Corea del Norte, ¿el único país al que le teme Trump?

Aunque el lanzamiento de un misil el pasado domingo fue considerado una afrenta a la presidencia de Donald Trump, éste se abstuvo de responder. El magnate replicaría la estrategia de Obama.

13 de febrero de 2017 – 10:00 p. m.
Foto: AFP - STR

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Este domingo, Corea del Norte lanzó un misil balístico que cayó en el mar de Japón. Las pruebas de fuego son una constante en el régimen de Kim Jong-un: desde mediados de la década pasada, ese país ha probado con distintos misiles y ha realizado cinco pruebas nucleares, la última de ellas en septiembre del año pasado, como un método de persuasión para sus enemigos más cercanos. Sin embargo, esta prueba tiene un ingrediente singular: tiene la marca de una afrenta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Meses atrás, Kim aseguró que probaría un misil de largo alcance y Trump respondió, entonces como presidente electo, que “eso no pasaría”. Sin embargo, ahora que pasó, su respuesta ha sido, como señala el New York Times, extrañamente moderada. El fin de semana no se refirió al tema y, según fuentes oficiales, su estrategia contra Corea del Norte sería la misma que utilizó su antecesor, Barack Obama: una demostración de la protección antimisiles que posee Estados Unidos (instalada en Corea del Sur como método de prevención) y exigir más sanciones para cerrarle el paso en la compra de armamento de este tipo.

Lea la cronología de los lanzamientos de Corea del Norte

El objetivo de Corea del Norte, como lo han declarado sus autoridades, es desarrollar su armamento nuclear: la eficacia de los misiles de largo alcance es necesaria para incluir cabezas nucleares en su estructura. Hasta hoy, Corea del Norte ha realizado cinco pruebas nucleares, cuyo éxito o fracaso es reserva del Gobierno, aislado desde hace años por sus políticas extremas y la violación de derechos humanos.

De acuerdo con Reuters, las posibilidades de respuesta de Estados Unidos son pocas: además de otras sanciones, su peso en Naciones Unidas podría impulsar una presión general sobre China para que controle a su vecino, pero la estrategia se ha intentado en varias ocasiones con poco éxito. La opción militar, aunque el asesor político más cercano al presidente, Steve Bannon, ha dicho que de seguro habrá una guerra en esa región en los próximos 10 años, no parece estar entre las cuentas.

Las negociaciones, como el proceso que llevó Obama con Irán, desacreditarían de entrada la presidencia de Trump, que ha criticado con constancia el acuerdo al que llegó su predecesor, y además se han probado como una estrategia poco efectiva por el momento político: desde 2000, todas los diálogos han decaído.

Sin embargo, las sanciones como única opción resultan inútiles. A pesar de numerosas y sucesivas resoluciones de Naciones Unidas en contra de la fabricación y el lanzamiento de este tipo de misiles, Corea del Norte ha hecho su voluntad. Cuando Obama tomó el poder, Corea del Norte respondió también con un lanzamiento. Obama estrechó sus lazos con Corea del Sur, Japón e incluso China, en una respuesta más comercial y diplomática que la guerra. Hasta ahora, Trump no ha presentado ningún plan específico para enfrentar a uno de sus enemigos más cantados, pero cuya amenaza aún no ha sido medida con precisión.

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