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Delia se queda mirando al cielo por horas. Sentada bajo las puertas de un hospital en Ciudad de Guatemala, a donde llevó a su hijo de dos años gravemente enfermo por falta de comida, reza para que en su aldea llueva. “Sin lluvia no hay nada, a veces comemos fríjoles, otras arroz, nunca carne y otros días apenas podemos tomar agua”, cuenta esta mujer de 45 años, que desde hace meses no ha podido trabajar, pues la plantación de café en la que era contratada ocasionalmente fue cerrada por el clima y la caída de los precios del grano.
Por eso en su mesa la comida escasea. Su hijo menor ya está en el hospital y Delia teme que sus otros tres pequeños lleguen al mismo estado que su hermano. Según cifras oficiales, en lo que va corrido de este año 20 niños han muerto en el país por desnutrición y 6.000 menores más podrían correr la misma suerte.
El subsecretario de Seguridad Alimentaria de la Presidencia, Edmundo Álvarez, reconoció que la cifra de fallecidos puede ser mayor debido a que el sistema de Salud Pública no cuenta con mecanismos adecuados para reportar las causas reales de las defunciones. “Los informes de Salud señalan como causas de muerte diarreas, problemas cardíacos o neumonías, pero no precisan que esos males fueron causados por problemas de desnutrición crónica”, explicó.
Pero los datos de los hospitales no mienten. Todos reportan niños con desnutrición. Según los informes de prensa, los centros de salud de Ciudad de Guatemala no dan abasto. A diario llegan en promedio entre 15 y 20 niños, la mayoría menores de cinco años, con graves problemas de salud por cuenta de la mala alimentación. De acuerdo con la revista británica The Economist, los centros de sanidad han admitido niños en tal grado de desnutrición, que su cabello negro se ha vuelto rubio, además todos presentan fallas graves en sus órganos y distrofia muscular.
La asesora de la Presidencia guatemalteca Ana de Méndez explicó que los departamentos de El Progreso, Zacapa, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa y Baja Verapaz han perdido sus cosechas de maíz y fríjoles, granos en los que los guatemaltecos basan su dieta alimenticia, debido a una prolongada sequía. Además pidió ayuda a la comunidad internacional para combatir la crisis alimentaria. Por su parte, el presidente Álvaro Colom reconoció el problema, pero negó que fuera por falta de alimentos. “Esto es consecuencia de la desigualdad”, aseguró.
Los estudios más recientes señalan que más de 300.000 familias pasan hambre y que la pobreza ya afecta al 54% de los guatemaltecos. En las zonas indígenas la situación es peor, pues los datos señalan que el 80% de la población infantil sufre de desnutrición.
Para constatar la gravedad de la situación, el relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, visitará al país este jueves. Mientras tanto, Delia sigue bajo las puertas del hospital, esperando noticias de su hijo y rogando al cielo para que llueva y la comida vuelva a su mesa.