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El abogado que planeó su propio asesinato

Antes de morir, Rodrigo Rosenberg grabó un video culpando al mandatario guatemalteco de su desaparición.

13 de enero de 2010 – 05:00 p. m.

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El abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg, quien grabó un video antes de su muerte inculpando al presidente Álvaro Colom por su crimen, fue realmente quien planeó a sangre fría su propio asesinato. A esta sorprendente conclusión llegó la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), cuyo director, el juez español Carlos Castresana, dio a conocer el resultado final de la investigación realizada durante ocho meses.

“Fue el propio Rosenberg quien decidió poner fin a su vida. En las investigaciones no hemos encontrado ningún indicio de la participación del presidente Colom en el crimen”, aseguró el juez. Castresana subrayó que el propio abogado pagó a los sicarios para que lo asesinaran el 10 de mayo de 2009.

En un video póstumo que gravó él mismo, Rosenberg implicó de su crimen a Colom, a su esposa, Sandra Torres y al secretario privado de la Presidencia. La investigación, que auspició Naciones Unidas, exonera de toda responsabilidad a Colom y descarta una conspiración política.

“Fue un megadaño que se resolvió judicialmente. No sé en dónde tuvo su origen, pero mi credibilidad aguantó la crisis”, declaró Colom al conocer el informe.

Castresana comentó que Rosenberg planificó su muerte para “abrir una caja de truenos” en Guatemala tras la muerte de los empresarios Khalil y Marjorie Musa. Para planear la trama, el abogado pidió a sus primos, los hermanos Francisco José y José Estuardo Valdés Paiz, que contrataran sicarios, sin revelarles que serían los que le darían muerte.

Castresana, quien contó con 300 colaboradores de 11 países, presentó tomas de video, fotos, diagramas y documentos para sustentar el giro inesperado que tuvieron sus conclusiones. Durante la investigación se analizaron 100.000 llamadas telefónicas y se controlaron 14 teléfonos.

La investigación apunta a que Rosenberg montó una farsa para demostrar que era extorsionado. De acuerdo con los registros de las llamadas telefónicas, el letrado ordenó comprar dos teléfonos con los cuales simulaba que recibía amenazas. Con ese propósito comentó a los empresarios Valdés Paiz que quería matar al supuesto extorsionador (que en realidad era él mismo); por esa razón sus amigos pidieron a su guardaespaldas Nelson Wilfredo Santos que buscara sicarios para ejecutar el asesinato.

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