para legalizar el cato de coca. Legalicemos ese cato, es el esfuerzo de ustedes. Una necesidad es lograr un mercado legal de la coca”, señaló Morales en una reunión con dirigentes del sindicato cocalero, del que sigue siendo presidente.
Las leyes bolivianas establecen que se podrá cultivar un máximo de 12.000 hectáreas de hoja de coca, en su gran mayoría en la región de los Yungas, para dedicarlas a usos tradicionales como infusión, masticación y rituales aymara-religiosos. Morales insiste en que los cultivos legales deben aumentar a 20.000 hectáreas.
En la Constitución, aprobada en enero de este año, la coca está considerada “patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia y como factor de cohesión social; en su estado natural no es estupefaciente”.
En el pasado mes de junio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd) informó que en 2008 se cultivaron en Bolivia 30.500 hectáreas de coca; el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, admitió que en 2009 los cultivos se habían incrementado en 1.830 hectáreas (6%), con lo que Bolivia tendría 32.330 hectáreas; de las provincias de La Paz y Cochabamba los cultivos se han extendido a las de Beni y Santa Cruz.
Según un estudio de la Onudd, con la superficie sembrada en 2009 se obtuvieron 119,8 toneladas de cocaína.
El diputado Ernesto Justiniano, ex zar antidrogas del país, afirma que sólo 22,5% de la hoja de coca boliviana va al mercado legal para infusión y mascar; el restante 77,5% se destina a la elaboración de cocaína. Según Justiniano, el 95% de la hoja de coca que se produce en el Chapare (la región en la que Evo Morales inició su carrera político-sindical) va destinada a producir cocaína (la hoja que se cultiva en el Chapare no sirve para mascar), con un valor en el mercado ilegal entre US$474 millones y US$1.000 millones.
En septiembre de 2008, Morales expulsó de Bolivia al embajador de EE.UU. Philip Goldberg, acusado de conspirar contra el gobierno. Dos meses después echó del país a la Agencia Norteamericana Antidrogas (DEA) por ‘espionaje y conspiración’.
Evo Morales afirma que Bolivia está mejor ahora sin la DEA, ya que ha alcanzado un récord en la erradicación de cocales. Los datos oficiales no convencen a algunos analistas y líderes de la oposición. Justiniano señala que no hay información fiable para saber si las cifras del gobierno son ciertas. El diputado afirma que la política interdictiva se acabó cuando se expulsó de Bolivia a la DEA, “que conoce las rutas del narco, del dinero y los lazos mafiosos con México y Colombia, que tienen carteles asentados en el país”. El analista Humberto Vacaflor asegura que la producción de cocaína es la única actividad económica pujante que hay en Bolivia, a la que no le afecta la crisis internacional.