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El presidente del Senado, Óscar Ortiz, dirigente de la alianza opositora Podemos, fue de los primeros en comparar a Quintana con Vladimiro Montesinos, principal asesor del ex presidente peruano Alberto Fujimori. Montesinos fue el brazo derecho del gobernante peruano y Quintana lo es de Morales; los dos son ex militares expulsados del Ejército por corrupción. Expertos en inteligencia, ambos estudiaron en la Escuela de las Américas, creada por EE.UU. en Panamá para formar a los dictadores latinoamericanos de las décadas del 70 y 80.
Quintana coordina el gobierno boliviano y en buena parte maneja todo el aparato del poder. Quintana tiene la delicada misión de garantizar la lealtad de las Fuerzas Armadas. Los propios dirigentes oficialistas coinciden en que Quintana es el ministro más poderoso. En los últimos dos años ha dirigido operaciones políticas, de seguridad y comunicación. También ha asumido el control de los numerosos medios de prensa, radio y televisión del Estado. La oposición lo acusa de realizar el trabajo sucio del gobierno.
Fue acusado de corrupción y otros delitos. Más grave es la acusación que le formuló Blusher Alpire, un vecino de Pando. Según este supuesto testigo, Quintana orquestó el choque entre partidarios y adversarios de Evo Morales, que el 11 de septiembre de 2008 provocó 13 muertos. Según su testimonio: “Quintana me pidió que asesinara al senador Roger Pinto; a cambio me prometió 100 cabezas de ganado, 10.000 dólares y una casa donde yo quisiera”.