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Unos meses antes de iniciar su campaña al Senado en 2022, JD Vance se puso en contacto con un grupo conservador que desarrolla políticas públicas relacionadas con la familia con una idea para un ensayo de opinión. Quería escribir sobre por qué las guarderías subvencionadas por el gobierno son malas y por qué la mayoría de los niños pequeños obtienen mejores resultados cuando uno de los progenitores se queda en casa.
Menos de dos semanas después, el artículo de Vance se publicó en The Wall Street Journal, ahí afirmaba que: “Sin duda, los niños pequeños son más felices y sanos cuando pasan el día en casa con uno de sus padres”.
Mientras el gobierno de Trump se reúne con defensores que quieren revertir el descenso de la natalidad, una causa a la que Vance se ha sumado, las propuestas para que el cuidado infantil sea más sólido y financiado con fondos federales han brillado por su ausencia en los debates.
En cambio, la Casa Blanca ha buscado recortes. Por ejemplo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos eliminó muchos puestos en oficinas que ayudan a financiar guarderías para familias de bajos ingresos, incluso en Head Start, como parte de un esfuerzo más amplio para recortar gastos encabezado por el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk.
Pero mientras los críticos dicen que es hipócrita que el gobierno recorte las ayudas para el cuidado infantil mientras presiona para que haya más bebés, los políticos y defensores conservadores que lideran el movimiento no ven ninguna contradicción. No solo quieren más niños, sino una unidad familiar más fuerte. Y, en su opinión, las familias más fuertes se forman cuando uno de los padres se queda en casa.
En las últimas semanas, los asesores de la Casa Blanca han debatido varias ideas destinadas a permitir, y en algunos casos animar, que los padres pasen más tiempo en casa con sus hijos, según tres personas que han participado en las conversaciones. Entre las ideas que se están debatiendo figuran dar más dinero a las familias por cada hijo que tengan, eliminar los créditos fiscales federales para guarderías y abrir terrenos federales para la construcción de viviendas unifamiliares asequibles. Según los defensores, si las familias pueden gastar menos en vivienda, más familias podrán sobrevivir con un solo ingreso.
Este planteamiento se refleja en la legislación que acaban de presentar los republicanos en el Congreso. El senador republicano de Indiana Jim Banks presentó un proyecto de ley que, en la práctica, les pagaría a los padres que se queden en casa por su labor. Otros republicanos quieren ampliar los créditos fiscales por cada hijo, equivalente a un crédito anual de 2000 dólares por hijo, en parte desmantelando exenciones fiscales adicionales reservadas a los padres que trabajan para que las utilicen en pagar guarderías.
El senador republicano de Minnesota Josh Hawley, quien ha propuesto ampliar el crédito fiscal por hijo a 5000 dólares, espera que el dinero adicional les permita a más padres reducir su jornada laboral.
“Les da la oportunidad de decir: ‘Dios santo, sí podemos criar a nuestros hijos’”, dijo Hawley sobre la propuesta. Vance respaldó un crédito fiscal por hijo de 5000 dólares durante la campaña presidencial de 2024, un planteamiento que ha obtenido apoyo bipartidista, aunque la mayoría de los demócratas también respaldan las subvenciones para guarderías.
El esfuerzo forma parte de una agenda social más extensa que el gobierno de Trump y sus aliados quieren desarrollar para promover una idea muy concreta de lo que constituye una familia: una madre y un padre casados que tienen tantos hijos como sea posible, un concepto que deja fuera a muchas familias que no se ajustan a las estructuras o roles de género tradicionales.
No hay estudios concluyentes sobre si los niños se desarrollan mejor cuando pasan la mayor parte de los días con uno de sus padres, en lugar de con un profesional remunerado. Los resultados dependen en gran medida de la calidad relativa de los cuidados que recibe el niño en una guardería y de los cuidados que recibe en casa.
En cualquier caso, muchas familias estadounidenses dependen de dos ingresos para llegar a fin de mes. Casi el 65 por ciento de las madres de familias biparentales con al menos un hijo menor de 18 años trabajan fuera de casa, una cifra que ha aumentado de manera drástica en los últimos 50 años. Al mismo tiempo, el costo del cuidado de los niños se ha disparado, con una promedio de más de 11.000 dólares por niño al año, a partir de 2023, y las familias de muchas grandes ciudades pagan más del doble de esa cantidad.
Los políticos y defensores conservadores afirman que no están expulsando a las madres de la población activa, sino dándoles la opción de retirarse del trabajo si lo desean. Se basan en investigaciones: según una encuesta de Gallup de marzo, el 60 por ciento de las mujeres estadounidenses dicen que preferirían quedarse en casa o trabajar medio tiempo en lugar de tiempo completo, en comparación con el 37 por ciento de los hombres. Además, algunos conservadores afirman que los padres estadounidenses se han centrado demasiado en sus carreras, a menudo en detrimento de sus hijos.
Los funcionarios de la Casa Blanca afirman que quieren dar a más padres la flexibilidad necesaria para quedarse en casa, pero también están explorando formas de hacer retroceder las restricciones impuestas a las guarderías. Aunque los críticos advierten que la desregulación podría reducir la calidad del cuidado infantil, la Casa Blanca afirma que ese planteamiento es necesario para que sea más asequible.
Cuando debaten la cuestión, los defensores y políticos conservadores no suelen especificar qué progenitor podría elegir quedarse en casa con los hijos. Pero más del 80 por ciento de los padres que se quedan en casa son mujeres, y algunos defensores son francos al afirmar que ven ventajas en que una madre desempeñe ese papel.
“No podemos obviar el hecho de que un niño está predispuesto a establecer un vínculo con su madre”, afirmó Jenet Erickson, coautora del ensayo de Vance de 2021 y becaria del Instituto de Estudios sobre la Familia, un grupo político conservador que aboga por aumentar la tasa de natalidad. “Conocen su olor, conocen los latidos de su corazón, conocen su voz. Solo pienso, ¿por qué deberíamos negar eso?”.
Los principales grupos de defensa del cuidado infantil han criticado las propuestas que circulan en la Casa Blanca sobre cómo animar a las mujeres a tener más hijos, afirmando que no abordan el verdadero costo de tener hijos.
“Si te tomas en serio la natalidad, tienes que empezar por la asequibilidad”, señaló Reshma Saujani, directora general de Moms First, organización nacional de defensa de la infancia. “Sin medallas, sin trucos de relaciones públicas”, añadió, refiriéndose a las propuestas para aumentar la natalidad que se han presentado al gobierno de Trump. “La gente necesita guarderías y licencias con goce de sueldo”.
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