Juez de Nueva York admite que los bares prohíban el ingreso por tendencia política

Un hombre de 31 años perdió una demanda en la que aseguraba haberse sentido ofendido como americano tras haber sido sacado de un bar por llegar una gorra alusiva a Trump.

EFE
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Greg Piatek nunca se imaginó que fuera ser echado de un bar en nueva York por llevar una gorra con el eslogan típico del presidente Donald Trump: Me America Great Again. Sucedió en enero del año pasado, cuando Trump apenas se había posesionado. Fue a tomar algo al bar neoyorquino del West Village cuando comenzó a sentir comentarios en su contra por parte de las personas que se encontraban allí. Uno de los encargados le dijo: “Debes bromeando, no puedo creer que vayas a apoyar a alguien tan terrible”. Luego, habló con el dueño y decidieron sacarlo del establecimiento.

El hombre, ofendido, decidió emprender un lío jurídico al considerar que el gesto fue un claro síntoma de discriminación, por lo que presentó una demanda. Un juez de Manhattan, sin embargo, rechazó su recurso al considerar que “no hay nada escandaloso” en esta situación y defendió la posición de los dueños del bar.

El argumento principal para tomar dicha decisión es que la legislación no protege contra la discriminación política, lo cual abre el dilema sobre dónde está la línea para considerar un acto como discriminatorio. Según la defensa de Piatek, el hombre de 31 años llevaba la gorra ese día porque acababa de visitar el museo memorial dedicado a las víctimas que murieron en el atentado del 11 de septiembre. “Por eso lo forzaron a salir del bar”.

Por su parte, los abogados de los dueños del establecimiento señalaron ante el juez del caso, David Cohen, que “apoyar a Trump no es religión”. Con esto se refiere a que la legislación estatal solo protege las creencias religiosas contra la discriminación. Durante la diligencia, el juez aseguró que el daño causado a Piatek es “insignificante” y que el lema que llevaba en la gorra no representa sus creencias religiosas.  Luego agregó que el hecho de haberlo sacado del establecimiento no significa una conducta escandalosa.

Luego del incidente, el dueño del bar decidió no permitir el ingreso de personas con gorras de ningún tipo con el fin de evitar problemas similares en el futuro.

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