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El jefe del Pentágono, Robert Gates, dijo este jueves que la incursión militar de Rusia en Georgia “pone en duda el diálogo” con EE.UU. y advirtió de las “consecuencias adversas” que causará a largo plazo en la relación entre Washington y Moscú. “Si Rusia no retrocede en su postura agresiva y sus acciones en Georgia, las relaciones EE.UU.-Rusia podrían verse dañadas durante años”, dijo Gates, en una rueda de prensa.
El jefe del Pentágono declaró que él mismo y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, habían iniciado “un diálogo estratégico de largo alcance con Rusia”, pero indicó que “la conducta de este país pone en cuestión toda la premisa” del mismo. “Los rusos estaban preparados para aprovechar cualquier oportunidad y avanzaron agresivamente sobre Osetia (del Sur)”, continuó el jefe del Pentágono.
“El mensaje de Moscú a todas las partes de la ex Unión Soviética fue una advertencia acerca de los esfuerzos por integrarse con Occidente y de salirse de la tradicional esfera de influencia rusa”, añadió. Gates señaló que Estados Unidos no tiene “ni deseos ni intenciones” de que se reanude una confrontación con Moscú como la que marcó la llamada “guerra fría”, en la cual EE.UU. y la Unión Soviética pujaron por áreas de influencia al emplear a sus aliados en diferentes regiones del mundo.
“Por 45 años hemos hecho grandes esfuerzos para evitar una confrontación militar con Rusia”, añadió el jefe del Pentágono. En 1963, la Unión Soviética y EE.UU. estuvieron próximos a una confrontación por la instalación en Cuba de misiles nucleares soviéticos. “No veo que haya razones para cambiar ahora ese enfoque”, sostuvo Gates.
Sin embargo, “tiene que haber consecuencias de las acciones emprendidas por Rusia contra una nación soberana”, agregó. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, “tiene interés en reafirmar el status de Rusia como gran potencia, en reafirmar su
tradicional esfera de influencias, y en corregir lo que ellos (los rusos) ven como concesiones que se les impusieron después del colapso de la Unión Soviética en la década de 1990”, según Gates.
“Desafortundamente, ha elegido hacerlo de manera negativa”, afirmó, tras considerar que “todas las naciones mirarán a Rusia ahora de manera diferente por la acción punitiva que lanzó”. Gates estimó que es poco probable que Estados Unidos participe con sus propias tropas en una fuerza de pacificación en Osetia del Sur y Akazia, si es que las Naciones Unidas envían una. “Estamos un poco ocupados, según parece”, añadió.
Estados Unidos tiene actualmente casi 150.000 soldados en Irak y otros 36.000 en Afganistán. “Hay interés en que las tropas de pacificación salgan de Europa”, apuntó.
Por su parte, el subjefe del Estado Mayor Conjunto, general James Cartwright, que acompañó a Gates en una rueda de prensa, dijo que “en términos generales” Rusia parece que está este jueves cumpliendo con los términos de un acuerdo de cesación de hostilidades en Georgia. “Esperamos que Rusia mantenga abiertas todas las líneas de comunicación y de transportes, los puertos, aeropuertos y caminos”, sostuvo Gates.
Cartwright declaró que el Mando Conjunto Europeo de las fuerzas estadounidenses observa la situación en Georgia “desde el punto de vista de seguridad, en el contexto de la asistencia humanitaria, y observa qué rutas están abiertas y cuáles son las necesidades médicas”.
“No queremos acumular montañas de suministros sin que haya una situación apropiada para la distribución”, aseguró el oficial, quien detalló que se ha observado “una disminución en el nivel de fuerzas rusas”. “Tenemos muy buena comunicación con los rusos acerca del movimiento de nuestros elementos, no hay indicios de que estén bloqueando las carreteras”, puntualizó Cartwright.
“Hay una buena cooperación y diálogo en esta materia. Tenemos aprestados dos buques hospital para ir a Georgia, y hemos designado otros dos hospitales de campo que pueden llevarse por vía aérea”, explicó.