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«El país no se está incendiando»: Florencio Salazar

A propósito del centenario de la Revolución Mexicana, el diplomático destaca la estabilidad democrática de su país. Dice que es una de las pocas naciones que ha estado ajena a un golpe.

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A 100 años de la Revolución Mexicana, considerada el acontecimiento social y político más importante del siglo XX del país, El Espectador habló con el embajador de México en Colombia, Florencio Salazar.

A cien años de la Revolución, ¿cómo está México?

México es un país que ha tenido un formidable crecimiento económico. Somos la onceava economía mundial, formamos parte del G-20 y consecuentemente nuestra presencia ha contribuido a consolidar la democracia en América Latina.

¿Qué le quedó a su país de la Revolución?

México inició la primera revolución del siglo XX y su triunfo trajo la instauración de un régimen democrático con división de poderes, una política social de repartición de tierras y la instauración de un sistema de educación popular laica, gratuita y obligatoria, y un sistema de seguridad social que les permite a los trabajadores tener acceso a la salud y a los sistemas de pensiones.

Usted habla de repartición de tierras. ¿Cómo fue eso? 

Se le entregó un poco más de la mitad del territorio nacional –aproximadamente 103 millones de hectáreas– a pueblos campesinos e indígenas, y también se le fijó a la tierra un límite para poder ser poseída en forma privada. Ese fue uno de los pilares de la Revolución ya que en esa época en México existía una inconformidad social importante por cuenta de la acumulación de tierras, de grande latifundios, de capitales ociosos.

¿Cómo está la democracia mexicana ahora?

Desde la Revolución Mexicana y concretamente desde 1929, México no ha sufrido una asonada, revuelta interna, cuartelazo, golpe de Estado. De hecho hemos sido, sino la única, de las contadas naciones del continente que han estado ajenas a golpes militares o rupturas violentas del orden constitucional.

Sin embargo, según la revista ‘Nexos’, “desde la revolución de 1910, México no había conocido una violencia con tanto impacto político como la que vive el país actualmente”.

El problema del narcotráfico es complejo. Hay que señalar que está concentrado solo en seis estados del norte del país y en dos del sureste de los 32 que tiene la República. Conviene hacer este señalamiento de manera enfática porque cuando uno lee algunos medios escritos o escucha alguna información en radio y televisión pareciera que todo el país está incendiado. Hay que ver esta dificultad en su correcta magnitud, como un problema que las fuerzas públicas están combatiendo y tenemos confianza en que en los próximos años será liquidado.

Se suma usted a su par en Estados Unidos al criticar a la prensa internacional.

Es un tema bastante complicado porque por un lado los medios tienen la necesidad de informar lo que ocurre, y por otra parte, esta información a veces se hace en forma poco apropiada, poco mesurada y multiplica impresiones de lo que ocurre como un desastre generalizado. Creo que los propios medios deben autoregularse, normalizar su criterio, asumir que forman parte de un todo nacional y que ha de ser también interés de ellos que el país se refleje tal y como está, si no es así no veo forma alguna de que esto pueda cambiar.

Hace cien años México vivía grandes maniobras militares y simulacros de guerra, especialmente en las lomas del Molino del Rey. Hoy, el país está en una guerra abierta contra los carteles de la droga. ¿Cuál es su balance del gobierno del presidente Felipe Calderón?

Han sido tres años en los que el presidente Calderón, con una gran valentía, asumió la decisión de combatir el narcotráfico. Hay quienes creen que si el Presidente no hubiera emprendido esa batalla, México estaría en paz, tranquilo, pero no es cerrando los ojos, siendo omisos de un caso tan grave como este se puede resolver. La obligación de un jefe de Estado, de un gobernante, es procurar la seguridad de las personas y de sus bienes y en ese sentido el presidente Calderón ha actuado con una gran responsabilidad.

¿Y qué le diría a esos sectores que están en desacuerdo con la ofensiva?

O el Estado combate la delincuencia o la delincuencia se apropia del Estado. Yo estoy convencido que a la postre comprenderán que no había otra alternativa.

¿Cómo ha funcionado el tema de cooperación entre Colombia y México?

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Nosotros apreciamos muchísimo la disposición del presidente Juan Manuel Santos de colaborar lo más posible con nosotros. En líneas muy gruesas, Colombia le da asistencia a México en la capacitación de su policía federal, y México colabora en temas fiscales y cuestiones de orden administrativo que impactan en el combate a la delincuencia organizada.

Colombia ya vivió lo que México está padeciendo hoy. ¿Por qué hay tanta molestia entre los mexicanos cuando comparan a los dos países? El ejemplo más reciente fue cuando Hillary Clinton habló de la “colombianización” de México.

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No nos sentimos molestos. Cuando un alto funcionario de los Estados Unidos hace una referencia de esta naturaleza no ayuda a la lucha que está afrontando México porque sitúa a nuestro país en una situación que, como usted mismo señala, Colombia vivió en años pasados en forma violenta.

¿Cuál es la diferencia?

Yo creo que es ocioso que las dos naciones nos pongamos a hacer comparaciones. De lo que se trata es de armonizar nuestro interés común por combatir la delincuencia organizada a nivel nacional y regional.  Sin embargo, en nuestro caso, el Estado está combatiendo a la delincuencia organizada, ustedes han tenido que luchar contra grupos armados de diferente signo ideológico, grupos paramilitares que se han asociado con la delincuencia organizada y han tenido que sufrir el ataque a la población civil, lo cual en México sólo ha ocurrido como una eventualidad.

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Un reciente estudio del Instituto de Estudios sobre Seguridad Estratégica de Estados Unidos asegura que en su país existe una “narcoinsurgencia”  que busca la desestabilización del gobierno. ¿Cómo ve usted eso?

La realidad es que en los ocho estados donde se lleva a cabo el conflicto hay presencia de las fuerzas armadas y de la policía. El Estado no ha perdido vigencia y consecuentemente no podemos hablar de una insurgencia de la delincuencia organizada. Hay por supuesto un uso de recursos que usa la delincuencia y que nosotros quisiéramos ver limitados.

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¿Se refiere usted al tráfico de armas?

Sí. El presidente Calderón ha reiterado hasta el cansancio la importancia de que por un lado en Naciones Unidas se pueda aprobar la iniciativa para que se limite el tráfico y el contrabando de armas pequeñas, pero también que se prohíba el uso de armas de asalto para los ciudadanos comunes en Estados Unidos. Mientras que México haga un esfuerzo por combatir la delincuencia organizada y Estados Unidos no limite el tráfico de armas, tendremos un hueco que es difícil decubrir.

¿O sea que si bien Estados Unidos está colaborando con México a través del Plan Mérida, por otro lado, los pocos esfuerzos por erradicar el tráfico de armas hacia México no están permitiendo que los avances sean tan sustanciales como deberían ser?

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Esa es una conclusión a la que podemos legítimamente llegar. Ahora, en cuanto a la Iniciativa Mérida, en los tres años que tiene de haber sido suscrita ha operado con bastante lentitud. Entendemos que cuando el presidente Obama dijo que eran corresponsables del problema que vivía México habría mayor disposición para que estos recursos llegaran de manera ágil, y no a cuenta gotas.

Entonces, ¿hace falta voluntad política de Estados Unidos para que esto mejore?

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Digamos que la voluntad política está ahí pero lo que hace falta es el recurso que no llega.

¿Qué piensa de la legalización de las drogas?

El presidente Santos ha dicho con bastante acierto que es un debate que no puede soslayarse pero que también hay que analizar que para que una norma de esta naturaleza pueda ser funcional, tiene que ser de carácter mundial. En la medida en que haya un país o un grupo de naciones que no admitan su legalización, ésta se vuelve sumamente frágil.

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¿Cómo vio la reacción que generó la propuesta 19 en California?

Nos está diciendo que a futuro puede realizarse otro referendo en la materia y que eventualmente podría ser aprobado. Es un tema que tiene que ser abordado de manera prioritaria por el Gobierno de Estados Unidos y en especial el de California para informar a su población sobre los daños colaterales que provoca la producción y el tráfico de droga, así sea el de marihuana.

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Cambiando de tema. ¿Cómo ven ustedes la nueva estrategia en materia de Relaciones Exteriores del presidente Juan Manuel Santos?

Yo veo que el presidente Santos ha emprendido su gobierno con muchos éxitos en política internacional e interior. Me parece que tiene los atributos personales, por su larga experiencia administrativa y política, y la voluntad de que este gobierno consolide la paz social y le de a Colombia una emergencia definitiva en el concierto de las naciones que lo haga ver como debe ser, como una potencia económica media, puesto que tiene todos los recursos para lograrlo.

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¿Qué opinión le merecen los señalamientos del presidente Daniel Ortega en el sentido de que su país es víctima de una conspiración encabezada por Colombia, Panamá, Guatemala, Costa Rica y México, y que estos países tienen intereses con el narcotráfico en el Caribe?

Es una declaración desafortunada que rechazamos. Nosotros esperamos que nuestra región sea armónica que sumemos nuestros esfuerzos para lograr el desarrollo. Debiéramos encaminar nuestras políticas públicas, nuestras relaciones bilaterales y multilaterales a generar sinergias que hagan crecer nuestras economías.

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Últimamente ustedes han sido invitados como parte observadora en los consejos de Mercosur, la organización comercial más importante del continente, ¿Ustedes planean en un futuro vincularse a esta organización?

Eso lo va a decir el tiempo pero si nos parece importante que todos los foros que se han creado en América Latina deben tener algún grado de conectividad. Lo ideal es que sirvieran de plataforma para alguna futura integración. En tanto estemos dispersos e ideologicemos la política regional vamos a ser una región débil como lo hemos sido hasta ahora. Nosotros tenemos todo para emerger y vernos como una región uniforme hacia el futuro.

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