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Los enfrentamientos, que se han librado desde el pasado 25 de agosto hasta este jueves, tuvieron lugar después de que las tropas de la coalición que lidera EE.UU. y las fuerzas afganas patrullaran por la zona y fueran atacados por insurgentes con armas ligeras, lanzagranadas y fuego de mortero, según la comandancia de EE.UU.
Las patrullas abrieron fuego contra los supuestos talibanes y ambos bandos se enzarzaron en “numerosos combates”, tras lo cual las Fuerzas Aéreas estadounidenses bombardearon la zona, según el comunicado.
“Estos incidentes están relacionados con una operación en marcha”, apuntó el mando militar de EE.UU., que no dio más detalles. No se registraron víctimas civiles ni entre las fuerzas afganas y de la coalición, según EE.UU.
Estados Unidos dirige una coalición en Afganistán que cumple la misión antiterrorista “Libertad Duradera” y cuenta con una gran mayoría de soldados estadounidenses (unos 15 mil), que actúan independientemente de la misión de la OTAN (ISAF), bajo mandato de la ONU.
Los combates más intensos tienen lugar en las zonas con más presencia talibán, como Helmand y la vecina Kandahar, aunque los insurgentes han empezado a extender sus actividades a regiones hasta ahora menos conflictivas del este y el oeste afgano. Unas 2.900 personas han muerto este año a causa de la violencia en Afganistán.