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El calor que agobia al país, con una sensación térmica que el jueves llegó a 46,7°, marcando la temperatura más alta en los últimos 53 años, se suma a la histeria que viven los argentinos, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, por los continuos cortes de luz y la falta de respuesta de las empresas dedicadas a la provisión de energía eléctrica. Ayer, después de una feroz tormenta, la máxima osciló en unos 19°. Y con el aire fresco llegó la flexibilización del cepo cambiario que el propio gobierno estableció en octubre de 2011, el cual limitó el libre cambio y autorizó a ahorrar en moneda norteamericana. La medida, sorpresiva, es un manotazo de ahogado, según los analistas económicos de estas latitudes, producto de la disparada del dólar paralelo o blue (azul), que superó la barrera de los 13 pesos argentinos (1.981 pesos nacionales), mientras que el oficial cerró en 8 pesos, subiendo 23% en enero y acelerando la devaluación. Por otro lado, se disminuyó el recargo de 35 a 20% en las compras con tarjetas de crédito en el exterior.
Ayer a las 8:00 a.m., el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, acompañado por el ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció que los argentinos podrán comprar dólares para atesorar, algo que no estaba permitido por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos). Fue un discurso breve, ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada. «Muchos quieren generar procesos de atesoramiento en dólares. Esos dólares surgen del trabajo de los argentinos, de la producción de bienes y servicios. En algún momento, muchos de esos dólares provinieron de la especulación financiera y destruyeron el país. Debemos tener mucho cuidado con lo que hemos podido construir”, afirmó Capitanich, y añadió: “No es una devaluación inducida por el Estado, es la oferta y la demanda de divisas la que se expresó en el mercado de cambios”.
Lo cierto es que el gobierno tuvo que apagar el incendio —y nada tuvieron que ver las altas temperaturas— que se generó el miércoles, cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no logró contener la pérdida de US$80 millones en las reservas internacionales, que finalizaron en US$29.443 millones, según datos preliminares. “Los mismos que nos dijeron durante 10 años que un peso era igual a un dólar, son los que ahora nos quieren hacer creer que el dólar cuesta 13 pesos”, disparó Kicillof, casi de arrebato, tomando el micrófono que había dejado el jefe de gabinete, con una voz que denotaba bronca e indignación. Es que el ministro de Hacienda no la había pasado nada bien durante la madrugada. Un grupo de vecinos de Parque Chas, un barrio al oeste de la Capital Federal, le hizo un escrache en la puerta de su casa. Quemó gomas con el objetivo de protestar por la falta de suministro eléctrico. Curiosamente, la casa de Kicillof tenía luz, cuando el resto de las manzanas estaba a oscuras.
La medida será implementada el lunes. Hasta entonces, sólo se podía comprar dólares con un permiso del organismo recaudador que se basa en la situación patrimonial de cada persona, aunque jamás se explicó concretamente el mecanismo de evaluación para cada caso. Muchos argentinos se encontraron con restricciones. Y observaron en las compras con tarjetas de crédito en el exterior una manera de eludir el cepo. Hasta que la AFIP decidió implementar un 15% de recargo por cada compra que subió al 35% y retrocedió al 20%, según la última notificación de Capitanich. Se calcula que, desde 2007, Argentina sufrió una fuga de capitales de US$82 millones. La última traba se había dispuesto el martes, a través del Boletín Oficial. Entonces, el gobierno decidió aplicar un recargo de 35% para las compras por internet con una franquicia de ¡US$25! anuales. Superado ese monto, hay que pagar el 50% de recargo por cada producto. Se estima que hay 20.000 compras por día bajo ese régimen.
Kicillof y su equipo consideran que liberando el cepo parcialmente, habrá una defensa del valor peso-dólar. También cree que los sectores del agro, por ejemplo, las empresa cerealeras, que tienen unos cuantos millones de dinero verde retenidos, podrán liquidar los billetes. Lo que creen la mayoría de los analistas es que si no hay credibilidad en cuanto a la política económica, el mapa inflacionario y monetario y el déficit fiscal, será muy difícil bajar el paralelo.
En tanto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se mantuvo en silencio. Ya sin vestirse de negro, señal de que finalizó el luto por la muerte de Néstor Kirchner, reapareció el martes para anunciar una ayuda económica para jóvenes sin trabajo ni estudio. Criticó a los medios, no habló de los cortes de luz y, por supuesto, nada dijo del dólar que mueve los precios, a tal punto que las concesionarias de automóviles retiraron los precios del mercado, las agencias de turismo cancelaron viajes y no tomaron reservas y los electrodomésticos subieron los precios. Ayer, el dólar blue se vendía a 11,80 pesos. Fue un guiño a la medida que tomó el Gobierno. Pero nadie puede asegurar que no vaya a haber un efecto rebote a partir de los próximos días. Mucho menos, con una inflación que oscila el 30%.
davellaneda@agea.com.ar