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Los proyectos de país que plantean los dos hombres a la presidencia de Argentina

El investigador germano-argentino Manfredo Koessl, experto en temas electorales, analiza el escenario de la segunda vuelta de las votaciones presidenciales en el país austral.

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Hay momentos en los que uno quiere botar sus libros y saberes sobre la política y las elecciones. Esto sucedió en Argentina el pasado 25 de octubre. Ninguna encuestadora, ni las cercanas al oficialismo ni a la oposición, habían previsto los resultados electorales que finalmente resultaron.  El caso de la Provincia de Buenos Aires es revelador. El peronismo pierde en esta provincia, que desde hace 70 años había ganado, con la excepción de 1983. Se considera que hay que esforzarse como peronista para perder esta elección. En ese campo tuvo lugar la primera sorpresa, más de 600.000 electores cortaron la parte de la boleta que correspondía a la elección de gobernador y así se lo habían advertido a los encuestadores.  ¿Cómo funciona la boleta electoral en Argentina? Cuando se elige más de un cargo electoral, lo cual es usual, se imprime una boleta larga (boleta sábana) en la que están, divididas por líneas de puntos, los candidatos del partido para cada cargo. Lo usual es que el votante elija una boleta, con lo que está realizando 2,3, 4, 5… 10 elecciones con ese único acto.  Si uno quiere votar en alguna sección a un candidato de otro partido, debe “cortar la boleta” es decir, rasgar o cortar con una tijera la sección correspondiente y reemplazarla. También puede dejarla en blanco.  Es poco usual que suceda un ‘corte de boleta’, el porcentaje resulta ínfimo y, generalmente se circunscribe a las circunscripciones electorales urbanas. Así, se habla del efecto arrastre: las candidaturas en los extremos, generalmente a presidente y a intendente (alcalde) resultan las más importantes para el votante y decide su elección, y al tomar la boleta entera “arrastra” a las demás candidaturas. La sorpresa para las encuestadoras La manifestación que los votantes le hicieron a las encuestadoras resultaba tan poco creíble para ellas, que no les creyeron a las personas, como ellos mismos han reconocido, y nunca tuvieron en cuenta ese dato. Algo similar sucede a nivel nacional: todas las encuestas indicaban que el oficialismo iba a obtener entre un 39 y un 42% de los votos, mientras que Macri orillaba entre 29 y 32%. Entonces la discusión giraba acerca de si Scioli lograba ganar en primera vuelta (40% o más y con 10 puntos de ventaja sobre el segundo) o no. La sorpresa fue mayúscula, Scioli obtiene apenas un 37% de los votos, mientras que Marci se acerca con un 34,1%. El shock resultó durísimo, y el kirchnerismo, pese a haber ganado esta primera vuelta, lo sintió como un duro golpe, del cual aún no se sabe si se recuperará. Mientras que Cambiemos, la alianza nucleada alrededor de Mauricio Macri, lo ha festejado como un triunfo y se prepara para una posible arrolladora victoria en esta segunda vuelta. También resultó una sorpresa el alto porcentaje obtenido por Sergio Massa (21,4%) un exoficialista que, con un discurso de mano dura frente a la inseguridad y fuerte presencia en el conurbano bonaerense logra mantenerse frente a una dinámica de polarización, que debería haberlo aplastado.  Así es como este 22 de noviembre, en el que por primera vez en la historia argentina se vota en una segunda vuelta. Las debilidades y fortalezas de los candidatos no han variado mucho desde las elecciones del 25 de octubre, y ellos han tratado, sobre la base de esos elementos, mejorar su posición en el campo para ganar esta elección. Un recorrido por la trayectoria de los candidatos Mauricio Macri  Es el intendente de la ciudad de Buenos Aires desde el 2007, exdiputado nacional y expresidente del Club Boca Juniors. Representa al argentino-porteño joven y moderno con un discurso opositor, pero a la vez conciliador, que supo aunar las opiniones de aquellos que pedían un cambio. Así, congregó a aquellos que siempre fueron férreos opositores al Gobierno, pero también a quienes en su momento apoyaban al Kirchnerismo, pero ahora tienen interés en un gobierno menos confrontativo y que satisfaga sus intereses particulares o sectoriales: liberar la venta de dólares, reducir la carga impositiva de los trabajadores, combatir a la corrupción, disminuir la inflación, combatir el delito, en especial el narcotráfico, abrir las importaciones, eliminar las retenciones impositivas a los productos agropecuarios, combatir el déficit fiscal por medio de la reducción o eliminación de los planes sociales y subsidios estatales al consumo, etc.  Así, logra el apoyo de la clase alta y media, de los trabajadores con altos ingresos, de los sectores ligados a la exportación agropecuaria, en especial de la soja, a las empresas vinculadas a la importación y las subsidiarias de multinacionales, de los sectores de clase baja en la ciudad de Buenos Aires, de los principales medios de comunicación masiva y, en general, de los sectores más conservadores de la sociedad argentina, incluyendo a la mayoría de los miembros del poder judicial. Es de observar, que Mauricio Macri muestra una marcada habilidad para sobreponerse a los escándalos que como diputado nacional y luego como intendente de Buenos Aires tuvo que enfrentar. Así, luego de una gestión como diputado en el que brilló, literalmente, por su ausencia, respondió a las críticas por su crónica ausencia en las sesiones con el argumento de que la mayoría existente del oficialismo hacía inútil debatir, presentar proyectos o siquiera asistir a las sesiones.   Algo similar sucedió con su gestión como intendente de la ciudad capital: sobrellevó 214 causas penales, varias inundaciones que afectaron a la ciudad por falta de obra pública, aumentos siderales en las tasas municipales y un endeudamiento récord de la ciudad, atribuyéndole siempre la responsabilidad al Gobierno nacional. El haber sido electo dos veces en la ciudad, y haber logrado que su sucesor gane las elecciones con cierta comodidad, prueba su capacidad de salir ileso de todos esos problemas.  Su principal debilidad es que sus discursos, votaciones y su gestión, así como de sus colaboradores más cercanos, y probables ministros, representan a las políticas económicas y sociales de Carlos Menem (1989-1999) lo cual genera escalofríos en buena parte de la población, por la masiva pérdida de empleos y de capacidad adquisitiva que se produjo en esa época. Por ello, Macri ha realizado una campaña evitando realizar cualquier definición acerca de las medidas económicas, políticas y sociales que piensa tomar si gana la presidencia. Por lo que hay que remitirse a lo que expresan sus más cercanos colaboradores y las frases vagas de lo que él dice. Daniel Scioli Es el actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires (2007-2015), y exvicepresidente en el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007). Ha sido un deportista exitoso que ingresó a la política a fines de la década del noventa. De perfil mucho más bajo que Cristina Fernández de Kirchner, y conocido por su tono conciliador, tiene el problema que el kirchnerismo puro siempre ha desconfiado de él y sólo fue ungido candidato ante la ausencia de alguien de las filas del Gobierno, que tuviera más aceptación en la opinión pública. Su principal debilidad es la desconfianza que se tiene respecto a su cercanía con el Kirchnerismo. Lo que ha repercutido en que no ha terminado de convencer a muchos kirchneristas duros y al mismo tiempo muchos opositores lo identifican con el kirchnerismo y tampoco votan por él. De esta manera, ha tenido que batallar en dos frentes: convencer a los kirchneristas que vá a mantener y continuar con las políticas sociales, económicas, científicas, culturales, de integración regional latinoamericana, de derechos humanos, etc. del Gobierno y, por otro lado, demostrar que él iba a hacer una política que tienda menos a la confrontación, modificar algunas herramientas financieras; impuestos, venta de dólares; combatir a la corrupción, la inflación y la delincuencia. Las elecciones mostraron las limitaciones del kirchnerismo que se confió en una buena gestión de Gobierno y sus fuertes y experimentadas estructuras. Pero que no escuchó el reclamo de muchos sectores que consideraban que se había estancado y se necesitaban nuevos aires, “un cambio”. La estructura basada en la juventud (“La Cámpora”), pensada en su momento para el recambio generacional, está muy desprestigiada y se la considera una agencia de empleo para militantes, mientras que las estructuras sindicales y los gobernadores del interior del país resultaron insuficientes para garantizar un triunfo en primera vuelta. ¿Qué sucederá el domingo? El resultado también tiene cierta importancia para Colombia, ya que, por ejemplo, afectará a los ciudadanos que están estudiando y trabajando en Argentina, así como las políticas de integración regional de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Es apresurado pronosticar los resultados de este domingo. Todas las encuestas dan como ganador a Macri, las más serias hablan de una diferencia que va de un 5 a un 10%. Frente a esta realidad que estarían indicando las encuestas, es interesante destacar un fenómeno hasta ahora único en la historia política argentina.  Algunos analistas han coincidido en que las estructuras partidarias del kirchnerismo han quedado estupefactas y se observa, salvo arrestos individuales, poca actividad política de su parte. Más allá del trabajo que hacen los sindicatos, los demás brillan por su ausencia o por aparecer negativamente en la prensa, mientras que otros manejan un perfil medio o bajo. En este contexto, se ha observado como muchas personas que, desligándose de las estructuras, que acusan de haberlos dejado en un estado de vulnerabilidad, han tomado la campaña en sus manos, y con medios caseros salen a convencer a sus vecinos, amigos y familiares para que se vote a Scioli, no como candidato, sino para asegurar el proyecto. Es una acción que se hace totalmente por fuera de las estructuras partidarias y que, ignoradas por los medios de comunicación, se organizan a través de las redes en todo el país. Artistas, científicos, dueños y empleados de pequeñas y medianas empresas, universitarios, etc., escriben a mano volantes para repartir en la calle o dejársela bajo la puerta del vecino, pegan carteles en las puertas de sus casas, apartamentos, carros, etc. invitando a la gente a hablar para explicarles el porqué del voto a Scioli. Como ejemplo revelador, ha sido impresionante el crecimiento exponencial del grupo ‘Ciudadanos Argentinos en el Exterior Provincia 25’ que, conectado entre sí por todo el mundo, se comunican con ciudadanos argentinos para convencerlos de que, si ellos no quieren quedar obligados a seguir sus pasos y emigrar, debe ganar Scioli. Dos caminos En mi opinión, es en este ámbito en el que se dirimirá la elección del domingo: si esta campaña de base, que defiende el proyecto kirchnerista en la calle logra imponer la opinión de que un triunfo macrista hará retroceder al país 20 años, o si se impone el discurso de Macri, que afirma que el modelo está agotado y hay que adecuar la economía al mercado. *Abogado y Doctor en Ciencia Política de la universidad de Hamburgo. Analista político.

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