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El 2019 fue un año de victorias y derrotas para el expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Por un lado, logró salir de prisión el pasado noviembre, objetivo número uno tanto de él como de su formación política, el Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, la ultraderecha se impuso de la mano de Jair Bolsonaro y, para rematar, ayer se conoció una nueva acusación en su contra de la Policía por un nuevo caso de corrupción, que se suma a los otros siete que tiene pendientes con la justicia.
De acuerdo con la Policía Federal, las investigaciones, que se enmarcan dentro de la Lava Jato, la mayor operación anticorrupción en la historia de Brasil, confirmaron presuntas «donaciones» por 4 millones de reales (unos 987.654 dólares) de la constructora Odebrecht al Instituto Lula entre diciembre de 2013 y marzo de 2014.
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Las supuestas donaciones fueron transferidas a una «especie de cuenta corriente de sobornos» que mantenía la constructora a cambio de beneficios de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), según el informe de la Policía. El coordinador de la investigación, el comisario Dante Perogago Lemos, decidió presentar la nueva denuncia formal «ante la disimulación del origen y la naturaleza» de los recursos repasados por Odebrecht al Instituto Lula, «falsamente presentados y registrados como donaciones», según un informe de la Policía Federal de 130 páginas al que Efe tuvo acceso.
La Policía Federal concluyó su investigación el pasado lunes y envió el informe final, con recomendación de apertura de juicio, al Ministerio Público Federal en Curitiba para su evaluación y posterior envío a juez. Además de Lula, fueron acusados Paulo Okamotto, presidente del instituto; el exministro de Hacienda Antonio Palocci y Marcelo Odebrecht, expresidente de la constructora.
Por su parte, la defensa del ex jefe de Estado señaló que la denuncia no tiene sentido ya que todas las donaciones al Instituto Lula fueron legales, tienen su origen identificado y se realizaron sin ninguna contrapartida.
Agregó que en la época de las donaciones Lula no ejercía ningún cargo público y que los recursos fueron destinados al instituto que lleva su nombre que no debe confundirse con la persona física del expresidente. A pesar de haber salido de cárcel en noviembre, luego de permanecer por año y medio tras las rejas, Lula afronta nueve procesos abiertos en la Justicia, todos relacionados con casos de corrupción y tiene dos condenas abiertas en dos de ellos.
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En uno de ellos el exmandatario cumple una sentencia ratificada en tercera instancia de 8 años y 10 meses por corrupción pasiva y blanqueo de capitales, después de haber sido hallado culpable de recibir un apartamento en el balneario paulista de Guarujá a cambio de favores políticos a la constructora OAS.
La otra pena que pesa sobre Lula es de 12 años y 11 meses de cárcel en un caso muy similar, pero dictada hasta ahora en primera instancia y aún no confirmada en la segunda. El exmandatario fue liberado a comienzos de noviembre tras una decisión de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la prisión de una persona condenada en segunda instancia y antes de que se agoten todos sus recursos en la Justicia.