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Sin embargo, los críticos del Gobierno mantienen una amplia ventaja todavía. Una distancia que, según analistas, no deja dudas de un triunfo opositor el 6 de diciembre. Quizás por eso el presidente Nicolás Maduro ha subido el tono de su mensaje, o mejor, lo ha hecho más amenazante.
Desde que comenzó la campaña, el mandatario se ha empeñado en pintar un panorama calamitoso en caso de que el oficialismo pierda las mayorías, que ostenta desde 2005, en el Parlamento. El coro se lo hace el presidente de la AN, Diosdado Cabello, quien tampoco deja espacio para el optimismo. El más reciente mensaje de Maduro fue el siguiente: “Es muy importante el triunfo del domingo (…) es muy importante porque de eso depende la paz, depende la estabilidad del país, depende la continuidad de cada misión”. (Vea aquí el especial con todo lo que debe saber sobre las elecciones en Venezuela)
El primer mandatario ha recorrido varias ciudades del país para encabezar los actos de campaña de los candidatos de la alianza chavista Gran Polo Patriótico y pedir a sus partidarios que ayuden a consolidar la victoria del oficialismo. Ante su mermada popularidad (24%, de acuerdo con el más reciente sondeo), el presidente ha tenido que recurrir a su padre político. “¡El 6 de diciembre gana Chávez!”, asegura Maduro en todos sus discursos. Viejas alocuciones televisivas, su foto en los afiches que tapizan Caracas, la imagen de sus ojos pintada en todas partes reviven la figura que todavía despierta pasiones. “Maduro no es Chávez”, dice un buen número de chavistas.
Gonzalo Gómez, antiguo miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), hoy alejado de la cúpula oficial, cree que a diferencia de Maduro, Chávez tomaba “medidas valientes” y fungía como “árbitro” incluso con la oposición y los poderes económicos. Para Gómez, líder de Marea Socialista –movimiento afín al chavismo pero crítico con el actual gobierno–, el problema de Maduro “no es de capacidad como individuo, sino de definiciones políticas”.
Maduro es consciente y su número dos, también. Por eso recurren al mensaje fuerte: “Tenemos que prepararnos para ganar las elecciones… ¡como sea! ¡Ganar como sea!”, dice el presidente. Luego remata Cabello: “Si el oficialismo no gana la mayoría de los escaños en estos comicios, habrá un conflicto de poderes porque el jefe del Estado no se va a dejar”.
Para luego Maduro insistir:
“Quien tenga oídos, que entienda; el que tenga ojos, que vea clara la historia. La revolución no va a ser entregada jamás, escuchen”.
“Yo no me imagino un diablo de esos de la oligarquía gobernando aquí. Pónganle ustedes que yo me vuelva loco y lo llamo: ‘Venga, gobierna aquí, te entrego el poder’. Privatizarían las pensiones, privatizarían la educación pública, privatizarían la gran misión Vivienda Venezuela, privatizarían las empresas básicas, privatizarían el petróleo».
“Si los dejamos… porque si se atrevieran, en la película del terror les apagamos el televisor, y nosotros sabemos cómo. A buen entendedor, pocas palabras”.