Esta es la librería flotante más grande del mundo… y está en Ecuador

El Logos Hope, considerado la «librería flotante más grande del mundo», abrió este viernes sus puertas al público en Ecuador: tiene una tripulación de 400 personas y voluntarios de 60 países.

EFE
16 de noviembre de 2018 – 09:28 p. m.
 Vista exterior de la biblioteca flotante "Logos Hope", en Manta (Ecuador).  / EFE
Vista exterior de la biblioteca flotante «Logos Hope», en Manta (Ecuador). / EFE

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El Logos Hope, considerado la «librería flotante más grande del mundo», abrió este viernes sus puertas al público en Ecuador tras haber llegado el pasado miércoles al puerto de la ciudad de Manta (oeste).

Operado por la organización caritativa cristiana alemana GBA y con una tripulación que ronda las 400 personas, entre personal y voluntarios de hasta 60 países, la embarcación cuyos antecesores eran ferrys de transporte de vehículos, se ha convertido en toda una novedad en el puerto ecuatoriano.

«La experiencia es muy vívida», dijo a Efe uno de sus visitantes, Luis Tapia, al referirse a la multiculturalidad de su tripulación y de los libros.

La librería flotante recibirá «a todos los amantes de la lectura. Una oportunidad única para compartir en familia y conocer nuevas culturas», escribió en su perfil de Twitter Luis Alfredo Ortiz, gerente de Autoridad Portuaria.

La biblioteca flotante puede llegar a albergar hasta 800 visitantes y tiene una capacidad para otros 500 adicionales en su Teatro Esperanza y el Logos Lounge.

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Pero su principal atractivo, además de su imponente cubierta, son los 5.000 diferentes volúmenes que atesora sobre educación cristiana y libros litúrgicos, así como representaciones de la vida de Cristo.

El Logos Hope ha navegado por las aguas de Asia, América, África y Europa, recibiendo millones de visitas.

Antes de Logos Hope, se crearon los barcos Logos, Logos II y Doulos, cuyo recorrido mundial se inició en 1970.

«Cuando entré me di cuenta de que no había mucha diferencia con una biblioteca común, pero me gustó que los precios estaban dados por puntos», añadió Tapia.

Por su parte, Sara Zambrano, otra turista de Manta, aseguró haber tenido «una experiencia bonita porque nunca había ido a una biblioteca flotante».

«Ha sido muy bonito experimentar con tantos libros y la diferencia con otras es el contenido ya que muchos de ellos hablan sobre Dios», concluyó. 

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