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1. Parte de guerra
Un mes antes de que fuera elegido vicepresidente de los Estados Unidos, y siendo la cabeza del Comité de Relaciones Internacionales del Senado de los Estados Unidos, el congresista demócrata Joseph Biden recibió en su despacho un estudio que había solicitado en julio de 2007, para analizar la efectividad de un plan del que él ha sido un histórico defensor.
Se trata de una exhaustiva auditoría realizada por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), en la que se realiza un examen en detalle de los logros, fracasos y desafíos del Plan Colombia, tras ocho años de ayuda técnica y financiera norteamericana, que ha implicado el desembolso de US$ 6.000 millones.
Biden había solicitado el informe seis meses después de que el gobierno de Álvaro Uribe le presentara al gobierno Bush el Plan Colombia 2, con el que busca un desembolso de 4 mil millones de dólares para el período 2007 – 2013.
La conclusión del informe es contundente. Pese a los positivos indicadores en materia de seguridad nacional, el Plan Colombia, en sus ochos años de operación, no ha logrado cumplir la meta de reducir a la mitad el área cultivada con coca en 2001, tal como fue su objetivo original.
Además, tras el acompañamiento continuo del Departamento de Estado, Defensa, Justicia y Cooperación Internacional (USAID), las instituciones colombianas aún enfrentan serios desafíos a la hora de asumir de manera autónoma los programas diseñados en el plan, bajo la tutoría de EE.UU.
2. 14 meses de indagación
Los investigadores se tomaron más de un año para producir los resultados.
Entre julio de 2007 y octubre de 2008 visitaron las principales dependencias encargadas de la implementación del Plan Colombia. Entre ellas, aquellas que acompañan a las Fuerzas Militares y de Policía colombianas: el Departamento de Estado y el de Defensa, así como varias bases militares en Florida, EE.UU. (en Miami y Key West) y en diversas regiones de Colombia (La Macarena y Tumaco, entre otras).
También hicieron una revisión de los documentos producidos por estas entidades, incluyendo cifras e indicadores producidos por la Oficina Nacional de Política Antinarcóticos de EE.UU. y el Ministerio de Defensa de Colombia. Buscaban evaluar el progreso, los resultados militares, policivos y sociales, así como el estado de autosuficiencia de las instituciones colombianas.
3. La coca, constante
El cultivo de amapola en el país se redujo entre 2000 y 2006 en un 50%. Sin embargo, en el mismo período de tiempo el cultivo de coca se incrementó en un 15%, alcanzando para 2006 un área de 157.000 hectáreas.
El volumen estiamdo de cocaína producida no alcanzó la meta de reducción del 50%. El informe señala que, pese a una relativa reducción entre 2001 y 2005, en 2006 los niveles de producción de cocaína superaron en 4% a aquellos de 2000, cuando el Plan estaba apenas comenzando.
Pero la producción de cocaína no se correlaciona con el aumento de hectáreas sembradas. El estudio revela que “los esfuerzos de erradicación han degradado los campos de coca, de manera que menos cocaína está siendo producida por hectárea”.
Ajustando la metodología, se encuentra una baja de 25% de producción en 2007.
4. La Fuerza Pública, exitosa pero continúa aún dependiente
La GAO reconoce un sinnúmero de logros de la Fuerza Pública colombiana. Cita al Ministerio de Defensa para demostrar que las tasas de homicidios y secuestros se ha reducido, mientras que la seguridad en carreteras, las interdicciones de cargamentos y los golpes a las finanzas de las Farc demuestran los éxitos alcanzados tras el desembolso de US$4.800 millones a la Fuerza Pública.
Sin embargo, reconoce aún la dependencia del país a la ayuda norteamericana: los recursos humanos para pilotar los helicópteros escasean, la fuerza aérea aún requiere entrenamiento técnico norteamericano, la Costa Pacífica carece de vigilancia “comprensiva” y servicios de inteligencia, el narcotráfico ha complejizado sus medios de exportación y apenas una tercera parte de los ríos colombianos es vigilada por la Armada.
5. Lo social, en el limbo
Pese a que en 2007 el Congreso de Estados Unidos ordenó una reducción del presupuesto del Plan Colombia al sector militar y un traslado de estos recursos a los programas sociales, el trabajo de la Agencia de Cooperación Internacional de E.U. (Usaid), así como de sus contratistas, no ha logrado resolver serios problemas que le impiden demostrar resultados.
Los programas de desarrollo alternativo operan, por lo general, en áreas de estable orden público, dejando por fuera áreas lejanas, de poco control estatal, donde yacen la mayoría de cultivos ilícitos. Asimismo, sostiene el GAO, la Agencia no ha logrado demostrar cómo estos esfuerzos reducen el narcotráfico. “Usaid usa 15 indicadores que miden el progreso del desarrollo alternativo, pero ninguno de éstos el avance en la reducción de la producción de narcóticos”.
6. La incógnita de la transición
Estados Unidos no puede financiar la lucha antinarcóticos y terrorista indefinidamente. Y el informe, aunque reconoce este supuesto, revela que los planes para transferirle a Colombia el total control de las operaciones son difusos y carecen de una directriz que coordine a todas a las agencias. Así, mientras que el Departamento de Estado espera lograr la plena autosuficiencia de la Fuerza Aérea para 2012, Usaid aún no tiene una hoja de ruta en la materia.
El informe calcula que “se necesitarán billones de dólares en ayuda adicional hasta por lo menos 2013”, para que los problemas del país alcancen “niveles manejables”.
7. ¿Hasta cuándo habrá ayuda?
Es la gran pregunta con la que cierra el informe. Frente al fracaso de la reducción de cultivos ilícitos (principal objetivo del Plan), la GAO se pregunta hasta dónde se debe buscar un cambio de estrategia. Esto, sin embargo, se encuentra con dos obstáculos: por un lado, el enfoque militar del Plan tiene mucho para mostrar en el campo de la seguridad en Colombia; por el otro, los proyectos sociales de USAID no han logrado demostrar que pueden reducir la producción antinarcóticos.
Sin embargo, sostiene que es hora de fortalecer un plan de transición que vuelva los diferentes programas del Plan Colombia autosostenibles.
¿Considerará Joe Biden que para lograr eso hay que incrementar, dosificar o modificar los 4 mil millones de dólares que han sido solicitado hasta el 2012?
Evolución del Plan Colombia
El plan de Pastrana
En 1999 Andrés Pastrana y Bill Clinton crearon el Plan Colombia. Sus metas eran: reducir en un 50% la producción de cocaína en los próximos 6 años, asistir al Gobierno colombiano en la lucha contra las guerrillas, impulsar proyectos sociales y mejorar la justicia. El plan no fue aprobado en E.U. hasta julio de 2000, por lo cual se consideró que terminaba en 2006.
Los actores y sus aportes
Militarmente, los responsables eran La Oficina de la Casa Blanca para la Política Antidrogas y los Departamentos de Estado y Defensa. En lo social, el USAID y el Departamento de Justicia estaban encargados. Sus prioridades eran, respectivamente, modernizar la fuerza aérea y mejorar la justicia. Gracias a esto, la fuerza aérea aumento en 72 helicópteros su flota, cosa que cambió la guerra.
La ofensiva de Uribe
En junio de 2003 se materializó la ayuda estadounidense en la política de seguridad democrática. Esta estrategia es conocida como el Plan Patriota, cuya meta fue abordar los problemas de narcotráfico y seguridad atacando a las Farc. Ha ayudado a reducir esa guerrilla en un 50% y a proteger oleoductos, pero no ha logrado disminuir el narcotráfico.
El comienzo del fin
En 2005, E.U. ordenó planear una reducción constante de la ayuda. La meta es que Colombia pueda sostener, sin respaldo de E.U., la guerra y los avances sociales logrados. Por otro lado, la ayuda quedó condicionada a una mayor inversión en la justicia y en lo social, no sólo en lo militar. Ahora se propone un auxilio de 4 mil millones de dólares hasta 2013.
La nueva estrategia
En 2007, Colombia desarrolla un nuevo plan de ayuda estadounidense, conocido como Fase de Consolidación del Plan Colombia. Este plan se basa en los mismos puntos del Plan Colombia. Según lo propuesto, este país asumiría la obligación de invertir 44 mil millones de dólares mientras que E.U. ha propuesto, en principio, una ayuda de 4 mil millones.