El día que España volvió a acercarse a Cuba

Pedro Sánchez se convertirá este jueves en el primer presidente del gobierno español en realizar una visita oficial a Cuba desde 1986.

21 de noviembre de 2018 – 09:00 p. m.
Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, llega hoy a Cuba. / AFP
Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, llega hoy a Cuba. / AFP
Foto: AFP - CRISTINA QUICLER

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Pedro Sánchez será el primer jefe de gobierno español que haga una visita oficial a Cuba en los últimos 32 años. El último en visitar la isla fue Felipe González (1982-1996), quien llegó a La Habana en 1986. Historiadores recuerdan que durante las primeras 48 horas de la visita no hubo agenda, pero después, González y Castro fueron de pesca y conversaron con los escritores Gabriel García Márquez y Alfredo Bryce Echenique. Al final, la cita selló una fuerte presencia empresarial española en la isla con la firma de varios acuerdos comerciales.

Cuando José María Aznar llegó al poder en España, en 1996, las relaciones se volvieron tensas. El presidente español se alineó con Estados Unidos, interrumpió la cooperación oficial con La Habana e impulsó la llamada “posición común” en la UE, que condicionaba las relaciones del bloque con la isla a su apertura democrática. Aznar estuvo en La Habana en 1999, pero no en visita oficial, sino por la Cumbre Iberoamericana.

José Luis Rodríguez Zapatero distendió en 2004 el vínculo, pero solo dos años más tarde Fidel dejó el poder a su hermano, Raúl Castro, y la isla inició su propio período de transformaciones. El sucesor de Rodríguez Zapatero desde 2011, Mariano Rajoy, comenzó a trabajar en una visita oficial que finalmente concreta Sánchez.

“Es el comienzo de una nueva etapa de relaciones, no solo en el aspecto político, sino comercial y económico”, comentó a AFP el socialista Diego López Garrido, exsecretario de Estado español para la UE y buen conocedor de la isla.

Las exportaciones españolas a Cuba alcanzaron 921,12 millones de euros entre septiembre de 2017 y agosto de 2018, un incremento del 5,7 % en términos interanuales, y el superávit comercial del país europeo sobre el caribeño se amplió un 14 % hasta 791,61 millones de euros.

España va camino, además, de consolidarse como el segundo mayor socio comercial de Cuba, por delante de Venezuela y detrás de China, lo que a juicio del consejero refleja la “boyante” situación del comercio bilateral. Lea también: Cuba: todo cambia y nada cambia

La tardanza ha sido calificada por el ejecutivo español de “anomalía”, máxime cuando destacados mandatarios desfilaron por allí en los últimos años, como el presidente estadounidense Barack Obama en 2016, el francés François Hollande y los papas Benedicto XVI y Francisco.

La visita de Pedro Sánchez también llega en un momento en el que Cuba busca atraer inversión extranjera directa (IED) para paliar su crisis por falta de divisas, atribuida a la ineficiencia endémica de su sistema de planificación estatal y a los efectos del embargo que le impone EE. UU. desde hace sesenta años.

El acercamiento con Washington, iniciado por Obama, se ha visto congelado con Donald Trump, pero Cuba quiere compensarlo acercándose más a la Unión Europea, con la que existe desde 2017 un acuerdo de diálogo político y cooperación.

El viaje de Sánchez comenzará por una reunión este jueves con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, con el que podría firmar una serie de acuerdos en materia de cultura o asuntos consulares.

La polémica, sin embargo, estalló en España. El presidente del conservador Partido Popular (PP) y principal líder de la oposición en España, Pablo Casado, se preguntó: “¿Qué pinta Sánchez yendo a Cuba? ¿No hay países para visitar?”. Agregó que el presidente de gobierno es “muy cobarde” con figuras que consideró “dictadores”, como el venezolano Nicolás Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega y el cubano Miguel Díaz-Canel.

Hasta ahora no se ha informado de que Sánchez vaya a reunirse con opositores cubanos y tampoco si la prensa independiente podrá cubrir todos los actos.

Quienes respaldan la visita de Sánchez dicen que con la llegada de Díaz-Canel a la presidencia en abril pasado se busca normalizar las relaciones con un país que, por primera vez desde la Revolución de 1959, no está regido por uno de los hermanos Castro.

Según el periódico El Mundo, muy crítico del gobierno español, la visita de Sánchez sólo servirá para darle oxígeno al “régimen cubano”. Cuba está lista para aprobar en febrero una nueva Constitución que reconoce el importante rol de la inversión extranjera.

Por eso necesita inversiones, más aún después de la crisis que atraviesa su gran patrocinador, Venezuela, y de la suspensión del programa de envío de miles de médicos a Brasil, que era otra de sus principales fuentes de ingresos. El presidente electo, Jair Bolsonaro, decidió suspender el acuerdo de cooperación.

La visita tendrá asimismo un apartado cultural, en vísperas de que La Habana celebre en 2019 los 500 años de su fundación por la Corona española, que dominó la isla hasta el año 1898.

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