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El botín es muy grande: según un estudio de la Sociedad Geológica de Londres, en el mar que rodea las islas Malvinas habría reservas de 6.000 millones de barriles de petróleo. Por eso, Gran Bretaña y Argentina están envueltos en un conflicto diplomático que cada vez toma dimensiones mayores.
Según la edición de ayer del periódico The Sun, el de mayor circulación en Gran Bretaña, “el enorme tesoro petrolero en las islas Malvinas podría provocar un verdadero boom en la economía inglesa”. Por eso, revela el rotativo que Londres envió “en secreto” dos buques de guerra y un carguero de asistencia para reforzar sus defensas en el Atlántico Sur.
Sin embargo, el primer ministro británico, Gordon Brown, negó estas versiones y dijo que no le parecía necesario enviar una fuerza especial al Atlántico Sur como respuesta a las medidas tomadas por Argentina —la presidenta Cristina Fernández emitió un decreto para obligar a todos los barcos que circulen esas aguas a pedir un permiso especial—. Aunque intentó bajarle el tono a la disputa, Brown dejó muy clara su posición frente a la explotación petrolera: “El Reino Unido tiene el derecho de proceder a la exploración de petróleo en aguas de las islas”.
Fuentes del Ministerio de Defensa británico apoyaron las palabras del ministro y manifestaron que Gran Bretaña ya tiene una presencia naval permanente en la zona, que incluye cuatro naves, además de militares en tierra. “Mantenemos una fuerza de disuasión en las islas, que incluye una amplia gama de infraestructura militar terrestre, marítima y que mantiene nuestra postura de defensa”, indicó un portavoz.
Pero la oposición conservadora no coincidió con que el nivel de las fuerzas en las islas es totalmente adecuado y reclamó que se refuerce la presencia de la Armada británica. William Hague, a cargo de las Relaciones Exteriores de los Conservadores en oposición —partido que encabeza las intenciones de voto para las próximas elecciones generales— explicó que “una de las cosas que fallaron en los años ochenta es que los argentinos creyeron que no estábamos realmente comprometidos con la defensa de las islas. No debemos cometer el mismo error”, aseguró.
Ante la escalada verbal, Argentina les pidió a las Naciones Unidas promover una mesa de diálogo para discutir la soberanía de las islas.