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En las últimas 48 horas, la embestida del crimen organizado dejó un saldo de 79 muertos en los estados de Michoacán, Nayarit y Sinaloa, en los que operan tres de los principales carteles del narco. Del total de víctimas, 15 eran policías federales, 12 fueron asesinados en Zitácuaro (Michoacán) y tres en Chihuahua. Es el golpe más duro que ha recibido este cuerpo de seguridad desde que en diciembre de 2006 inició el combate al crimen organizado.
“Fue una masacre”, dijo el alcalde de Zitácuaro al reconocer la muerte de 12 policías; informó que otros 15 agentes resultaron heridos. Los agentes sufrieron una emboscada en la autopista Zitácuaro-Toluca, cerca de una ranchería conocida como Lengua de Vaca; los policías se dirigían al Distrito Federal en ocho camionetas.
En total, entre el lunes y el martes, se registraron 90 homicidios relacionados con el crimen organizado, en siete estados mexicanos superando el macabro récord de 85 muertos que se contabilizaron el pasado viernes cuando estaba jugando la selección mexicana de fútbol. Otros tres policías federales fueron asesinados en Chihuahua.
La mayor matanza de produjo en el penal de Mazatlán, Sinaloa; 29 reos murieron por ataques y enfrentamientos entre grupos rivales de la cárcel, incluidos 20 presuntos integrantes de cartel de sicarios conocido como Los Zetas. La pelea se inició cuando tres reclusos asesinaron a balazos a 17 internos del módulo 21. En la refriega resultaron heridos dos policías y un celador que habían sido tomados como rehenes.
Al término de la semana más sangrienta que ha vivido México en los últimos tiempos, en un inusual mensaje a la nación a través de la prensa, el presidente Felipe Calderón defendió su lucha contra el crimen organizado y rechazó cualquier “arreglo” con los carteles de la droga. Con más de 23.000 muertos registrados por acción del narcotráfico desde 2006, el mandatario explicó que su gobierno está inmerso en una lucha “por la seguridad pública”.