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Inmigrantes para rehacer Detroit

Michigan quiere reconstruir su capital con un innovador programa de 50.000 visas para inmigrantes calificados en ciencia, tecnología y negocios.

La ciudad de Detroit (Michigan) se declaró en bancarrota en enero de este año. Es la ciudad más grande de EE.UU. que lo ha hecho. / AFP
La ciudad de Detroit (Michigan) se declaró en bancarrota en enero de este año. Es la ciudad más grande de EE.UU. que lo ha hecho. / AFP
Foto: Anadolu Agency - CEM OZDEL

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En pleno pico de su hegemonía industrial, Detroit era el motor de la economía de los Estados Unidos. El paraíso para todo aquel que quisiera un tiquete hacia la clase media de ese país, un lugar donde el empleo no faltaba y el estilo de vida, como su economía, marchaba sobre ruedas. Hoy, dos décadas más tarde, con un déficit de US$18 billones y una caída del 50% en su población, esta ciudad busca sobrevivir. ¿Cómo? Con inmigrantes. El plan que el republicano Rick Snyder, gobernador del estado de Michigan, presentará ante el gobierno federal es una iniciativa nunca antes vista. Su propuesta es desarrollar un programa de 50.000 visas para inmigrantes con habilidades en ciencia, tecnología y negocios.

Serían visas para que inmigrantes calificados, sin importar su procedencia, se trasladen a Detroit sin necesidad de una oferta de trabajo en particular. El programa, que sólo durará cinco años, planea empezar con 5.000 visas el primer año, 10.000 los siguientes tres y 15.000 para cerrar. La única condición es que los beneficiarios tendrán que vivir y trabajar exclusivamente en la ciudad de Detroit. De no ser así, su visa será revocada indefinidamente. Las criticas no se han hecho esperar en ciudades como Baltimore, Oakland o Cincinnati, urbes que, al igual que Detroit, pasan por una aguda crisis económica. El proyecto, nunca antes visto, llega en momentos en que una reforma integral a la política migratoria de Estados Unidos está nuevamente estancada. Para hablar de la iniciativa y el panorama migratorio, El Espectador entrevistó a David Murray, vocero de la gobernación de Michigan.

Esta iniciativa hace parte de un movimiento al cual pertenecen otros estados del centro del país, como Illinois y Ohio, los cuales están convencidos de que los estados deben tener voz y voto sobre sus políticas migratorias, más aún cuando se trata de revitalizar sus economías. De aprobarse esta iniciativa, Detroit sería la primera ciudad laboratorio de un nuevo enfoque en la política migratoria de los Estados Unidos.

¿Cuáles son los candidatos perfectos para este programa?

Existe hoy una gran demanda en los sectores de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. Queremos convertirnos en un imán para todo tipo de profesionales calificados, así como para aquellos inmigrantes con espíritu empresarial que ayuden a la innovación, lo cual generará empresa y más empleo. Sabemos que por cada inmigrante calificado en estas áreas que trabaje y viva aquí, se crearán 2,6 puestos de trabajo adicionales. Queremos promover ese tipo desarrollo.

¿Tiene alguna estimación de cuál sería el impacto de este programa para la economía de Detroit?

Es difícil ponerle un número específico al impacto, pero sabemos que Detroit ha perdido un enorme número de habitantes en los últimos años: hoy sólo quedan 713.000 y, aunque el retorno de Detroit ya ha empezando, creemos que la inmigración de personal calificado será una herramienta clave para acelerar nuestro renacer económico. Nuevos residentes significan nuevos negocios y más empleo.

¿Qué pasa si miles de profesionales calificados de todo el mundo migran a Detroit, una ciudad que está en bancarrota, y esos puestos de trabajo no aparecen?

Sabemos que los inmigrantes son creadores netos de empleo. Nuestros estudios aseguran que tendremos 274.000 puestos de trabajo sólo en las áreas de ciencia y tecnología para 2018. La demanda existe para esos puestos de trabajo, no hay duda alguna.

¿Cuáles son los principales obstáculos para que esta iniciativa se convierta en realidad?

En este momento trabajamos con la administración Obama en distintos aspectos. El gobierno federal expide las visas EB-2 y EB-5 (trabajo e inversionista, respectivamente). Proponemos que se destine una cuota para Detroit. Es una propuesta innovadora que nunca se ha puesto sobre la mesa.

¿No sería problemático que cada estado comience a pedir el mismo tipo de preferencias?

Nuestro sistema actual de inmigración es rígido, no sirve. Lo único que hace es herir nuestra economía espantando la inversión, y eso les dificulta a las compañías encontrar el talento que necesitan para crecer y generar empleo. Hay que recibir innovadores, empresarios y trabajadores calificados del mundo entero. Ellos pueden ayudar a nuestras industrias madres, como la automotriz, la de tecnología, la agricultura y el turismo. Para que Estados Unidos sea competitivo en el siglo XXI, es de vital importancia que implementemos un sistema legal de inmigración que reconozca al inmigrante como miembro valioso y motor económico de nuestras comunidades.

alvarocorzo19@gmail.com

@Corzo360

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