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La Iglesia Católica Reformada se fundó hace más de un año en el petrolero estado de Zulia, el más rico del occidente del país, y fue registrada hace tres meses en la Dirección de Cultos del Ministerio de Interior y Justicia de Venezuela. Su prédica, que comenzó en un templo de una barriada pobre, cuenta ahora con cinco santuarios en todo el país y con cerca de dos mil feligreses.
Algunos de sus sacerdotes provienen de las iglesias Católica, Anglicana o Luterana. No tienen Papa y hasta hace pocos meses, tampoco jerarquía. Hace poco ordenaron a sus tres primeros obispos en una ceremonia presidida por Leonardo Marín Saavedra, arzobispo primado de la Iglesia Anglicana Latinoamericana, quien es conocido en Venezuela por una carta que envió al presidente Chávez el 7 de diciembre de 2006, a propósito de la reelección, en la que señala: “La Iglesia Anglicana Latinoamericana felicita, aplaude y admira la elección presidencial del Ilustrísimo Señor Hugo Chávez como presidente de la República Bolivariana de Venezuela”.
En los párrafos que siguen, el arzobispo solicita apoyo del gobierno venezolano para realizar un Encuentro Internacional para la Participación Ciudadana que, entre otros objetivos, buscaría “sentar las bases de lo que será la nueva cultura revolucionaria de la gestión y la participación”.