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Llegó la hora cero del TLC

Este lunes comienzan las sesiones extras en el Congreso de Estados Unidos, donde se espera la  discusión del Tratado. Analistas creen que Colombia tiene pocas posibilidades de lograr el sí, e insisten en la importancia de los sindicatos.

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Esta semana Colombia se juega la última ficha para ver aprobado el TLC durante la administración de George W. Bush. Dada la presión de las industrias automotrices sobre los demócratas pidiendo un plan de ayuda económica que la Casa Blanca deberá apoyar,  hay quienes afirman que  tendría posibilidades, como nunca antes, de ser aprobado.

La semana pasada, George W. Bush recalcó su apoyo incondicional a Colombia al dejarle claro al nuevo presidente electo Barack Obama que, entre sus prioridades, antes de dejar el mandato, está la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia.

La noticia, que se filtró a la prensa, causó malestar en la Casa Blanca. Mientras Obama resaltaba la urgente necesidad de aprobar un paquete económico tanto para salvar la industria automotriz, que está a punto de caer en la bancarrota y dejar a miles de trabajadores sin empleo, como para empujar nuevos proyectos de trabajo público, beneficios para los desempleados y ayudas en las áreas de alimentación y salud, Bush estaba concentrado en Colombia.

Aunque tanto el equipo de transición de Barack Obama como la Casa Blanca negaron que hubiera habido una especie de “chantaje” en el que Bush pidió el TLC a cambio de lo que quieren los demócratas, las cartas quedaron puestas sobre la mesa.

En este panorama,  Colombia pareció volverse el gran beneficiado. Durante todos estos meses los sindicatos se han opuesto radicalmente al TLC y han apoyado a Obama. Ahora, ya elegido presidente, no puede darles la espalda y respaldar un Tratado Comercial que durante su campaña le exigieron rechazar.

Pero el panorama hoy es diferente a cuando era candidato, porque los sindicatos de la industria automotriz están en graves condiciones económicas y necesitan el sí de Bush al paquete de ayuda económica que proponen los demócratas. Bush ya dijo que lo patrocinaría si someten a votación el TLC. Los sindicatos están en la encrucijada de oponerse al TLC o recibir un auxilio económico.

“A los sindicatos les interesa que el gobierno ayude a las industrias automovilísticas, porque allí están cientos de sus miembros”, explicó a El Espectador el estratega demócrata Estuardo Rodríguez. “Ellos están pidiendo que se apruebe un paquete para ellos. La única forma de que esto pase es si se somete a votación el TLC. Los sindicatos tienen que decidir qué es mas urgente: salvar las compañías automotrices o mantener su oposición frente al TLC”, agregó.

Esto parece bastante optimista para los intereses de Colombia. “Los sindicatos están muy interesados en el paquete de ayuda, tienen que dar algo a cambio”, expresó a este medio Isaac Cohen, analista económico de CNN en Español.

Sin embargo, para Michael Schifter, del Diálogo Interamericano, la aprobación del TLC esta semana en las sesiones extraordinarias del Congreso que comienzan el miércoles, es prácticamente imposible y los sindicatos no cederán a la presión de un presidente tan desgastado como  Bush.

“No lo veo posible. Bush está en una posición muy débil, no tiene capital político, en cambio Obama está fuerte y tiene todo el respaldo de los sindicatos. Si  Bush se resiste a algún paquete del Congreso va a pagar muy caro. No creo que el TLC sea algo que se va a negociar”, afirmó a El Espectador.

Hasta el viernes, las negociaciones en el Congreso y en la Casa Blanca seguían y la incertidumbre reinaba. Sin embargo, la situación no está solamente en manos de los sindicatos, el actual presidente y los demócratas. Los republicanos en el Senado, que perdieron varias curules en las pasadas elecciones, y que culpan de su derrota  al  apoyo del multimillonario paquete de rescate propuesto por Bush y fomentado por los demócratas en septiembre, ahora se están negando a nuevas ayudas económicas.

El demócrata Christopher Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado, ha dicho que no cree que se logren los 60 votos necesarios para aprobar el nuevo paquete de ayuda que incluye a las industrias automotrices. “En este momento no creo que los haya”, afirmó.

Este es el panorama. Colombia está nuevamente en medio de una negociación entre demócratas y republicanos y tiene a George W. Bush de su parte. Pero, aunque seguirá siendo hasta el 20 de enero el Presidente de Estados Unidos,  hoy en día su influencia está muy reducida y su capacidad de ejercer presión es cada vez menor.

Nuevamente el TLC es un medidor de fuerzas entre ambos partidos y está en manos de los sindicatos. Fuentes cercanas a Barack Obama afirmaron a este periódico que él y Pelosi están esperando a que los líderes sindicales decidan su posición ante el TLC para tomar decisiones.

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Entre tanto el Gobierno colombiano cruza los dedos y conserva el optimismo, pero ya con la mirada puesta en conquistar la administración de Obama, si el TLC este año se queda de nuevo en el tintero. “Nos la jugaremos para que el TLC entre en las sesiones extraordinarias, de lo contrario adelantaremos nuevas gestiones el próximo año, ante los nuevos miembros de la Casa Blanca y del Legislativo de Estados Unidos. Por supuesto, es y será de vital importancia ahondar la comunicación con el partido demócrata y con el presidente Obama, para demostrar y comprobar lo que ha hecho este gobierno para mejorar los diferentes indicadores”, expresó a El Espectador el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.

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