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El presidente venezolano, Hugo Chávez, llegó a dar punto final a su discrepancia en Lima al al estrecharle la mano a Angela Merkel en dos oportunidades la mano y asegurarle que no quiso insultarla. Los encuentros entre Chávez y Merkel tuvieron lugar antes y después de la foto grupal de los jefes de Estado y de Gobierno que asisten a la V Cumbre de América Latina, El Caribe y la Unión Europea en la capital peruana.
Varios miembros de la delegación germanas indicaron que en ambas oportunidades fue el mandatario venezolano quien se acercó a Merkel para saludarla. En el primer encuentro, Chávez le aseguró que no quiso insultarla con sus polémicas declaraciones, señalaron.
El fuerte cruce de declaraciones comenzó después de que Merkel declaró que Chávez no es la voz de Latinoamérica y que un "único país no puede dañar por mucho tiempo las relaciones entre la Unión Europea y América Latina". En su primera reacción, Chávez consideró a Merkel una dirigente de "derecha, la misma derecha que apoyó a Adolfo Hitler".
La Canciller federal no dio marcha atrás con sus dichos, pero evitó atizar la polémica. El presidente venezolano, en tanto, continuó con la controversia al afirmar este jueves, pocas horas antes del inicio de la cumbre en Lima, que Merkel debería tener una "conducta de estadista porque antes de llegar comienza a decir que los gobiernos de Latinoamérica deberían distanciarse de Venezuela".
"La canciller de Alemania, de dónde sacó ella, tendría que explicarlo, es una cosa extraña, yo no creo haberle dado motivo a esa señora para que una vez montándose en el avión comience a lanzar flechas contra mí en lo personal y contra Venezuela", dijo en una rueda de prensa en la sede del gobierno en Caracas.
Chávez había anticipado que si se encontraba con ella en la cumbre iba a dialogar, mientras que Merkel evitó esta mañana referirse al entredicho.