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Habitante de calle en la ciudad de la que alguna vez fue alcalde

Craig Coyner, quien murió en febrero pasado, fue arrastrado por la misma vorágine de crisis que sacudía muchas ciudades en auge de todo el oeste: enfermedades mentales no tratadas, adicción generalizada, aumento vertiginoso del costo de la vivienda y un menguante sentimiento de comunidad.

Inglewood (United States), 10/02/2022.- Johnny, a man experiencing homelessness, collects cans and plastic bottles that he stocks in the cart he is pulling with his bike on a street close to SoFi Stadium, in Inglewood, California, USA, 10 February 2022. The surroundings of the stadium have been cleaned and people experiencing homelessness moved from their camps close to the venue ahead of the Super Bowl on Sunday, 13 February. (Estados Unidos) EFE/EPA/ETIENNE LAURENT
Tras la pandemia, el precio de la vivienda se disparó, lo que ha dificultado aún más el acceso a un techo para miles de personas.
Foto: EFE - ETIENNE LAURENT

Craig Coyner, un hombre de una de las familias más importantes de Bend, Oregón, ascendió a lo largo de su aclamada carrera como fiscal, abogado defensor y luego el alcalde que ayudó a convertir la ciudad en una de las de mayor crecimiento del país.

Pero a la edad de 75 años, Coyner ocupaba una cama en el albergue de la calle Segunda, su casa había sido embargada, tenía los dedos de los pies deformados debido a una lesión por congelamiento y sus pertenencias se limitaban a una cubeta con ropa hecha jirones y libros.

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